Pruebas

A Fondo con el Nissan Altima 2019

Un cambio radical

Un cambio radical

En un mundo donde los sedanes están comenzando a caer, uno se preguntaría por qué seguir invirtiendo en estos vehículos con menos espacio y casi el mismo ahorro de combustible que los crossovers. Pero aunque las ventas de todos los sedanes de tamaño mediano han disminuido, todavía siguen siendo fuertes en términos de números. Por eso Nissan sigue invirtiendo en el Altima, un modelo que recibió una plataforma completamente nueva, un motor con mucha tecnología, así como un diseño más robusto.

El Altima 2019 que probamos estaba equipado con el motor 2.0 litros VC Turbo que comparte con la Infiniti QX50. Aunque en el pasado hemos criticado a este propulsor por su cambio de relación y su acoplamiento a una transmisión CVT, en el Altima se siente como en casa. Parece que la transmisión y el motor por fin se comunican bien y el trabajo que hacen en conjunto muestra un desempeño favorable. Con sus 236 hp y 267 libras-pie de torque, el motor 2.0 litros turbo de cuatro cilindros es lo suficientemente potente para empujar su espalda hacia el respaldo y dejarle una ligera sonrisa. En comparación con el pasado Altima, el modelo 2019 con el motor turbo se siente completamente diferente – es más ágil, deportivo y está mejor calibrado.

Al conducirlo sobre las curvas cerradas, su buen control de la carrocería hacen que en la cabina no tengamos movimientos bruscos. Los desperfectos del pavimento los absorbe bien la suspensión, entregando un manejo generalmente callado. Si hay algo en donde nos debemos de quejar es en la dirección, ya que nos gustaría que se sintiera más deportiva y rígida. Durante nuestra prueba notamos que la dirección era demasiado suave, y no encajaba bien con el resto de la actitud que tenía el vehículo.

La cabina es amplia en la parte delantera, aunque el perfil de su techo caído hace que la parte trasera tenga algunos problemas en términos de espacio para la cabeza para quienes somos altos. Pero desde la posición del conductor uno obtiene una gran visibilidad hacia todos los lados, y su altura más reducida hace que uno se sienta más pegado al suelo. Además de gozar de esa visibilidad, el conductor cuenta con muchas cosas a la mano, ya que la cabina está orientada hacia él. La pantalla táctil de ocho pulgadas cuenta con Apple CarPlay y Android Auto y es fácil de alcanzar desde el asiento del conductor. Flanqueada por dos perillas, la pantalla es simple de controlar, aunque el sistema Nissan Connect no tiene mucho de nuestro agrado – sus gráficas son viejas y el sistema no es tan intuitivo como nos gustaría.

Además de eso, los materiales en el interior son de buena calidad, aunque nos gustaría ver un interior un poco más arriesgado y juvenil, ya que nuestra versión SR contaba con asientos tapizados en cuero gris y plásticos suaves de un color un poco más oscuro. Las combinaciones de cuero rojo o color camello sin duda ayudarían a darle un toque más deportivo y creemos que le iría bien.

Fuera de esto, nuestro Altima estaba equipado: aire acondicionado de doble zona, cuatro puertos USB (dos adelante, dos atrás), sistema de audio con seis altavoces, botón de arranque y entrada sin llave, así como ruedas de aluminio de 19 pulgadas, faros de LED y luces de circulación diurna. Entre las opciones de nuestro modelo se encuentran el spoiler trasero ($415 dólares), salpicaderas ($205 dólares) y pintura premium ($395 dólares).

En total, nuestro Altima tenía un costo de $31,050 dólares, un precio que se me hace bastante razonable para todo el equipamiento que encontramos. Además de este precio decente, su ahorro de combustible de 25/34/29 mpg en ciudad/carretera/terreno combinado ayudará al bolsillo de muchos conductores.