- Cupé/Convertible
Comparación: Aston Martin DB9 vs. Bentley Continental GT vs. Ferrari 612 Scaglietti vs. Mercedes-Benz CL65 AMG
Y, ¿cómo suenan? El Ferrari es más silencioso que la mayoría, y en lo personal, preferiría que el sonido fuera entre 10 y 15 por ciento más elevado. Dicho lo anterior, cabe señalar que ruge como el purasangre que es y responde bien a los impulsos del pie derecho del conductor. El V-12 del Mercedes suena como si se tratara de una turbina eléctrica de alta presición, si es que extistiera algo así. El biturbo oculta gran parte de la nota de salida a menos, claro, que se le presione demasiado, pero emite un burbujeo que en definitiva da la impresión de ser caro.
El DB9 emite un sonido más bien similar al de un V-12 de la vieja escuela: profundo cuando está sin moverse, abundante cuando avanza y furioso a altas revoluciones. Es el más ruidoso del grupo, aunque es el más pequeño y deportivo. No se comporta muy dulcemente al realizar los cambios, pero seguramente la versión con transmisión manual suena mejor. El Bentley termina por sonar como si trajera un subwoofer. Es silencioso a altas revoluciones, pero el motor retumba profundamente cuando un auto está detenido; algo que nunca habíamos escuchado. Incluso al encenderlo, su sonido es suave y preciso. Gire la llave de encendido en un estacionamiento y verá como el eco del motor activa las alarmas de los autos que se encuentren cerca.
El Benz gana la competencia de la aceleración sin problemas. Sus 3.8 segundos de 0 a 100 km/h deja lejos al resto. Como era de esperarse de un auto con 738 libras-pie que alcanza entre las 2,000 y 3,000 rpm, éste redefine el término “torque a rango medio”. Esta ventaja en el desempeño continúa durante la prueba del cuarto de milla, ayudando a que el CL65 sea el único auto del grupo que alcance los 11 segundos. La aceleración máxima a 100 km/h genera múltiples cambios a menores velocidades y un empuje que aplana los intestinos. El desempeño de los otros es más parejo —0 a 100 en 4.4 o 4.6 segundos— y los tiempos de los tres en el cuarto de milla tienen apenas dos décimas de diferencia, algo sorprendente si se consideran las diferencias en peso, potencia de salida y tipos de transmisiones. El Ferrari ruge, el Aston aulla y el Bentley retumba.
Las diferencias en el manejo son mucho más marcadas. Visto subjetivamente, el Scaglietti es el favorito de todos. El frente pisa con fuerza el piso y brinda al conductor una gran cantidad de información sobre lo que sucede en el camino. El desplazamiento de la carrocería es mínimo y el agarre prodigioso; sin embargo, el control de tracción se mantiene ‘en su lugar’ de manera muy educada, a menos que el frente se descontrole demasiado. El 612 es neutral, preciso, y soporta altas velocidades con facilidad.




