- Automovil Sedán
Prueba a Largo Plazo: 2004 Acura TL
Cuando llegamos a la marca de los 20,000 kilómetros, durante el descenso de una colina de 24 kilómetros, los frenos del TL comenzaron a perder fuerza, lo que ocasionó que la columna del volante vibrara notablemente. Sospechamos que los rotores se vencieron. Semanas más tarde, la agencia confirmó nuestras sospechas y nos dijo que la superficie de los frenos delanteros necesitaba cambiarse, al igual que los cojinetes delanteros, todo bajo garantía.
El manejo del TL fue muy aclamado. Aunque no puede adentrarse con gran facilidad en los caminos montañosos y cañones de la región como sus competidores de tracción trasera, el TL tiene un chasis que puede maniobrar sin problemas en las curvilíneas carreteras y caminos locales. Algunos de los miembros de nuestro equipo notaron que la dirección del TL tiene una sensación deportiva; a otros les pareció que se sentía artificialmente ligera. Todos coincidieron en que el sistema de asistencia variable sensible al torque se sentía al girar el volante rápidamente.
Quizá la dirección mejoraría si Acura hubiese instalado unas llantas mejores en los rines de 17 pulgadas. Nos decepcionó saber que la transmisión automática está disponible sólo con llantas para lodo y nieve. El TL con transmisión manual de seis velocidades tiene llantas con más agarre y que, según nuestras pruebas en pista, incrementan la potencia del manejo y disminuyen las distancias de frenado de manera significativa. Aunque las llantas 235/45R17 Bridgestone de nuestro auto son agresivas en cuanto a tamaño y perfil, al ser de toda temporada pierden agarre en caminos secos. También nos percatamos de que este tamaño de llantas en particular hace que los rines sean suceptibles a golpearse en el camino. En los caminos del sur de California dejamos más pintura plateada que la esperada.
Conforme los kilómetros se acumulaban, algunos de los elementos de plástico del interior comenzaron a mostrar señales de envejecimiento prematuro. Los paneles de las puertas sufrieron los ajetreos del uso diario e hicieron que el interior pareciera más viejo de lo que era. Igual sucedió con el panel de instrumentos. Al acercarse a los 16,000 kilómetros el color negro mate comenzó a transformarse en blanco lechoso. Aunque esto fue ocasionado por la exposición al sol (aún así, algo inusual sobre todo para un kilometraje tan bajo), lo más probable es que el daño lo iniciara algún producto de limpieza que se utilizan en los servicios de lavado de autos. Lentamente el color original del panel se ha desvanecido.




