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Primera Prueba: 2007 Audi Q7 4.2 FSI QuattroImpacto Profundo: Llega elegantemente tarde a la fiesta, con lo cool de la alta tecnología y el encanto de la vieja escuela
Pregunte a cualquier representante de Audi cuál es el objetivo del Q7, y la respuesta es “BMW X5”. El insistir provocaría una aceptación de que, para lograr su objetivo de ventas anual de 30,000 unidades en EE UU, este viajero de tracción total tendría que atraer compradores potenciales de cada esquina del segmento de los SUV crossover de lujo. Ya que tal grupo lo conforman integrantes que van desde sus propios primos, el Porsche Cayenne y el Volkswagen Touareg, hasta el Cadillac SRX, los Mercedes Benz Clase ML y R y el Volvo XC90, el nuevo integrante de Audi tiene una tarea clara.
Las primeras impresiones cuentan mucho, y visualmente el Q7 se defiende bien, no importa contra quién se compare. Un clon virtual del concepto Pikes Peak de carrocería contorneada que agradó a las multitudes, generó entusiasmo casi unánime de los “críticos” del valet parking y logró una cifra estelar de 0.34 Cd en el túnel de viento. A pesar de su tamaño —508.5 cm; sólo el Clase R es más largo—, el Q7 mantiene un sentido correcto de las proporciones. Presumiendo una distancia entre ejes de 14.7 cm sobre aquélla del Touareg/Cayenne, aún el modelo básico V-6 FSI 3.6, que llegará este otoño, cuenta con robustas llantas 235/60 para cualquier estación en rines de aleación de 18 pulgadas. En el V-8, esos “zapatos” mejoran a 255/55R18, pero nuestro modelo de pruebas tenía la mejor opción: 275/45 de rango y con rines de 20 pulgadas.
El Q7 sigue la tradición de Audi en el interior con una apariencia, sensación, y con ciertas limitaciones, una funcionalidad que le presagian un buen futuro. Los Q7 comparten el diseño básico del tablero y la arquitectura de la electrónica con el modelo A6, incluyendo el versátil MMI, pero los V-8 añaden vestiduras de piel con acabados de madera y aluminio que combinan lo cool de la alta tecnología con el encanto de la vieja escuela. Como sus compañeros de la misma clase, el Q7 dispone de una cantidad magna de dispositivos eléctricos, incluyendo activación eléctrica de los asientos delanteros de butaca de 10 posiciones, además de control de crucero, acceso remoto sin llave, monitor de presión de las llantas y sistema de sonido Bose de 14 bocinas con cambiador de seis CD montado en el tablero. Reflejando su filosofía de diseño para EE UU, también presenta muchos espacios de almacenamiento, seis portavasos, un portabotellas en cada una de las puertas laterales y cuatro fuentes de energía de 12V. Las bolsas de aire también son numerosas: de norma se ofrecen bolsas frontales, frontales laterales y de cortina laterales, y como opción, las bolsas traseras laterales.
La utilización del espacio en el Q7 4.2 FSI amerita una alta puntuación, aunque con un par de advertencias. Aunque sus cómodas butacas delanteras son las mejores en este vehículo de siete pasajeros, las plazas de media cabina reclaman mayor espacio para piernas, aunque darán cabida fácilmente a dos personas de más de 1.80 m de estatura en una banca de ajuste 40/20/40. Nuestro auto de prueba tenía la configuración “step-up”, dos sillas tipo “capitán” separadas por una consola central. Añada opciones como aire acondicionado trasero de cuatro zonas y un sistema de entretenimiento con DVD (disponible en el otoño) y viajar en segunda fila ya no volverá a significar jamás viajar en segunda clase.




