- del Año
Deportivo/Utilitario del Año 2005: Prueba
Jeep Grand Cherokee 2005
Es completamente nuevo. En serio
Lancen la pirotecnia: Jeep declaró su independencia para su Grand Cherokee; o al menos su suspensión delantera. Sí, finalmente Jeep se unió al resto del mundo civilizado de camionetas y SUV al abandonar el eje vivo delantero que, durante décadas, ha sacrificado la sensación de la dirección, el manejo en pistas y la calidad de la conducción en el altar de la supremacía del Rubicon Trail.
En su lugar tiene brazos de control largos y fuertes y una dirección precisa de cremallera y piñón. Ese cambio, por sí mismo, en un Grand Cherokee de tercera generación hubiese sido suficiente para aumentar su clasificación de importancia en esta competencia, pero eso podría no ser la mejoría más importante de Jeep.
En pos de ese honor se encuentra también la opción de un V-8 Hemi 5.7L de 330 hp con desactivación de cilindros y un innovador sistema de tracción en las cuatro ruedas Quadra-Drive II que utiliza diferenciales delantero, central y trasero que pueden variar instantáneamente de completamente abiertos a totalmente bloqueados y a cualquier cosa entre eso, utilizando paquetes de embrague de plato húmedo.
Los fieles a Jeep sin duda verán que el rediseño de la suspensión delantera es la primera de las siete señales del Apocalipsis automotriz, pero no deben preocuparse. El movimiento de las ruedas delanteras aumenta un 10 por ciento, y el gurú de todoterrenos, Mark Williams, está convencido de que la articulación general de la suspensión rivalizará con el diseño anterior, especialmente cuando se le equipa con el nuevo sistema de manejo dinámico de Jeep. Un cilindro hidráulico en cada extremo de las barras de estabilidad puede desconectar de manera efectiva cada barra durante trayectos agrestes extremos (o en línea recta) o aumentar la firmeza del desplazamiento para nivelar la carrocería en giros bruscos; eso mejora la conducción y el manejo sobre y fuera del pavimento.
El Quadra-Drive II dirige el torque de adelante hacia atrás o de lado a lado, como lo hacía el viejo sistema Quadra-Trac II (con presión hidráulica en un paquete de embragues), pero los controles computarizados permiten que reaccione más rápido, a veces antes de que una rueda girando al vacío empiece a escupir rocas.
Después de que el QX56 se abriera camino difícilmente cuesta arriba y el Nissan Pathfinder (con diferenciales delantero y trasero abiertos y sin control de tracción) excavara canales gigantes al intentar, sin éxito, trepar la colina, el nuevo Jeep se abrió paso como si estuviera recorriendo simples topes urbanos, lanzando menos polvo y grava incluso que el Land Rover LR3 (que utiliza sus frenos para igualar el torque en el eje delantero). Los ases bajo la manga del Rover son sus relaciones de rango bajo y su sistema de descenso de colinas que se combinan para permitir frenado con motor sin utilizar los frenos.





