- Automovil Sedán
Comparación: 2005 Audi A4 3.2 quattro vs. 2006 BMW 330i vs. 2005 Infiniti G35
En el interior, el A4 continúa a la vanguardia del diseño y acabados. Es elegante, lleno de ricas texturas y detalles minusiosos, aunque quizás es muy de principios del año 2000 (el del G35 es quizá más de finales de la década de 1990).
La cabina del 330i es más cercana a esta época. No se puede olvidar el hecho de que el 330i es un auto con un precio básico de lujo —y hasta el último centavo se hace evidente con tan sólo dar un vistazo al interior—. Sus materiales, el aluminio cepillado sobrepuesto a los tapices de piel color negro, son ricos y atrevidos, semejantes a los de la cabina de un jet privado italiano.
Por fuera, la silueta del 330i es representativa del nuevo camino hacia el cual BMW se dirige y que tantos halagos le ha valido. Mientras que la previa Serie 3 era más seria y solemne, el nuevo 3 es más atrevido y aventurero. Atrás quedaron las confusas siluetas del original Serie 7. Ahora las líneas son armónicas y limpias.
Desempeño
En papel, hay buenas razones para sospechar que este trío es capaz de dejar atrás al 95 por ciento de los sedanes, pero siempre es bueno asegurarse mediante una prueba —y así fue—. 109.1 km/h en el eslalon (BMW, un récord para un sedán de tracción trasera); 6.5 segundos en la aceleración de 0 a 100 km/h (G35); 34.1 metros de frenado de 100 a 0 (BMW empatado con el Infiniti). Son cifras muy importantes para autos que, combinados, vendieron más de 200,000 unidades el año pasado. Sin embargo, fue en la prueba individual que las personalidades y carácter de Audi, BMW e Infiniti fueron más divergentes.
A pesar de una respetable aceleración lateral de 0.80g, la pesada nariz del Audi quattro adormeció su personalidad. Aunque no hace falta un gran esfuerzo para mantener en su lugar la dirección, es como si uno estuviera enfrascado en un monólogo. Al acelerar, uno desearía ser experto en física y las teorías de Newton. Más vale ser paciente durante las curvas, preparar bien el auto, y acelerar sólo cuando el camino esté libre.




