- Automovil Sedán
Primera Prueba: 2006 Volkswagen Jetta GLILa Receta Original: Despues de 23 anos, Volkswagen redescubre como embotellar la magia
Aunque ya estamos en el otoño, Wolfsburg podría no estar en el humor típico del Oktoberfest. Actualmente, Volkswagen está perdiendo dinero en cada auto que vende (del imperio Volkswagen-AG sólo Audi rinde ganancias), y la reacción inicial al rediseño del Jetta de quinta generación —que en México se comercializa bajo el nombre de Bora—, ha sido tibio, cuando mucho. “La parte trasera se ve como, ah, un Corolla”, hemos dicho los periodistas, desviando la mirada nerviosamente para evitar ver que todos en el departamento de diseño pierden los colores del rostro.
No es de sorprender que, cuando nuestros fotógrafos llegaron a una concesionaria local de VW para pedir prestado un juego de tapones para nuestro GLI de preproducción de prueba —tan difícil de encontrar como los dientes de una gallina— (el nuestro llegó sin tapones), los vendedores y mecánicos se abalanzaron sobre el GLI como si fuera un costal de dinero que se cayó de un camión blindado. Y bien podría serlo, basándonos en los kilómetros que recorrimos con sus Bridgestone 225/40-18 opcionales, incluyendo una desviación a una pista de pruebas en donde recortó 2.3 segundos del modelo de línea en el tiempo de 0 a 100 km/h para hacerlo en 7.1 segundos. En México, debido a las diferencias de altura y otras condiciones, lo hace en 7.3 segundos con la transmisión DSG y en 7.4 con la manual de seis velocidades. Éste es un VW completamente distinto.
De cara, el GLI (que es básicamente el próximo GTI con base en el Golf si lo ve y cubre la vista de la cajuela con su mano), se anuncia con una parrilla en negro que, en teoría, nos recuerda a los GTI y GLI de… diablos, ¿realmente han pasado cinco generaciones? A diferencia de la memorable nariz de oro que utilizaba el astrónomo del siglo XVI, Tycho Brahe, afortunadamente la prodigiosa nariz cromada del A5 ha sido pintada de negro, lo que motiva un gran aplauso. “Es mucho mejor que la llamativamente vulgar que viene de línea”, dice el fotógrafo en jefe, John Kiewicz. Sin embargo, Art St. Antoine pondera sobre cómo demonios se supone que se integrará una placa de auto (especialmente una con fondo blanco) en la parrilla ovoide negra.
Tras esa nariz negra yace el I-4 2.0L turbocargado de 200 hp que recientemente demostró su valía en el Audi A3. Es dulce, ansioso por lanzar los 1,518 kg del GLI por los caminos más lentos o la autobahn más rápida. ¿Y el turbo? ¿Cuál turbo? El retardo se ha reducido al tiempo que le lleve a usted aplastar el acelerador con el pie. ¿Cómo es posible que los mismos ingenieros que desarrollaron esta delicia también sean responsables del quejumbroso y desabrido I-5 que es la maldición de los Jetta/Bora de línea?



