- Automovil Sedán
Primera Prueba: 2006 Mercedes-Benz CLS500
En la carretera, la falta de ruido es espeluznante; es probable que en más de una ocasión vea el velocímetro para confirmar que, en efecto, el auto está avanzando. ¿Acaso los encantos de la silueta del CLS contagiaron a los "batas blancas"? Para contribuir al ambiente de lujo del vehículo se encuentra la suspensión Airmatic DC computarizada, que aún en la modalidad más deportiva disponible filtra la mayoría de la fuerza que se genera en las llantas y rines de 18 pulgadas. Las llantas se mantienen en el camino de una manera impresionante, aun cuando toma las curvas en superficies semejantes a las de Marte.
El asiento del conductor es un trono majestuoso, con 10 modalidades de ajuste y ventilación opcional, cojines inflables y masaje. El atractivo volante forrado en piel con insertos de madera es ajustable y no bloquea el panel de instrumentación. El sistema de navegación opcional, COMAND cuenta con una útil pantalla de 6.5 pulgadas, que proyecta nombres de avenidas y destinos comunes (aeropuertos, tiendas de abarrotes). Una queja que tuvimos durante la prueba fue que los acabados de madera tienen tanto brillo, que reflejan las luces que uno pasa en el camino (en ocasiones pueden confundirse con luces de advertencia del panel de instrumentación).
En en el momento en que llegamos al asiento trasero que casi podíamos escuchar a los "batas blancas" decir: "se los dije". No se deje engañar por la configuración de cuatro puertas del CLS: el interior es de dos por dos personas. En lugar de contar con un asiento corrido, la parte trasera tiene dos asientos deportivos separados. El espacio para la cabeza es reducido, no apto para personas muy altas. El espacio para las piernas es aún menor. Si lo que usted busca es la funcionalidad de un típico cuatro puertas, este Mercedes le decepcionará. Podrá llevar a un par de amigos en la parte trasera, pero si desea que continúen siendo sus amigos, mas vale que les advierta los inconvenientes.
Así que, las puertas traseras del CLS parecen algo superfluo dadas las dimensiones al interior. Pero de alguna manera ello queda en segundo plano. A menudo los más bellos suelen ser los más caprichosos.




