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Artículo de Portada: 2006 Dodge Charger R/T vs 2005 Mustang GT
Nuestro R/T de US$35,565 vino equipado con el Road/Track Performance Group. Esto es básicamente el paquete Daytona R/T, pero sin la pintura e interiores psicodélicos de la década de 1970, el cofre, parrilla y franjas negras, y el enorme alerón trasero —un paquete demasiado llamativo para un discreto asesino a sueldo—. Una mejor aspiración proporciona 10 hp adicionales y 10 libras-pie más de torque por encima del Hemi 5.7 estándar; el escape modificado produce un gruñido grave. El auto también lleva barras de estabilidad más grandes que el R/T estándar —30 mm al frente y 15 mm atrás, contra 27 mm y 14 mm—. Dodge construirá 4,000 Charger Daytona en color Go Mango y, más adelante, 4,000 con el color Top Banana.
El R/T se mueve con suavidad y silenciosamente. El motor de 350 hp está ajustado perfectamente para este ambiente sublime. Pise el acelerador para alcanzar al Mustang o para subir una de esas inclinadas colinas pavimentadas, y el V-8 produce un resonante rugido del tipo de una lancha motorizada, aunque con un tono más alto. El V-8 4.6L de 300 hp del Mustang también proporciona una impactante banda sonora, especialmente cuando empieza la persecución y la música se desvanece. Incluso al ralentí, el 4.6 es dominante.
Al subir por las colinas, el Mustang de caja manual de cinco velocidades supera al Charger con sus 226.7 kg adicionales y su automática de cinco velocidades. En segunda, el Mustang se siente tan fuerte como si fuera sobre terreno plano; el Charger lucha y busca una relación más baja. No es notorio a menos que usted disfrute de subir colinas a velocidades más allá de lo legal. De otro modo, el Dodge es un auto más sencillo de conducir en San Francisco. Tiene peso y potencia, pero es lo suficientemente pequeño como para sentirse en casa en esta ciudad. Las anchas salpicaderas de su primo, el Chrysler 300, hacen de ese auto algo mucho menos manejable en situaciones apretadas. Las salpicaderas delanteras del Charger se funden con la carrocería, y parecen no aceptar más lámina de la necesaria para sus dimensiones.
Aunque es un auto más largo que el Mustang y, al igual que éste, tiene la cabina hacia atrás, el cofre del Charger aparenta ser más corto. Uno se sienta más hacia el centro del auto, como en la versión 1968 de cofre largo. En San Francisco, eso significa que cuando llega a la cima de una de las inclinadas calles podrá ver con más facilidad lo que hay adelante. El largo cofre del Mustang bloquea la visibilidad hasta que uno ya pasó el señalamiento de ALTO.




