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Mercedes-Benz Clase CLS: Participante al Auto del Año 2019 de Motor Trend

Un extraño error

Un extraño error

Nos gusta: su potente y nuevo motor de seis cilindros en línea de alta tecnología

No nos gusta: la mala calibración del chasis, las resonancias de la carrocería en superficies defectuosas

Primero, la buena noticia sobre el Mercedes CLS: el nuevo motor de seis cilindros en línea de Daimler (con su versión semihíbrida, su batería de 48 voltios y el compresor eléctrico antirretardo) es fluido y potente. Además, el interior reboza con la energía más reciente de Mercedes-Benz, envuelto en un costoso atractivo visual que comparte con el Clase S y Clase E.

Ahora la mala noticia: el exterior con rebordes uniformes no tiene la impactante presencia ni la elegante belleza del Audi A7. Y la estructura de la carrocería se siente incompleta, con estridentes resonancias de la parte trasera de la cabina que son evidentes en ciertas superficies. “Parece como si el desarrollo no hubiese estado terminado antes de ponerlo en producción”, dijo un sorprendido y decepcionado Chris Theodore.

Peor aún, el chasis del CLS es un desorden. El CLS 450 4Matic está plagado de un subviraje masivo y de un control impreciso de la carrocería. Y el AMG 53 tal vez sea el auto AMG más decepcionante a la fecha. Aunque es más convencional que el CLS 450, el gruñido AMG adicional del nuevo I-6 simplemente amplifica las fallas del chasis. El subviraje es persistente, incesante y eterno al salir de las curvas a menos que uno sea extremadamente cuidadoso con el acelerador. Los neumáticos de bajo rendimiento no ayudan; el frenado brusco provoca la intervención al instante del sistema ABS y la entrada a las curvas más rápido de lo que pueda uno esperar.

Chris Walton quedó impactado: “Con toda la tecnología y el estilo que uno podría esperar pero sin el sofisticado andar o el aspecto impecable esperado, el CLS 450 no cumple los estándares autoimpuestos por Mercedes-Benz”.

Jonny Lieberman lo sintetizó aún más: “El CLS debería ser el líder de diseño de Mercedes. Debería rebozar de lo que sea el equivalente alemán del atractivo sexual y debería conducirse un 20 por ciento mejor que un Clase E. Este auto fracasa en todos los sentidos. Parece una masa amorfa y francamente no se conduce mucho mejor que una”.