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Mercedes-Benz G 550 2019: Primera Prueba

Ladrillo de seis cifras

Ladrillo de seis cifras

La G-Wagen no es un vehículo lógico. Es el tipo de auto que uno compra porque lo quiere y porque puede. Tal vez haya comenzado su vida como un todoterreno utilitario, pero durante las últimas décadas le han agregado cada vez más lujo hasta el punto en que muchos propietarios no quieren conducirla en senderos.

Pero gracias a un emblemático diseño, la G-Wagen sigue siendo popular entre los propietarios que podrían fácilmente haber comprado una SUV de lujo que no se condujera como una camioneta de granja. Y tampoco podemos culparlos. Si usted quiere una G-Wagen, ni siquiera una Range Rover bastará.

Pero el hecho de que la G-Wagen sea una compra irracional para la mayoría de la gente no significa que no debamos someter al nuevo modelo a nuestra serie regular de pruebas de rendimiento. ¿De qué otra forma sabremos cuánto mejor es la versión rediseñada?

Lo que hace las cosas aún más interesantes es que, aunque Mercedes rediseñó por completo la G-Wagen por primera vez, su V-8 biturbo de 4.0 litros desarrolla la misma potencia de 416 hp y 450 libras-pie que la G550 saliente. Pero con menos peso para transportar y una transmisión automática de nueve velocidades más nueva, el automóvil más reciente de cuatro ruedas de Mercedes debería tener un rendimiento mucho mayor.

En la prueba de aceleración, nuestra G 550 corrió de 0 a 60 mph en 5.4 segundos y terminó el cuarto de milla en 14.1 segundos a 98.4 mph. Es un tiempo relativamente rápido, pero para un vehículo que pesa 5,665 libras es impresionante. Como comparación, la última G550 que probamos tardó 5.9 segundos en alcanzar 60 mph y corrió el cuarto de milla en 14.4 segundos a 95.7 mph. Más marchas y un menor peso realmente valieron la pena.

Desde luego, las quejas sobre la G-Wagen anterior en general no se enfocaron en la aceleración. Cualquiera que deseara algo más rápido podría obtener la G63 o G65 optimizada por AMG. Sinembargo, el manejo realmente era un problema. Entonces, ¿cuánto mejoró la G 550 en ese aspecto?

Bueno, en nuestras pruebas la nueva G-Wagen promedió 0.61 g en la pista de derrape y tardó 30.7 segundos a 0.53 g en completar el circuito de figura en ocho. Mientras tanto, la versión 2016 logró 0.71 g y un tiempo de 28.7 segundos a 0.59 g en las mismas pruebas. El frenado de 60 a 0 mph requirió 136 pies y 122 pies, respectivamente.

¿Qué? ¿Cómo es posible que a la nueva G-Wagen le vaya peor que a la anterior? Parte de eso podría deberse a la temperatura ambiental. Tratamos de corregir con respecto a la temperatura, pero el calor extremo puede seguir siendo un problema y, durante las pruebas de la SUV del año, la temperatura regular estuvo muy por encima de los 100 grados. Pero hubo otros dos problemas que probablemente contribuyeron aún más: el subviraje y el control de estabilidad.

En situaciones normales, el control de estabilidad es una característica importante de seguridad que evita que los pequeños errores nos conviertan en un meme puesto en práctica en Cars and Coffee.Pero en una prueba de manejo para poner al límite el vehículo en la pista, una programación que sea insuperable o demasiado conservadora puede interponerse en el camino. Como notó el director de pruebas Kim Reynolds, el control de estabilidad de la G-Wagen definitivamente se interpuso en el camino.

“El control de estabilidad estropea de manera considerable la conducción en las curvas, de tal forma que uno va con el acelerador a fondo y a una velocidad demasiado lenta”, comentó.

La intervención del control de estabilidad tal vez no hubiera sido un problema tan grande si la G 550 tuviera un manejo más neutral. Por desgracia descubrimos que le encanta el subviraje, lo que significa que el control de estabilidad tuvo que trabajar tiempo extra. Y si añadimos los frenos imprecisos y esponjosos que no siempre se sentían con la capacidad de detener un vehículo tan pesado, tenemos la receta para un rendimiento defectuoso en el circuito de manejo.

Las buenas noticias son que pocas personas van a comprar una G-Wagen esperando que rinda como un auto deportivo. Incluso es evidente que la versión AMG no está diseñada para la pista de carreras. Por no decir que aprobamos cualquier vehículo que presente uno de los tiempos más lentos en el circuito de figura en ocho que hayamos registrado. El diseño de la G-Wagen señala claramente su deficiente capacidad para tomar las curvas.

En cuanto a pasear por la ciudad, Mercedes ha mejorado de manera considerable el comportamiento de la G 550.Aún se genera mucho balanceo de la carrocería y hay mucho ruido del viento, en especial a velocidades más altas, pero no se puede hacer mucho con un vehículo todoterreno con la forma de un contenedor de envíos. Por el lado positivo, es relativamente sencilla de conducir teniendo en cuenta su tamaño. Como dijo la editora de Detroit Alisa Priddle, “en la carretera, ya no se maniobra como un autobús escolar, pero eso no era muy difícil de superar”.

Finalmente la cabina parece pertenecer a una SUV que tiene un precio de seis cifras.Mercedes conservó la manija de agarre para los pasajeros y tres interruptores del diferencial de bloqueo, pero aparte de eso, el interior se ve como si se hubiera sacado directamente de la Clase S.Algunos compradores potenciales tal vez vean las pantallas dobles, el volante multifunción y los materiales de gama alta y sientan como si la G-Wagen hubiera perdido parte de su personalidad. Pero al menos ahora se siente más digna de su elevadísimo precio.

En última instancia, Mercedes hizo un trabajo encomiable en cuanto a mejorar la dinámica de conducción en la carretera de la G-Wagen, preservando al mismo tiempo su legendaria capacidad todoterreno. Sigue siendo un vehículo exclusivo que no todos entenderán o apreciarán, pero eso está bien. Simplemente deseamos que hubiera habido una mayor mejora en cuanto al manejo.