- Cupé/Convertible
Primera Prueba: 2006 Mitsubishi Eclipse GTPunto de Partida: La espada de Damocles pende sobre el futuro de Mitsubishi —¿podrá este nuevo cupé evitar que la hoja caiga?
Una amenazante bola de acero de más de 3,500 kilogramos está suspendida sobre el nuevo Mitsubishi Eclipse; el simbolismo debe ser obvio para nuestros lectores. De lo contrario, quizás es momento de suscribirse a un diario de renombre o darle un vistazo a la información que Todd Lassa ha acumulado acerca de la decreciente fortuna de Mitsubishi.
Lassa asegura que la mala suerte que ha tenido en el mercado el nuevo Eclipse no afectará a Mitsubishi, aunque la podría convertir en una compañía sentenciada a muerte. Éste es un importante auto para el fabricante; en el pasado tuvo más ventas que cualquier otro cupé deportivo. También se hizo de seguidores entre los fanáticos de los compactos deportivos, lo cual no sucedió con la generación anterior del Eclipse. Por ende, crece el suspenso: ¿será el Eclipse 2006 mejor o peor? ¿Acaso el operador de la grúa, Robert Stanley, dejará caer sobre el auto esa gran bola demoledora?
En la columna del “no la dejen caer” se encuentra la carrocería. Tenemos la parte posterior redondeada (que evoca a la primera generación del auto), y los cristales laterales que fueron tan populares en el auto de segunda generación, la cajuela y frente más elevados y rines de la tercera generación. De hecho, el más reciente diseño es como un ejemplo de lo que fue el Eclipse a través de sus varias generaciones —y por supuesto, llama la atención.
Casi todas las personas que han tenido la oportunidad de darle un vistazo al nuevo Eclipse concuerdan en que luce bien desde una perspectiva trasera de tres cuartos. Desde ese punto de vista, la ancha y voluminosa parte trasera parece desintegrarse en la línea del toldo. La cola es simple (semejante a la del TT) y está bien detallada, las luces tienen la apariencia de un alhajero. Entre las luces traseras se encuentra un spoiler delgado elaborado con el mismo material que el de las luces traseras, que mantiene las cosas en la misma aerodinámica que impera en el auto, sin romper con la continuidad visual.
Al frente, el rostro felino del Eclipse denota una nueva madurez gracias a los gigantescos faros delanteros. ¿Qué sigue? ¿Lentes bifocales? ¿Cirugía de ojos con láser? La funcionalidad es irrelevante y no parece ser nada dañino.



