- Automovil de Lujo
Prueba de Carretera: 2004 Panoz Esperante GTLM
Sin muchos valet-parking ni avenidas de moda que cruzar en los caminos rurales de Georgia, tuvimos que medir el desempeño del Esperante a la vieja usanza, lo cual tuvo como resultado un paseo con un manejo comunicativo y bien comportado dentro de los límites, durante el cual la parte trasera se agitó de manera gradual sólo un poco. Las llantas (Michelin Pilot Sport) son un factor limitante en cualquier prueba de manejo, en este caso, generando 0.86 de g lateral en la pista de derrape y ayudando a detener el auto en 31 metros desde una velocidad de 100 km/h. Cambiar a unas llantas de desempeño podría ampliar el rango de la conducción del Esperante, pero se corre el riesgo de sacrificar la calidad del manejo y el desempeño del auto en climas extremos.
Es posible que las llantas tengan un desempeño de aceleración limitado, aunque probablemente no tanto como lo sería una transmisión con un intervalo mayor en los cambios. Aun con el eje trasero reducido de 3.27:1 a 3.55:1, la primera velocidad tiene un intervalo un 22 por ciento mayor que en la transmisión de cinco velocidades. Como resultado, la mejor salida del auto a 50 km/h fue casi igual a la del Esperante básico. Aun teniendo en contra el intervalo 8 por ciento mayor de la segunda velocidad, el motor supercargado logró llegar a los 100 km/h en 4.7 segundos y al cuarto de milla en 13.2 —cuatro décimas más que el auto básico en ambos casos.
Presione a fondo el acelerador a cualquier velocidad y el GTLM responde de manera instantánea con un ronroneo del supercargador, un ladrido del escape y una aceptable cantidad de presión dorsal. La rigidez de la estructura está a la par de la de competidores como el Maserati Spyder y el Jaguar XKR, con un poco más de movimiento que en los roadster de Porsche o Mercedes. Cuando se le maneja violentamente en una pista de carreras, el neutral GTLM responde con precisión al frenar, acelerar y en casi todas las proezas de que los instructores de carreras suelen hacer alarde. El volante está ligeramente alejado del conductor, sin embargo, es comunicativo y coloca de manera intuitiva al auto en la dirección deseada. Los frenos fueron sometidos a paradas repetidas durante las curvas sin sufrir gran desvanecimiento. El tacómetro, localizado en el extremo derecho del panel, se vuelve algo difícil de monitorear en el camino.
El rugido del escape, que suena fantástico conforme se realizan los cambios, se vuelve monótono a las 2,000 rpm, o al llegar a los 110 km/h al meter la sexta velocidad, lo cual anima al conductor a optar en su lugar por la quinta velocidad en la autopista. Las ventilas del sistema de aire acondicionado no pueden ser dirigidas y no soplan de manera directa sobre los pasajeros, por lo cual resultan poco eficaces para enfriar adecuadamente el interior de la cabina, la cual tarda demasiado tiempo en refrescarse con el toldo puesto.
El Esperante GTLM es más convincente si se le ve como un auto deportivo que como un Gran Turismo; carece de los aditamentos de rigor tales como control de estabilidad, asientos eléctricos con calefacción, estéreo con buena calidad de sonido, y toldo de fácil funcionamiento, entre otros. Sin embargo, Panoz construirá el auto de la manera en que usted lo desee. Por ejemplo, con un motor ventilado, transmisión de cinco velocidades y un eje trasero más corto dentro de la menos aparatosa carrocería estándar del Esperante con llantas de 18 pulgadas y quizás un escape más silencioso.
Así, el servicio de valet jamás logrará adivinar cuál es su "pedigrí" o su desempeño.




