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Pruebas: BMW M5 2005 vs Mercedes-Benz E55 AMG 2005Cohetes de Metal: Hágase a un lado: el sorprendente nuevo M5 de BMW con motor V-10 se ve cara a cara con el supercargado Mercedes-Benz E55 AMG…y, pues, digamos que Werner von Braun estaría más que impresionado.
De antemano, parecía natural predecir el momento definitorio del M5. Ya teníamos varias pistas al respecto: tomaría inevitablemente una fracción de segundo que el poderoso V-10 de 5.0 litros alcanzara las 8,250 revoluciones, para que entonces la luz indicadora se encendiera y poder realizar, con un pequeño toque en la palanca, el cambio de velocidad. De un instante a otro, estaría en la siguiente de las siete disponibles, la emoción estaría al máximo nuevamente y el hambriento M lo lanzaría a uno en un avance brutal y hedonístico.
Y eso fue exactamente lo que sucedió.
No debería ser ninguna sorpresa. Después de todo, era lo que el mismo M5 nos llevó a pensar. Seguro, el viejo M5 V-8 se manejaba bien, con aplomo, y su construcción era como la de un tanque, pero era al final de cuentas un auto al cual lo definían la voz y potencia de su motor. Y si un V-8 con 400 caballos era la definición del viejo M5, el nuevo modelo, con la bendición de dos cilindros más y otros 100 ponis pura sangre, sería de todas maneras un auto definido también por su motor, ¿cierto?
Pues no. El nuevo motor del M5 es (y nos da un enorme placer decirlo) una pieza espectacular. La caja secuencial del M le ayuda a realizar los cambios tan puntualmente como cualquiera en su tipo. Pero el nuevo M5 no es solamente un auto al cual defina su tren motriz. Es un auto con un chasis característico. La curva del primer esfuerzo —el momento en que se toma control de la dirección y se siente cómo el vehículo entra en las curvas con la precisión de un bisturí en manos de un cirujano, en perfecta armonía con lo que uno desea — es el momento definitorio al M5.
En BMW lo llaman “agilidad lateral”. Y mientras que Mercedes-AMG se ha convertido en un fértil creador de sedanes, vagonetas, cupés de gran tamaño e incluso deportivos utilitarios ultrapoderosos, el BMW M se ha quedado atrás. No existe un M7, o un MX5, ni supercargador o turbo. Un auto M debe tener buena respuesta y ser fundamentalmente entusiasta durante las curvas y al momento de acelerar. Las especificaciones técnicas del M5 se centran más que nada en conectar al conductor con un vehículo que reaccione rápidamente, cualquiera que sea la orden que se le dé.



