Primer Manejo Pruebas

Chevrolet Silverado 2.7 litros turbo cuatro cilindros: Primer Manejo

Por qué la camioneta de trabajo Silverado 2.7T puede ser la mejor opción de la gama

Por qué la camioneta de trabajo Silverado 2.7T puede ser la mejor opción de la gama

Pregunta rápida: ¿es usted el gerente de flota de su empresa? ¿No? Entonces la Chevrolet Silverado 2.7T probablemente no sea para usted. ¡Espere! Debería darle un vistazo de todas formas.La Silverado 2019 y su motor 2.7 litros turbo de cuatro cilindros están fabricados para trabajar lo más duro posible y al menor costo posible.

El motor 2.7, que ahora es el motor estándar en los niveles de equipamiento LT y RST, sustituye de manera efectiva al antiguo 4.3 litros V-6, que ahora solo está disponible en el nivel de equipamiento WT base para flotas a las que no les gustan los cambios. Esa es su primera pista con respecto a cómo es este motor. La siguiente proviene de la calcomanía de la ventana: 310 hp y 348 libras-pie. El viejo motor 4.3 desarrolla solo 285 hp y 305 libras-pie.

Además, la potencia del motor de 2.7 litros es más de lo que ofrece la competencia. El V-6 de 3.3 litros base de Ford desarrolla 290 hp y 265 libras-pie, mientras que el nuevo 3.6 litros V-6 semihíbrido de Ram desarrolla 305 hp y 269 libras-pie. Aquí la ventaja es para Chevy, aunque tanto la Ford como la Ram superan en remolque a la Chevy por miles de libras (7,200 contra un máximo de 12,900) y la Ford puede manejar cargas aproximadamente un 30 por ciento mayores que las otras dos (3,270 libras contra un máximo de 2,280).

Hay otras cifras en la calcomanía de la ventana que también enturbian las aguas: 18-20 mpg en la ciudad, 21-23 mpg en la carretera y 19-21 mpg combinadas, dependiendo de la configuración. El viejo 4.3 litros en la camioneta de la última generación (el modelo 2019 aún no ha sido clasificado) logró 17-18 mpg en la ciudad, 22-24 mpg en la carretera y 19-20 mpg combinadas dependiendo de la configuración. No es una mejora considerable para usted o para mí, pero si hablamos de flotas de posiblemente miles de vehículos, una mejora de una mpg podría ahorrar una gran cantidad de dinero durante la vida útil de esos vehículos. Aunque Chevy no vacila en señalar que no necesitaba un sistema híbrido para obtener ese ahorro de combustible, el motor 2.7 litros de hecho emplea las técnicas de parada/arranque del motor, levantamiento variable de válvulas y desactivación de cilindros.

Pero ¿qué hay sobre la competencia? La F-150 de 3.3 litros ofrece un rendimiento de 18-19/23-25/20-22 mpg, mientras que la Ram de 3.6 litros ofrece 19-20/24-25/21-22 mpg. Cada una justo encima de las otras, así que no hay un verdadero argumento aquí para ninguna.

En realidad, el motor de 2.7 litros de la Silverado no se justifica por sus cifras en papel. Lo hace detrás del volante. Sabiendo perfectamente que aún tiene 4,700 libras de camioneta que desplazar a pesar de la pérdida de peso durante el rediseño, los ingenieros de Chevy calibraron este motor para que desarrollara torque, torque y más torque. Los árboles de levas deslizantes con distintos perfiles y un turbo pequeño de doble desplazamiento que obtiene pulsos del escape con espaciamiento uniforme de los cilindros interiores y exteriores emparejados trabajan para desarrollar una gran potencia estable en todo el rango de revoluciones. La respuesta de aceleración es inmediata y el retraso del turbo es imperceptible. El gráfico de dinamómetro de Chevy indica que el torque disminuye a medida que se aproxima a la línea roja asombrosamente baja de 5,700 rpm, pero esto no lo sabríamos detrás del volante.

Chevy dice también que es un segundo más rápido en la carrera de 0 a 60 mph que el viejo 4.3, y yo le creo. Según nuestra prueba anterior, eso lo colocaría en 6.4 segundos, igual que el 5.3 litros V-8 opcional y menos de medio segundo detrás del gran 6.2 litros V-8. Independientemente de la cifra, se siente con mucha mayor capacidad de respuesta que el 5.3 litros.Los dos motores comparten la misma transmisión automática de ocho velocidades, pero aquí también se destaca el 2.7 litros.Acoplada con el 5.3, descubrimos que la transmisión de ocho velocidades era resistente y torpe a la hora de los cambios descendentes. Pero el 2.7 y la transmisión de ocho velocidades se sienten como si estuvieran hechos uno para el otro. Los cambios son muy suaves, siempre está en la marcha correcta y no tiene dificultades para realizar cambios descendentes cuando es necesario.

La cosa es que no necesita hacer eso con tanta frecuencia. A menos que siempre tenga el pedal a fondo, el 2.7 rara vez sobrepasa las 2,200 rpm mientras navega por esa ola de torque. Con una velocidad de crucero de 70 mph y subiendo por una pendiente del siete por ciento, se mantuvo en 1,700 rpm sin realizar ningún cambio descendente. Las levas se deslizan sin problemas en sus perfiles de elevación alta, el turbo inhala unas 22 psi y simplemente emite un rugido placentero sin silbido de turbo. Al pasar la cima de la colina, baja un par de marchas y sortea rápidamente lo que se encuentre en su camino. De bajada, realiza de igual forma baja un par de cambios cuando el conductor toca los frenos y se apoya en su sorprendente relación de compresión de 10.0:1 para evitar ganar velocidad. Críticamente, el motor no se siente estresado en ningún momento.

Estas impresiones se obtuvieron con una caja vacía y con solo dos personas en la camioneta; estamos ansiosos de ver cómo se comporta en las pruebas de remolque y transporte de carga, pero no hubo oportunidad en esta ocasión.

Sin embargo, Chevrolet proporcionó camionetas de la competencia para una corta evaluación consecutiva. Al enfrentar su nivel de equipamiento LT contra la XLT de Ford y la Bighorn de Ram, la Silverado 2.7 se destacó en cuanto a la respuesta de aceleración y la potencia total. El 3.6 de la Ram desarrolla su potencia en los rangos altos de revoluciones y tiene que ser presionado, mientras que el 3.3 de Ford simplemente se siente lento. Por otro lado, la Ram reportó un mayor ahorro de combustible que la Silverado en la ruta de conducción prescrita por Chevrolet: 22.8 mpg contra 20.8 mpg (19.8 para la Ford).Además, el andar del eje trasero de muelle de la Ram es mucho mejor y tiene por mucho el mejor interior.

Todo eso podría influir en mi decisión si pienso comprar la camioneta solo para mí. Pero si voy a comprar una camioneta de trabajo para la empresa, la conversación cambia. El volumen superior de la caja de la Chevy, la abundancia de amarres fijos (tres en cada esquina) y los estribos en el parachoque estándar la convierten en un mejor vehículo de transporte. El mecanismo de liberación remota del portón trasero en la cabina resulta útil. Es también con la que se puede remolcar más fácilmente, siempre y cuando no le moleste su clasificación de remolque más baja. La cámara de reversa con detección de remolque, la prueba de luces del remolque y el monitoreo de presión y temperatura de los neumáticos del remolque hacen que el proceso de enganchar y tirar sea facilísimo.

Así que no, la nueva Silverado 2.7T no fue diseñada con el guerrero de fin de semana en mente y no le ahorrará mucho en cuanto a gasolina. Esta camioneta está fabricada para ahorrar dinero a los gerentes de flotillas, ya sea que manejen cinco camionetas o quinientas. Tal vez no sea la adecuada para que usted la tenga en la entrada de su casa. Pero si su jefe piensa ponerlo en una camioneta de trabajo austera ocho horas al día, esta es la opción ideal.