- Automovil Sedán
Primera Impresión: 2006 Bentley Continental Flying Spur
La dirección tiene más peso que controlar que en el Continental GT, aunque la geometría de tracción delantera de la suspensión signifique que no da mucha sensación de lo que sucede. Los resortes delanteros y traseros trabajan con mayor suavidad que en el cupé. El Flying Spur se siente mejor plantado y comunicativo y en lo absoluto rígido como el Continental GT, aunque no iguala su manejo al de un Clase S. Las cerradas curvas de los caminos de montaña presentan una prueba difícil para un auto como éste. Pero con su aceleración, el poderoso torque de su motor, la potencia de sus frenos y el agarre de las llantas, el Flying Spur recorrerá gran cantidad de kilómetros a una velocidad extraordinaria.
Pasamos la noche en el resort de esquí australiano de Kitzbühel, donde se encuentra la temible colina Hanenkahmm, y muy cerca de Wörgl, el hogar del ex piloto de Ferrari F1, Gerhard Berger. A la siguiente mañana, la tecnología de punta colisionó con la herencia cuando uno de los huéspedes del hotel estacionó su muy bien cuidado Mulsanne detrás de nuestro Flying Spur para guardar su equipaje. De inmediato, lo teníamos encima de nuestro auto, tomando fotografías con su cámara digital. Pero, ¿le agrada lo que sus ojos ven? “No lo sé”, dice. “No es muy británico”.
Está en lo correcto, pues al igual que el Continental GT, el Flying Spur es rehén de una configuración de tren motor que comparte con el Audi A8 y el Volkswagen Phaeton. (Los chicos de Bentley admiten que el 25 por ciento de las partes del auto se comparten con productos de VW Group.) Teniendo la mayor parte del motor W-12 montado longitudinalmente frente al eje delantero, éste empuja la parrilla muy al frente y las llantas delanteras muy atrás, lo que evita que el auto tenga el largo capó característico de los autos británicos de lujo. Visto de lado, no tiene la apariencia de un Bentley.
Sin embargo, por dentro no es así, con los suaves tapizados en piel y el cálido brillo de la madera de nogal que es discretamente resaltada con detalles en cromo y aluminio. La vista desde atrás del volante es idéntica a la del cupé; aunque si uno gira la cabeza, notará que la parte trasera tiene el espacio de una sala de espera, más allá de sólo espacio para las piernas.




