- Cupé/Convertible
Frente a Frente: Dodge Charger SRT8 Vs. Pontiac GTO
Antes de dar nuestra conclusión, examinemos dicha conclusión: el Charger SRT8, a US$38,095 para empezar, es considerablemente más caro que el GTO de US$33,690, pero el exceso no está injustificado, considerando que cuenta con control de estabilidad, bolsas de aire laterales, frenos Brembo y rines forjados con llantas para verano, sin mencionar una cabina más espaciosa para cinco pasajeros. Y tenga en mente que el Charger recibe además el golpe de un impuesto de US$2,100 por consumo de combustible, el cual el GTO no paga, a menos que esté equipado con la caja automática estándar. Pero incluso el impuesto del Pontiac es menor: US $1300. Más aún, el delicioso interior del Dodge, que puede equiparse con características no disponibles en el GTO —por ejemplo, sistema de navegación, pedales ajustables, bolsas de aire de cortina, sunroof y sistema de video en los asientos traseros—, hace que se sienta adecuadamente moderno, lleno de aquellos accesorios que los clientes desean. La Cabra, puesta en evidencia por su obvia falta de opciones, sin mencionar la falta de características estándar, se ve algo anticuado en compañía del Charger.
A final de cuentas, “fuera de lugar” es como vimos al GTO en contexto con el Charger. Aunque es más rápido que el Dodge, el Pontiac se siente menos refinado, menos civilizado y menos invitante que el Charger. Si nos dan a elegir conducir sólo uno, ya sea en un paseo corto o un recorrido largo, el Charger es la opción obvia —el mejor musculoso para la tarea—. No sólo tiene la apariencia necesaria —ningún otro sedán estadounidense V-8 se ve tan ominoso—, sino que juega su papel con una atractiva experiencia de manejo —una que seguramente Ezra Scattergood apreciaría.










