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Paseo Exclusivo: Concepto del Maserati Birdcage 75Viaje decienciaficción: ¡Ya está aquí el exótico de 2025!
Estaba casi reclinado, como en un auto F1, mientras giraban los motores eléctricos y la gigante cúpula de cristal del Birdcage 75 se cerraba sobre mí. Aunque no podía ver las esquinas del auto, la vista era tan panorámica como en la cabina de un avión F-16. Vaya, así se siente estar dentro de un platillo volador.
El auto más impactante del auto show de Ginebra del año pasado, el Birdcage, es la manera de Pininfarina de celebrar su cumpleaños 75 como una de las casas de diseño más importantes de Italia. ¿Por qué no un Ferrari, con el que se identifica más frecuentemente a Pininfarina? “Hicimos un concepto Ferrari hace algunos años”, comenta el apasionado Paolo Pininfarina, presidente y director ejecutivo, además de ser miembro de la tercera generación de la familia. “Actualmente estamos trabajando en una gama nueva de modelos de Maserati, así que pensamos: ‘¿Por qué no uno de ellos?’ En realidad, el 75 es el resultado de una sociedad tripártita entre nosotros, Maserati y Motorola, quienes proporcionaron la tecnología de comunicación y la interfaz del piloto”.
Aunque las cámaras de los retrovisores, los avanzados sistemas celulares y las pantallas de proyección en el parabrisas son de lo más moderno, otros de los aspectos del 75 nos recuerdan el pasado. Este radical concepto se basa en el monocasco de fibra de carbono de la versión de carreras del Maserati MC12, aunque el panel de instrumentos se sostiene con una estructura tubular tipo “jaula de ave”, rindiendo homenaje a los grandes autos de carreras Maserati Birdcage de antaño. El Birdcage 75 también toma prestada la planta motriz de competizione del MC12, un V-12 6.0L con más de 700 hp. Utiliza una caja manual de seis velocidades con un sistema de cambios secuenciales, pero con embrague convencional.
Una vez que se cierra la cabina el silencio es total —hasta que el V-12 que está justo atrás de mi codo izquierdo se enciende—. La pantalla en el volante se llena de información; el tacómetro digital cambia los números mientras las rpm suben y bajan. Mi piloto, de la fábrica de Maserati, sólo está dispuesto a acelerar esta fantasía hasta cierto punto, pero el simple hecho de que funcione y se mueva ya es impresionante. Hace cambios cortos cerca de las 4,500 rpm, pero queda claro que esta cama de bronceado de 1,496 kg se volvería loca de felicidad si le soltaran la rienda. Las cámaras retrovisoras funcionan bien incluso bajo la luz brillante, y la interfaz del piloto que Motorola creó parece salida de una película de Flash Gordon.



