- Cupé/Convertible
Primera Impresión: Ferrari 599 GTB Fiorano 2007Dragón Rojo: Que esas líneas invitantes no lo engañen. Está usted admirando al más potente y talvez al mejor ferrari de producción en masa jamás construido
Cuando el Ferrari 599, totalmente nuevo, sale a la calle, los transeúntes suspiran de la misma manera que la audiencia lo hacía en 1957 cuando Sophia Loren, seductoramente ataviada, salía del mar en el filme "La sirena y el delfín". Acredíteselo al "reflejo de curvas", la respuesta humana condicionada hacia una sobredosis de contornos redondeados y proporciones hipnotizantes. Pero los arcos sobre las llantas del Fiorano y los ojos de gato de la Loren no provocan el último suspiro —al menos no para aquéllos lo suficientemente afortunados para ocupar el asiento del conductor forrado en piel y de bajo perfil—. Verá, el físico sensual de este Ferrari y sus detalles de lujo —que incluyen sistema de navegación y de audio Bose opcionales— son sólo el preludio de un desempeño descomunal. Esto se debe a que, en el fondo, el Fiorano es una bestia hambrienta, un dragón que escupe fuego, lo cual lo convierte en el Ferrari de producción más potente de todos los tiempos. ¿Es veloz? En una prueba cara a cara, dejaría al F40, el superauto legendario de Ferrari, tosiendo en una nube de polvo de llantas Pirelli.
Para aquéllos de ustedes que lamentan el no haber presenciado la presentación del 250 GTO de 1962, considerado por muchos como la obra maestra de Ferrari, les decimos que pueden dejar de seguir sufriendo: el 599 Gran Turismo Berlinetta Fiorano es un GTO para el siglo XXI, un biplaza de V-12 delantero y belleza exótica, desempeño brutal y balance consumado. Registre la fecha: el Fiorano bien podría ser otro modelo legendario para el fabricante italiano —y está usted presente para ver su debut—. Seremos más específicos: basándonos en nuestra preprueba en Italia, el 599 Fiorano podría llegar a ser conocido como el mejor Ferrari —en términos generales— de todos los tiempos.
¿Hipérbole? Vamos a revisar las evidencias. Debajo de su encantadora tapa de cofre —y aún esas espléndidas fotografías no hacen justicia al gran trabajo que hizo Pininfarina en el metal— el Fiorano presume de una planta de poder basada, no en la unidad del modelo saliente, el 575M Maranello, sino el mismo V-12 6.0L de 48 válvulas que hizo su primera aparición en el Enzo de motor central y producción limitada. Comparado con el V-12 del Maranello, el nuevo motor produce 14 por ciento más potencia por litro, unos envolventes 612 hp a 7,600 rpm (sólo 39 hp abajo del superpoderoso Enzo). La velocidad máxima del motor (8,400 rpm) es 900 rpm más alta que la del V-12 del Maranello. El V-12 del Fiorano es también 8 por ciento más ligero que el del Maranello, y es más compacto, permitiendo un punto de montaje más posterior bajo la tapa del cofre. Ferrari dice que 85 por ciento del peso del Fiorano se concentra entre los ejes delantero y trasero.
Mientras que la caja manual de seis velocidades es de serie, la gran mayoría de los compradores del 599 optarán por la caja F1 de controles en el volante. Para su uso en el Fiorano, la transmisión presenta la primicia de la utilización de la tecnología F1 Superfast inspirada en los Grand Prix en un auto de calle. En vez de hacer los cambios de la caja en la secuencia convencional de meter clutch/seleccionar velocidad/sacar clutch, la F1 Superfast combina parcialmente el trabajo del clutch y la selección de velocidades —reduciendo el tiempo total de cambio de velocidad a 100 milisegundos—. Una modalidad totalmente automática permite cambios sin los botones del volante, auxiliados por un embrague de platos gemelos que mejora la suavidad al realizar los cambios.
La suspensión del 599 es revolucionaria para un Ferrari, mostrando los mismos amortiguadores magnetoreológicos, desarrollados por Delphi, disponibles en, entre otros modelos, el Corvette (aunque Ferrari admite que el hardware es casi el mismo, es rápida para precisar que su software fue desarrollado de forma conjunta con Delphi). Cada rueda en la suspensión, llamada "SCM", es controlada por un amortiguador lleno de un fluido especial; la viscosidad del fluido puede modificarse casi al instantante a través de un campo magnético generado electrónicamente. Un sensor en cada rueda monitorea constantemente los movimientos de las ruedas y de la carrocería; la computadora reacciona ante las condiciones cambiantes del camino (alterando la amortiguación en consecuencia) en un milisegundo. Ferrari declara que el sistema SCM reduce la oscilación vertical en 30 por ciento comparado con el 575M.






