- Cupé/Convertible
Comparación: 2004 Maserati Spyder vs. 2005 Chevrolet Corvette Roadster
A pesar de la drástica diferencia en precios, sigue siendo una comparación intrigante, y no sólo porque los dos son deportivos biplaza con motor V-8 delantero que ofrecen un desempeño notablemente similar. Ambos llegan de 0 a 100 km/h en sólo 4.8 segundos, con el Corvette adelantándose en el cuarto de milla para detener el reloj en 13.1 segundos, una décima más rápido que el Maserati. Pero gire el volante y es el Maserati el que pasa al frente, venciendo al Corvette en el eslalon por 2.25 km/h.
Las cifras del Corvette en el eslalon son reveladoras porque muestran el valor de las mejorías a la suspensión del Z51, las cuales incluyen resortes y amortiguadores más firmes, y barras estabilizadoras más fuertes: el convertible fue más de 4.8 km/h más lento entre los conos que el C6 cupé equipado con el kit Z51 que probamos en enero de este año. Aún más, se sentía peor que el cupé al hacerlo y el piloto Chris Walton se quejaba de un desplazamiento lateral excesivo y una tendencia a entrar en sobregiro en los límites, incluso con los amortiguadores en el modo deportivo.
Las pruebas de pista sólo dan un bosquejo del desempeño general. Lo que es más importante en estos autos es cómo funcionan en las calles. ¿Cuánto pierden los conductores sólo por verse “cool” mientras reciben los rayos del sol al pasear por Newport Beach?
Lo que es obvio en el Spyder Corsa es cuán fuerte ha trabajado Maserati para refinar el 4200. La versión original se sentía nerviosa y flotante cuando pasaba por una superficie no muy bien pavimentada, apoyándose demasiado en la parte trasera mientras el frente estaba desconectado. El Spyder Corsa actual se siente mucho más plantado en el camino; hay más agarre en las ruedas delanteras, aunque muestra un contrapesado muy artificial en la dirección. La transmisión Cambiocorsa fue mejorada, pero aún es torpe al cambiar relaciones en el modo automático. Pero si selecciona el modo deportivo y utiliza las palancas al volante de manera manual, hará cambios rápidos y limpios sin ninguno de los golpes que se escuchaban en el transeje montado atrás (una característica desagradable de las versiones originales).
El V-8 de aluminio, 385 hp y 4.2 litros de Maserati es uno de los mejores motores del mundo, proporcionando un desempeño desgarrador hasta su línea roja de 7,500 rpm acompañado de un elegante aullido de V-8 como el de un auto NASCAR que fue a las clases de buenos modales. Active la palanca al volante y reaccionará instantáneamente al acelerador controlado por computadora, pasando por las relaciones de rpm como un Ferrari. Y es tan glorioso verlo como escucharlo, con el acabado en aluminio del múltiple de admisión —con todo y el tridente de Maserati— arqueándose con gracia entre las cubiertas de levas pintadas en rojo. Así es como uno siempre imaginó que debería verse un motor de Maserati.




