Pruebas

Manejando el Jeep Wrangler Rubicon 2018 en el Rubicon

El estadio de local recibe a sus jugadores

El estadio de local recibe a sus jugadores

Un par de manos salen del capó, como si dos topos sacaran sus cabezas del suelo. Apenas y las puedo ver apuntando hacia la izquierda y luego a la derecha, con el cielo azul en el fondo y las sombras de los pinos sobre mi cuerpo. Al ver rápidamente la pantalla TFT en el tablero, noto que mi ángulo de paso es de 21 grados. A medida que el frente del Wrangler comienza a nivelarse a su posición normal, mi guía baja sus manos. Parece como un jugador de póker, sin ninguna expresión en su rostro a medida que espera al siguiente Rubicon para pasar sobre el obstáculo de piedras.

Por supuesto, él lo ha visto todo. Múltiples veces. Justo unos días antes, más de 200 Jeeps cruzaron el Rubicon Trail como parte del Jeep Jamboree – un evento que reúne a cientos de entusiastas de Jeep en diferentes senderos de los Estados Unidos. Esta vez, los chicos de Jamboree estaban ayudando a un pequeño grupo de periodistas de todo el mundo quienes estamos aquí para disfrutar y probar las capacidades de este ícono del todoterreno: el nuevo Jeep Wrangler Rubicon 2018.

Ubicado al oeste de Lake Tahoe, el Rubicon es un sendero de 22 millas. Aproximadamente 12 de esas millas cruzan el bosque nacional El Dorado y la capacidad 4×4 es necesaria. El terreno rocoso, imponentes obstáculos y estrechos caminos han clasificado al Rubicon Trail como unos de los más desafiantes en Estados Unidos. Pero al mismo tiempo el Wrangler Rubicon juega de local.

Mi aventura de dos días comenzó con un vuelo en helicóptero de 15 minutos para aterrizar en el inicio de la sección todoterreno, donde alrededor de 20 Rubicons y media docena de guías nos estaban esperando. Un Wrangler Rubicon de cuatro puertas color rojo propulsado por el motor 3.6 litros V-6 de 285 caballos de fuerza fue mi carruaje por ese día. Equipado con la transmisión automática de ocho velocidades, bloqueos del diferencial delanteros y traseros y, una caja de transferencia 4×4 y la capacidad de desconectar la barra estabilizadora, el Rubicon estaba listo para superar cualquier obstáculo en el camino.

Nuestra caravana comenzó a moverse poco a poco después de desconectar la barra estabilizadora y poner la caja de transferencia en la posición 4Low. Estos Rubicons son completamente de fábrica; no tienen una suspensión elevada y cada uno contaba con las mismas llantas de 33 pulgadas BF Goodrich All-Terrain. De hecho, ni siquiera bajamos la presión de los neumáticos.

Las primeras dos horas en el sendero parecían fácil tanto para el Wrangler como para el conductor. Las 260 libras-pie de torque que salían del motor 3.6 litros se sienten un poco escasas para el Wrangler. Estaba presionando gentilmente el acelerador hasta que podía poner los neumáticos en donde quería, pero muchas veces tuve que frenar abruptamente porque la entrega del torque no era tan suave. Bloquear los diferenciales es fácil, pero muchas veces pulsé el mismo botón para desbloquearlos en lugar de utilizar el botón dedicado para esto que está ubicado a la izquierda.

Fuertes golpes y largos rechinidos podían escucharse mientras avanzábamos. El guía que minutos antes tenía cara de jugador de póker, corrió a la loma para ayudar a un Wrangler de dos puertas que se quedó atascado en piedras más grandes que un sofá. Descansando en sus protectores para las rocas, el Wrangler no podía agarrar tracción incluso cuando ambos diferenciales estaban bloqueados. Pronto, dos guías más llegaron para ayudar. Comenzaron a mover al Wrangler de un lado al otro a medida de que el conductor suavemente pisaba el acelerador para coger la tracción necesaria. Segundos después, el Wrangler estaba libre y nuestra caravana continúo moviéndose a un paso muy lento.

Es difícil decirle qué tan lento nos estábamos moviendo, pero la primera vez que estuve aquí, los guías caminaron todo el sendero y llegaron al campamento antes que nosotros. Esta vez fue igual.

Al igual que casi todos los vehículos orientados hacia el todoterreno, la parte inferior del Wrangler está protegida por paneles. No habíamos sufrido daños a la carrocería, pero los raspones y golpes se escuchaban cada vez más fuertes a medida que el sendero se ponía más difícil. Aún así, los guías parecían no importarles. Mi cuidado con el acelerador y el freno hicieron que perdiera de vista al resto del grupo. Aunque el sendero estaba marcado con conos en las secciones donde el terreno se abre, no vi uno de ellos, lo que causó que redirigiera al resto del grupo a una parte equivocada.

“¡Genial!” le dije a mi copiloto cuando vi a la parte delantera del grupo pasar por la parte correcta del sendero. Estaba en la loma de una roca de 10 pies sin poder ir a ningún lado excepto para atrás. Los dos Jeeps detrás de mi no llegaron hasta la loma de la roca, pero aún así necesitaron de la ayuda de mi copiloto para bajar la pendiente de 22 grados. Todo lo que podía ver en mis espejos retrovisores y mi cámara trasera era la piedra de granito acercándose cada vez más a la chapa metálica. Afortunadamente, con la ayuda de mi copiloto, pude regresar al sendero sin daños.

A medida que nos acercamos al lago Buck Island, llegamos a una parte del sendero con rocas del tamaño de una cama. Los rechinidos y los golpes abruptos hicieron que la cabina se moviera de lado a lado, pero es parte de la experiencia – o eso parece. La mayoría de los Rubicons terminarían la experiencia sin daños a la carrocería, pero al ver rápidamente los tubos de escape revelaban que ninguno de ellos regresarían a casa sin daños.

Después de más de siete horas manejando, Rubicon Springs nos esperaba con cervezas frías y una buena cena. Acamparíamos la noche y seguiríamos al día siguiente para pasar por el monstruoso Cadillac Hill.

El frío mañanero me levantó temprano y la única manera de calentarme fue con una taza de café junto a la fogata. A medida que el sol comenzó a calentar el campamento, busqué un Wrangler diferente para manejar por la segunda parte del Rubicon Trail. Un Wrangler verde de dos puertas con el motor 2.0 litros turbo de cuatro cilindros fue el elegido. Sus puertas habían sido removidas y su techo eléctrico estaba abajo para una experiencia Jeep real.

Cadillac Hill es una de las partes más difíciles del Rubicon Trail, con un acantilado dramático del lado derecho y muchos obstáculos qué pasar. Sus estrechos pasos llegan hasta Observation Point, el punto que marca el fin de los obstáculos más difíciles del sendero. En Cadillac Hill, el Wrangler de dos puertas se sintió más como un carrito de golf capaz que el Jeep de cuatro puertas que había manejado en día anterior. Su distancia entre ejes es 21.6 pulgadas más corta, es alrededor de 300 libras más ligero y tiene mejores ángulos de entrada y vadeo (44.0 y 27.8 grados vs. 43.9 y 22.6 grados, respectivamente).

El torque a bajas revoluciones del motor 2.0 litros hizo una gran diferencia en el sendero; sólo dejaba de presionar el freno y el Wrangler subía por las grandes rocas. Si era necesario, un ligero toque al acelerador era suficiente para que el Jeep subiera la piedra, y la entrega del torque era mucho más suave que en el motor V-6. Ni siquiera tuve que poner la transmisión de ocho velocidades en modo manual, ya que automáticamente cambiaba de primera a segunda dependiendo de las condiciones.

Con su distancia entre ejes de 96.8 pulgadas, el Wrangler de dos puertas tenía menos movimientos en la cabina y menos golpes y rechinidos en su parte inferior. Hacía todo suavemente, y una vez que llegamos a Observation Point, donde el bosque nacional El Dorado brilla como en ninguna otra parte, el Rubicon había logrado su objetivo.

El resto del sendero está compuesto de caminos de tierra y pequeñas rocas, y dado la falta de puertas, nuestros cuerpos – y el interior del Jeep – estaban empanizados en polvo. Ningún vehículo se quedó atrás, y casi todos regresaron a casa sin daños a la carrocería.

Después de tocar el pavimento, todavía teníamos 40 minutos para llegar al hotel. Y lo hicimos sin ni siquiera tener que revisar la presión de los neumáticos.