Primer Manejo Pruebas

Chevrolet Silverado 1500 Diésel 2020 cuenta con un gran motor

Chevy regresa al negocio de los vehículos diésel de trabajo ligero con un motor ideal

Chevy regresa al negocio de los vehículos diésel de trabajo ligero con un motor ideal

Con todo el bullicio sobre Ram, Ford y ahora Chevrolet que ofrece motores diésel de trabajo ligero en sus camionetas Ram 1500 y F-150, es fácil olvidar que esta no es una nueva idea en las oficinas generales de Chevrolet. Hasta 1999 era posible obtener un V-8 turbodiésel en una camioneta Chevy 1500 que desarrollaba, en su apogeo, 215 hp y 440 libras-pie de torque. Entonces, para la marca de la pajarita, el nuevo I-6 turbodiésel de 3.0 litros en la Chevrolet Silverado 1500 2020 es una vieja historia.

Es también un testamento totalmente de aluminio para el progreso de la ingeniería. Ese viejo V-8 de hierro forjado era una máquina laboriosa, pero no podía mantenerse al corriente con la tecnología actual. Este nuevo motor desarrolla 277 hp y 460 libras-pie con solo seis cilindros y menos de la mitad del desplazamiento. Gracias a la moderna tecnología del turbocompresor, el 95 por ciento de ese torque se desarrolla a solo 1,250 rpm, por lo que la única vez que experimentará retraso del turbo es cuando pise el acelerador a fondo desde una parada completa. Nada que un poco de arranque con freno no pueda solucionar. Si lo hace bien, alcanzará 60 mph en aproximadamente 8.7 segundos según el cronómetro nada científico.

Si la Chevrolet alcanza las 60 mph en poco menos de 9 segundos, estaría a la par con la última Ram 1500 EcoDiesel que probamos (un modelo 2014; el motor EcoDiesel de próxima generación todavía no está disponible) y quedaría poco más de un segundo detrás de una Ford F-150 Powerstroke. Nos reservaremos nuestra opinión hasta que nuestro equipo de pruebas pueda poner sus manos en una Silverado 1500 Duramax diésel, pero basta con saber que la Chevy se siente enérgica detrás del volante. Los fanáticos de las camionetas argumentarán sobre las cifras durante mucho tiempo, pero lo  más importante es saber si la pickup se siente lenta, y este no es el caso con la Chevy. Hay una saludable oleada de torque cada vez que uno toca el acelerador, gracias a lo cual la pickup se siente rápida y ágil por la ciudad y en la autopista.

La nueva transmisión automática de 10 velocidades de Chevrolet ayuda a hacer esto posible; es el acoplamiento exclusivo para este motor. Aunque se desarrolló en conjunto con Ford, la versión de Chevy no sufre del juego del tren de transmisión y de los torpes cambios en baja velocidad de la F-150 diésel. Los diversos cambios de engranaje son rápidos y fluidos; además el espaciamiento de las relaciones es estrecho, por lo que el motor siempre está en el centro de su banda de potencia y la transmisión nunca tiene que buscar la marcha correcta.

La potencia saludable y los engranajes inteligentes significan también un buen ahorro de combustible, aunque seguimos en espera de averiguar qué tan bueno será. Durante la conducción variada por caminos rurales alrededor del centro de Oregon la computadora de viaje reportó un promedio de 28 mpg, lo que la pondría justo a la par con Ford y Ram. Pronto se publicarán las cifras oficiales de la EPA.

Desde luego que la pregunta remanente es qué tan bien puede remolcar. Como podrá recordar, la F-150 diésel era perfecta hasta que tratamos de remolcar con ella; descubrimos que carecía de potencia a velocidades de autopista con menos del 60 por ciento de su peso de remolque máximo nominal en el enganche. Chevrolet no nos brindó la oportunidad de remolcar durante este evento, así que tendremos que esperar hasta que tengamos otra vez la pickup en nuestras oficinas generales para ver cómo se compara.También esperamos la oportunidad de realizar más pruebas de todas las herramientas de remolque más recientes que Chevy tomará de la Silverado HD, incluido el nuevo sistema de cámaras de accesorios Invisible Trailer. Este sistema une imágenes de dos cámaras para que parezca como si pudiera ver a través de su remolque en la pantalla de infotenimiento y la aplicación ASA InCommand que le permite controlar varias funciones de caravana a través de la pantalla de infotenimiento.

No importa si remolca bien o no, podemos al menos decir que el diésel no ha afectado el manejo o la calidad en el andar de la Silverado. Las Silverado (y sus contrapartes, las GMC Sierra) se dirigen y manejan con más agilidad que la F-150 y la Ram 1500; además al fabricar el motor diésel de aluminio Chevy no añade peso al frente. Eso significa también que la calidad en el andar no es peor que en los modelos de gasolina, lo cual es un falso halago si consideramos que el andar de la F-150 y en especial el de la Ram son mejores.

El pedal del freno no nos gustó tanto. Tiene muy poco recorrido, los frenos se accionan ligeramente si tan solo respiramos sobre el pedal, pero luego se vuelve rígido y se requiere una pierna firme para obtener una verdadera y urgente potencia de frenado.

Y luego tenemos la cuestión del interior. Bien por los ingenieros de ruido de Chevy que lograron mantener una cabina serena y silenciosa con el nuevo motor diésel, pero la cabina en sí necesita ayuda. El diseño levemente actualizado se queda atrás de los interiores de la Ram y de la F-150; además es claro que seleccionaron los materiales con base en el costo. Los asientos son demasiado firmes y planos, y si no compra una pickup con un nivel de equipamiento de medio a alto, todos los espacios en blanco de los botones de las características faltantes lo mirarán fijamente todo el tiempo.

Pero al menos ahorrará un poco de dinero. La F-150 diésel más económica que podemos configurar es una versión XLT, e incluso en este caso, el motor diésel es una opción de $4,995 dólares, con lo que el precio base queda en $46,900 dólares. Superando a Ford, Chevy puso el motor diésel al mismo precio que la opción de su enorme motor V-8 de gasolina y usted podrá pedirlo hasta en el nivel de equipamiento LT, con lo que el precio base sería de aproximadamente $47,000 dólares si nos basamos en el precio actual. Las cifras finales de la EPA y la experiencia con el remolque harán que la ecuación de valor triunfe o fracase.