- Cupé/Convertible
Primera Prueba: 2006 Mitsubishi Eclipse GT
Un punto a favor de que la bola demoledora caiga son los nuevos espejos laterales. Desde el asiento del conductor, es necesario dar vistazos a los lados para observar cómo queda atrás el camino, pero lo mejor es el panel de instrumentación que tiene uno por delante. Comprimido en lo que Mitsubishi llama un reloj de instrumentación tipo motocicleta, los números se iluminan en un color azul glacial por la noche. Una belleza.
Esa conexión con el diseño de una motocicleta se fortalece cuando el motor arranca y el tacómetro llega a lo que parece la velocidad digna de una Kawasaki. Los autos de Mitsubishi tienen una voz peculiar: parece como si rebasaran la barrera del sonido. Uno apostaría a que se trata de un motor con turbo.
Parte del frenesí deriva del mecanismo MIVEC de Mitsubishi (Mitsubishi Innovative Variable Timing and Lift Electronic Control). El sistema tiene un efecto notable en los dos motores del Eclipse, pero los afecta de maneras distintas.
El GS tiene un motor más potente SOHC de 2.4 litros con cuatro cilindros en línea y aumenta los caballos de 147 a 162 (10.2 por ciento de mayor potencia de un desplazamiento que es 1.2 por ciento mayor). Lo opuesto sucede con nuestro GT y su motor V-6 de 3.8 litros, que genera 53 caballos más (25.2 por ciento de mayor potencia de un desplazamiento 28.8 por ciento mayor).
Pero lo mejor del motor es la distribución de su torque. Si lo lleva por encima de su línea roja de 6,500 rpm, quedará pegado al respaldo de su asiento en un sólo movimiento. Cuando el sistema MIVEC cambia las 4,000 rpm de las válvulas de salida doble de una salida menor a una mayor, el cambio es prácticamente imperceptible.




