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Artículo de Portada: 2006 Dodge Charger R/T vs 2005 Mustang GT
El Dodge tiene detalles de diseño que evocan el Charger R/T 1968: los paneles del pilar C y las luces traseras redondas gemelas con cubiertas cuadradas. Es un retrofuturismo sutil. A diferencia del 300 y el Magnum, las manijas del Charger van al ras de las puertas para hacer más discreto el hecho de que son cuatro.
En 1968, el Charger 440 era más rápido que el Mustang GT 390, así que McQueen se permitió algo de licencia artística para las escenas de persecución contra un experimentado piloto de la mafia, pero en la actualidad no habría necesidad de tal licencia: con 5.9 segundos, el Charger automático de 350 hp es 0.8 segundos más lento en llegar de 0 a 100 km/h que el Mustang GT manual de 300 hp. Y a pesar de la potencia del Hemi, es 0.6 segundos más lento en el cuarto de milla, con 14.1 segundos. Ambos autos son mucho más rápidos que sus antecesores de 1968: nuestro GT es 2.7 segundos más veloz de 0 a 100 km/h y 1.7 segundos más rápido en el cuarto de milla que el GT 390 automático que probamos, mientras que el nuevo Charger es 0.6 segundos más raudo de 0 a 100 y 0.8 segundos más rápido en el cuarto de milla que el 440 R/T, a pesar de tener una caja automática y pesar 73 kg más.
Aunque el nuevo Charger R/T es notoriamente más suave que el Mustang, tiene una suspensión más firme que la del Magnum R/T y el Chrysler 300C. Pero en la pista de pruebas, las llantas Michelin Pilot HX para todo clima le quitan al auto su delicadeza en el eslalon y la pista en 8, en donde obtuvo cifras algo distintas a las que hemos logrado con un 300C. El balance del chasis está presente: con el control de tracción y estabilidad apagado (igual que en los sistemas de Mercedes, siempre hay algo de control electrónico), podrá tomar curvas utilizando el acelerador, pero la parte delantera se abre demasiado pronto con estas llantas.
El Charger es completamente moderno, pero el Mustang al principio se parece demasiado a un 1968. La dirección tiene una sensación más pesada que la del Charger, el pedal del embrague pondrá a trabajar a su pierna izquierda, y la caja de velocidades requiere de movimientos firmes de su brazo derecho. En una ciudad abarrotada como San Francisco, este auto no se escurre entre el tránsito; debe abrirse camino a golpes. Pero si toma una curva rápida en una calle vacía, el Mustang demuestra que no sólo está hecho para correr en línea recta. Toma las curvas rápidas con excelente control y retroalimentación; es fácil de conducir rápidamente. Los ingenieros de Ford diseñaron el auto para que se sintiera como algo familiar para alguien que se acaba de bajar de un Mustang de 37 años de antigüedad y, sin embargo, para comportarse como un buen cupé deportivo moderno. Es una muestra impresionante de nostalgia automotriz.




