Primer Manejo Pruebas

Porsche 911 Carrera S 2020: Primer Manejo

Después de 55 años, sigue siendo una obra en desarrollo

Después de 55 años, sigue siendo una obra en desarrollo

El Porsche 911 tal vez parezca inmortal y eterno, pero la verdad es que siempre ha sido una obra en desarrollo.Generaciones de ingenieros han pasado sus trayectorias profesionales enterrados en las entrañas de las oficinas generales de investigación y desarrollo (I+D) de Porche en Weissach puliendo, afinando, refinando y rediseñando el auto deportivo que por más de medio siglo ha sido su guía.El 911 2020, apodado el 992, lo demuestra.Se ve familiar, se siente familiar y suena familiar.Pero no hay una pieza o componente en el auto que no haya sido retocada, ajustada o renovada totalmente.

Hasta ahora he probado siete de las ocho generaciones del 911, y el 992 es el más estupendo de todos.Claro que escuchará rumores de que se ha vuelto demasiado grande, complejo y lujoso, que ha perdido la pureza del propósito que encierra el pequeño original de Butzi Porsche.Los aficionados acérrimos de Porsche pueden ser muy exigentes.El 911 de Butzi fue diseñado para ser más espacioso y cómodo que el 356 con su parte trasera semejante a la del Beetle, pero en 1963 muchos lo consideraron un paso hacia atrás.El cambio en 1997 de motores enfriados por aire a motores enfriados por agua con el 996 fue la traición definitiva, el equivalente automotriz a Bob Dylan decidiendo usar una guitarra eléctrica.

Lo que he llegado a entender (no, amar) acerca del Porsche 911 es la forma en que sigue desafiando a la lógica.Es, elementalmente, un auto definido por su historia.Pero no se deja atrapar por ella.

Hockenheimring, Alemania.Justo antes de Navidad.La temperatura se acerca a los 0 grados Celsius y el pálido sol apenas perturba los húmedos parches en la pista mientras me subo al 992 Carrera S color gris. Aun cuando los inicios de las carreras de Le Mans en donde los participantes corrían hacia el auto se perdieron en la historia, el encendido está a la izquierda del volante, como siempre lo ha estado.Con un giro, el motor de seis cilindros y 3.0 litros (la  misma capacidad y configuración que el motor que impulsó al primer 911 que yo probé hace 32 años) se enciende al instante y se estabiliza en un rápido ralentí, con el estrépito de la combustión silenciado por el agua y los turbocargadores. Hay cinco indicadores esparcidos en el tablero de instrumentos, justo como en 1963, aunque solo el central (el tacómetro, desde luego) es analógico.

La PDK de ocho velocidades es la única transmisión que se ofrece en el 992, aunque la transmisión manual de siete velocidades va a regresar.La nueva palanca de cambios de la PDK no es nada más que un enorme interruptor.Acciónelo hacia atrás para drive y gire el controlador montado en el volante hacia el modo Sport Plus.Sale un rugido más profundo del escape mientras el cerebro electrónico del Porsche endurece los tendones de la suspensión y agiliza las respuestas del tren motriz al mismo tiempo.Estamos listos para arrancar.

En papel, el motor de seis cilindros 9A2 Evo desarrolla potencia en una pendiente constante desde aproximadamente 2,250 rpm hasta 5,000 rpm, mientras que la curva de torque es tan plana como Kansas a lo largo del mismo rango de revoluciones.Y así es exactamente cómo se siente en la pista, desarrollando una oleada de empuje inquietantemente lineal, justo hasta la línea roja de 7,400 rpm.La tracción es inmensa.De antemano el 992 Carrera S se siente más rápido que su predecesor, el 991.2.

El primer par de vueltas es de exploración; nunca he conducido en Hockenheim.Pero para la tercera vuelta veo la indicación de 155 mph antes de frenar con fuerza para la curva extremadamente cerrada de Spitzkehre.Los neumáticos delanteros patinan un instante sobre el parche mojado en la entrada de la curva antes de agarrarse fuertemente; el eje trasero, anclado por las ruedas y los neumáticos más grandes de 21 pulgadas que permiten a los 992 con frenos de acero estándar usar discos traseros más grandes, sigue fielmente la curva. Al girar las muñecas se siente una respuesta inmediata y una retroalimentación impecable de la parte delantera con amplia anchura de eje.Morder el ápice y pisar el acelerador.Sentir cómo se desarrolla la potencia.El 992 telegrafía sus golpes de una manera clara y concisa.Incluso a medida que los neumáticos traseros comienzan a morder en los límites de la adhesión, yo giro el volante hasta el tope opuesto.

En comparación con el 911 original, el 992 Carrera S es sin duda grande, pesado y lujoso.Pero también es alucinantemente rápido, telepáticamente sensible y maravillosamente comunicativo.Se comporta todo el tiempo como un 911, aunque es más accesible y confiable en el límite que antes.Pero en lo que respecta a Porsche, sigue siendo una obra en desarrollo.