- Automovil Sedán
Primera Impresión: 2006 Bentley Continental Flying Spur
Una vez que el tránsito quedó atrás, el Flying Spur pudo alcanzar rápidamente una velocidad relajada de 190 km/h, y el W-12 apenas si hizo notar sus 3,650 rpm. Escuchamos un poco de ruido del viento alrededor de los pilares A —según Ken Scott, las puertas no están bien ajustadas en los primeros autos que se fabricaron— pero, aparte de ello, el Bentley avanzó sin esfuerzos y muy sereno. Sin esfuerzos. Sereno. Son palabras que utilizamos mucho durante los siguientes días. Tras una hora de camino, el Flying Spur parecía estar viajando al menos 80 km/h más despacio de lo que en realidad iba.
Nuestra primera parada fue en Cortina d’Ampezzo, el elegante resort de esquí italiano que fue sede de los Juegos Olímpicos de invierno en 1956. Es el punto de inicio de una serie de caminos que serpentean a través de las Dolomites como tiras de espagueti. Difícilmente el tipo de caminos en que el Bentley podría desempeñarse bien, ¿no es cierto? Pero llegamos aquí porque recordamos el anuncio de una revista del Mulsanne Turbo original, el auto que, a principios de la década de 1980, comenzó la transformación de Bentley de un poco vendido Rolls-Royce con nuevos emblemas a una de las marcas de autos de lujo más carismáticas del mercado. El anuncio retrataba de manera romántica al Mulsanne Turbo subiendo por las montañas velozmente a un hotel de lujo. Queríamos ver si el Flying Spur sería igual.
Los esquiadores ya no estaban, pero aún había demasiada nieve como para atraer a los turistas que realizan expediciones por el bosque o a los que practican ciclismo de montaña, así que los caminos estaban tranquilos. Nuestra primera observación: Bentley ha recalibrado la transmisión del Flying Spur para que los intervalos de los cambios de velocidad sean más amplios que en el Continental GT, lo cual hace esencial cambiar al modo manumático para una mejor respuesta a través de las curvas. Pero al utilizar las paletas para cambiar las velocidades —al lado derecho para altas, al izquierdo para bajas— el Bentley literalmente salió volando de las curvas conforme el W-12 generaba un torque de 479 lb-p a 1,600 rpm. Bentley asegura que el Flying Spur puede alcanzar los 100 km/h en 4.9 segundos y pasar de 80 a 110 km/h en sólo 2.6 segundos —dos décimas de segundo por debajo del cupé.
La primera sorpresa: el Flying Spur se maneja y gira mejor que el Continental GT. Un auto tan grande —casi 530 cm, con una distancia entre ejes de 305 cm— y tan pesado nunca podrá ser realmente ágil en caminos en que el Porsche 911 se desempeña alegremente. Especialmente un Bentley con una distribución de peso de 56/44 frente/atrás. La técnica más adecuada para tomar las curvas en este tipo de caminos es frenar tarde y con fuerza, utilizando la potencia de los frenos de disco de 15.9 pulgadas al frente y 13.2 atrás para eliminar la mayor cantidad de aceleración posible. Después hay que esperar, aprovechando el agarre de las llantas 275/40R19 Pirelli PZero Rosso para mantener el impulso antes de pisar el acelerador en la salida. Si lo hace demasiado pronto, la punta del auto comenzará a abrirse, al menos hasta que el control de estabilidad entra en acción y le dice al auto que se comporte.




