- Automovil de Lujo
Primera Impresión: Audi S8 2007
La arquitectura vehicular benchmark de Audi —motores longitudinales montados adelante de la línea central del eje delantero— es obsinadamente iconoclasta como la del Porsche 911. Las básculas nos revelan la verdad: 59 por ciento de la masa del S8 yace sobre las ruedas delanteras. No necesita ser Isaac Newton para averiguar que esta cosa va a subgirar. Pero los ingenieros de Audi han trabajado mucho para demostrar que el viejo Isaac se equivoca. El V-10 sólo pesa 219.9 con todos sus aditamentos, y la división de torque de fábrica de la tracción total envía 60 por ciento de la fuerza a las ruedas traseras. La suspensión cuenta con amortiguadores de aire y resortes adaptables como los del A8, aunque el ajuste del S8 es equivalente al de un deportivo regular, y el ajuste sport del S8 es aún más firme. Los cojinetes más duros reducen los movimientos indeseables del eje, y la dirección de piñón y cremallera de tasas variable se mejoró en un 10 por ciento en el centrado.
El piloto de pruebas Neil Chirico quedó genuinamente impresionado por la agilidad del gran Audi negro en el eslalon: su promedio de 108.3 km/h fue sólo 0.32 km/h más lento que el RS4, mucho más pequeño, que probamos hace unos meses. Chirico se impresionó más por la potencia de frenado de los frenos de cerámica (probablemente sean una opción de US$10,000 si se llegan a ofrecer en EE UU, aunque Audi dice que duran cuatro veces más que las unidades convencionales de acero). Con discos ventilados de 15.0 pulgadas al frente (y calipers de seis pistones) y discos ventilados de 14.0 pulgadas atrás, este auto de 1,980 kg se detuvo de 100 km/h en sólo 32.9 m y requirió únicamente de 91.7 m para hacerlo desde 160 km/h. Eso es mejor que un Corvette Z06, aunque nos gustaría un poco más de sensación en el pedal.
Una vez que comience a empujar al S8, no habrá duda de que éste le empujará a usted. En caminos sinuosos, el S8 es rápido y limpio hasta unas ocho o diez décimas, especialmente si frena con el pie izquierdo y utiliza las paletas de la Tiptronic para mantener al motor en la banda de torque correcta. Pero si lo obliga más, el S8 deja de seguir el camino; la mejor técnica, entonces, es llegar rápido a una curva, aplastar los impresionantes frenos en el último instante, buscar el ápice y pisar el acelerador. Es tosco, aunque relativamente efectivo, y sólo queda empañado por la falta de sensación en la dirección del Audi (debido a la configuración de tracción total del S8).
El S8 podrá hacer movimientos de sedán deportivo en las carreteras, pero se siente más que feliz paseando en su modo de auto de lujo típico. La conducción se siente artrítica en ocasiones, igual que en todos los vehículos de suspensión de aire de VW Group, pero no es muy distinta a la del A8 regular, y ciertamente no sentirá que lleva llantas de perfil superbajo de 20 pulgadas. La automática de seis hace los cambios impecablemente, y la gorda curva de torque hace que el V-10 se sienta más enérgico que el V-8 4.2L o el W-12 6.0L que se ofrecen en el A8.
El interior del S8 es tan cool como un traje Armani. Los insertos de fibra de carbono bellamente terminados —con un acabado transparente profundo y lustroso— remplazan la madera y quedan perfectamente complementados por los toques de aluminio de brillo suave. El resto del interior de nuestro auto de pruebas estaba acabado en un gris cálido perfectamente combinado que exuda una clase con la que GM y Toyota sólo pueden soñar. Los instrumentos de Audi son una muestra ideal de simplicidad y claridad, y aunque el sistema de control computarizado MMI no es tan inteligente como el iDrive de BMW, del que tanto se ha dicho, es más fácil de utilizar en un principio. El sistema de audio opcional Bang & Olufsen de 1,000 vatios proporciona un sonido brillante y claro. Por casi US$6,300, más le vale.
Sólo los "audifilos" notarán los rines de 20 pulgadas, el escape cuádruple (con un poco más de gusto que las bazucas que se encuentran bajo un AMG Benz) y los espejos exteriores con acabados de aleación únicos del S8. Los discretos emblemas de S8 en la cajuela y los que dicen "V-10" a los lados no llaman demasiado la atención. Pero eso es lo que hace a este auto tan atractivo. El S8 es para el conductor que no necesita presumir —y lo sabe.





