- Automovil de Lujo
Primera Prueba: Bentley Flying Spur
Es agradable saber que, cuando a uno se le presenta una oportunidad como la de conducir 19 kilómetros en línea recta a 240 km/h, siempre habrá una generosa oleada de potencia esperando ser utilizada. La respuesta de la aceleración es algo exagerada, lo suficiente como para delatar el poder que alimenta al motor y se complementa perfectamente con la suave desaceleración.
Al igual que en el cupé, el sistema de suspensión aerodinámica autoajustable del sedán está calibrado para modalidades más cómodas y deportivas y baja la altura del auto a altas velocidades. Cuánto y cuándo exactamente, son las preguntas que trajeron al equipo a Sudáfrica.
"A 245 km/h, bajamos el frente del auto unos 15mm, para que tomara un ángulo de ataque distinto", dice Gush. "Una vez que se llega a ese punto, nos aseguramos de que no se sientan cambios en la dirección o el manejo. Uno puede saber qué está sucediendo, pero nuestro trabajo es que no lo note".
A velocidades semejantes a las de un Boeing 747 de 370 toneladas durante el despegue, la estabilidad del Bentley es alarmante. O mejor dicho, no lo es. El GT cuatro puertas es mucho más rígido y preciso que el Arnage.
Aunque ya se había encontrado el balance entre comodidad y confianza para el manejo a gran velocidad, el manejo a baja velocidad aún precisaba de refinamiento. Sin embargo, no nos fue posible probar los rines de 20 pulgadas. Otra área que se discutía era la sensación de la dirección y su comunicación a altas velocidades. Es mucho más relajada que la del Continental GT, y el volante vibra cuando el auto circula sobre caminos con imperfecciones.


