- Cupé/Convertible
Primera Prueba: 2006 Cadillac XLR-V
La arquitectura del chasis del XLR no cambia para el servicio en la Serie v, pero se hicieron algunos ajustes. Los cojinetes de la suspensión son más firmes, la barra de estabilidad delantera es más gruesa y se proporciona una para la parte trasera, ya que el XLR básico no la tiene. El sistema de amortiguadores magnetoreológico se recalibró para una amortiguación más firme. La parte más grande (y quizá la mejor, aparte del motor) es una nueva transmisión automática de seis velocidades. Montada en la parte trasera para mejorar el balance y la distribución del peso del auto, ésta es la transmisión que GM ha necesitado, no durante años, sino décadas. Ofrece un modo estándar, uno sport (cambios más rápidos a rpm más altas), y una opción para cambios manuales. Seleccione cualquiera de los dos últimos modos y los amortiguadores se ajustan automáticamente al modo sport, evaluando —de manera correcta— que si quiere cambios más agresivos, querrá también un mejor manejo.
GM nos pidió no hacer una comparación frente a frente entre esta unidad de preproducción y un SL55 AMG. Pero el sólo ver unas cuantas cifras nos revela que están jugando en la misma cancha. *
El monstruoso motor de 493 hp del SL le da una superioridad de 0.4 segundos en el cuarto de milla, lo que no nos sorprende debido a su ventaja de 50 hp. Pero con el menor peso neto del Caddy —estimado en unos 181kg menos—, es más fácil lanzarlo desde cero, quedando muy cerca en el tiempo para llegar a los 100 km/h. En movimiento, la parte trasera del Mercedes es ligeramente más firme que la del XLR-v, de ahí la ligera ventaja en nuestra prueba del eslalon.
Aunque cada décima de segundo y kilómetro por hora es importante para un modelo de desempeño, también lo es la realidad en los caminos. Es divertidísimo manejar el XLR-v, especialmente entre curvas largas y rápidas. La nariz muerde con fuerza y gira con confianza. Esperába-mos una dirección más rápida, y no caería mal un poco más de sensación, pero hay una conexión sólida entre el volante, la parte delantera y el pavimento. El Caddy tiene todo el agarre que querría la mayoría de sus conductores, y su balance de conducción y manejo es ideal. Los ba-ches e irregularidades se absorben con aplomo, y aun así, los movimientos de la carrocería están bien controlados. La sensación y modulación de los frenos también están a la altura. La estructura es firme y libre de sacudidas, lo que contribuye a la solidez y sofisticación general del XLR-v.
El tren motriz es soberbio de proa a popa. Es fácil ir rápido; sólo aplaste el pedal y el motor y los sistemas de tración y estabilidad envían la potencia al camino. Notará que el motor lleva un blower,pero el tradicional quejido del supercargador nunca es excesivo. Bajo aceleración modesta, el escape emite un sonido refinado, pero si acelera, entonces se abre para lanzar un rugido profundo. El motor entrega su potencia y torque en una gama amplia de rpm y no muestra malos hábitos. Simplemente corre.





