- Automovil Sedán
Primera Prueba: 2006 Lexus IS 350
La personalidad de manejo del IS es engañosa. Al conducirlo moderadamente, incluso hasta el 80 por ciento, se siente sólido y controlado. La conducción es cómoda sin ser muy suave, hay un mínimo de ruido del viento y el camino, y el IS 350 se dirige hacia donde usted lo lleve. Pero al presionarlo, como desearía hacerlo con un verdadero sedán deportivo, la experiencia se degrada y desconecta.
Al frente le falta agarre mecánico y se desvanece en un subgiro demasiado pronto. El sistema Vehicle Dynamics Integrated Management que está diseñado para mantenerlo seguro bajo una gran variedad de condiciones y hace un buen trabajo de ello, se convierte en un adversario cuando uno quiere correr un poco, hacer que la parte trasera patine y divertirse. Es demasiado rápido para reducir la velocidad y controlar la dirección durante curvas cerradas o transiciones como nuestra pista de eslalon. Lexus comenta que estos sistemas están ajustados para no entrometerse demasiado pronto y, para el cliente de un sedán deportivo casual, la calibración es correcta. Pero los conductores tipo A resentirán tanta intrusión electrónica. Pise los frenos a más de 160 km/h y el auto se pone nervioso y se siente inestable. Quizá sea una suspensión demasiado suave o una opción de llantas muy conservadora, pero como sea, no inspira confianza.
Lexus ha proporcionado una pieza bien terminada. El IS de nueva generación es atractivo, cuenta con muchas características y, en su formato 3.5L, es muy rápido. Complacerá a una amplia variedad de clientes, incluyendo a aquellos que quieren algo deportivo, pero sin perderse de una conducción agradable y muchos detalles de lujo. Pero el conductor dedicado y entusiasta querrá más lujuria y menos intervención de la computadora, y seguirá viendo en dirección a Bavaria en busca de la experiencia que anhela.



