- Cupé/Convertible
Prueba de Carretera: 2005 Ford GT vs. 2005 Ferrari F430
Aviones y Juegos de Video
Escrito por Chris Walton
No es coincidencia que estemos en una pista de despegue regional para la prueba en línea recta de estos dos autos: cualquiera de los dos podría despegar al final del cuarto de milla con velocidades superiores a los 190 km/h. En el 360 Modena y los modelos anteriores con transmisión manual Ferrari F1, la estrategia del lanzamiento involucraba tener que apagar el control de tracción (CST), seleccionar la primera velocidad, quitar ambos pies de los pedales, aplastar el acelerador y esperar a que el embrague se activara a un nivel de rpm al azar. Desde ese punto —hasta que era hora de pasar a la segunda— obtener una buena cifra dependía de acelerar lo suficiente como para que las ruedas traseras se quemaran un poco, pero no tanto como para impedir lograr un tiempo menor a los dos segundos de 0 a 50 km/h.
Con la introducción de un control de lanzamiento de rpm seleccionables en el F430 F1, el resultado es una mayor capacidad de predicción y repetición. Al igual que antes, el conductor desactiva el CST, pero ahora selecciona el control de lanzamiento y mantiene el pie izquierdo sobre el freno mientras aumenta las revoluciones con el derecho. Liberar el freno rápidamente activa el embrague y uno arranca. Debido a que la pista tenía buen agarre de un lado y en el otro era resbalosa, las rpm para un lanzamiento efectivo variaron entre 3,200 y 3,600. Igual que en los Ferrari anteriores, hacer chillar las ruedas traseras sin girar excesivamente es la clave para una buena carrera. Con el F430 ajustado en este modo de lanzamiento, los cambios a altas a las 8,500 rpm ocurren tocando ligeramente la paleta derecha del volante, pero siempre resultan bien ejecutados.
Nuestro equipo de pruebas RacePak GPS nos mostró cambios a altas perfectos que no permiten que el motor sobrerrevolucione entre cambios, lo que significa que el auto no dejará marcas negras sobre el pavimento cuando el embrague se aplique nuevamente después de la siguiente velocidad superior. Ferrari clama cambios de 15 milisegundos, pero eso es optimista. Nuestros mejores cambios estuvieron entre los 21 y 29 milisegundos a las siguientes velocidades: de primera a segunda a 75.6 km/h; de segunda a tercera a 115.8; de tercera a cuarta a 154.4, de cuarta a quinta a 196.3 y la sexta nunca fue necesaria.
La diferencia más notoria entre tirar el gatillo en el nuevo F430 y el 360 Modena o el Challenge Stradale (además de una cilindrada de 722cc más y 58 hp adicionales), es que el nuevo V-8 también cuenta con tiempos variables en las válvulas de admisión y escape. El nuevo motor no requiere de altas revoluciones para lograr torque o potencia como antes. El 80 por ciento del torque del motor está disponible a las 3,500 rpm, justo en el mejor punto para el lanzamiento. La característica anterior del acelerador fue remplazada por un pedal más variable y predecible.
Si le parece demasiado complicado el lanzamiento del Ferrari, correr el Ford GT supercargado en el cuarto de milla es comparativamente fácil. Con llantas traseras de 12.4 pulgadas de ancho, el GT tiene tanto agarre disponible que fue necesario un lanzamiento casi igual al del Ferrari a 3,500 rpm. Con la primera velocidad puesta y el pedal de embrague hasta el fondo, sólo se necesitaron entre 3,200 y 3,500 rpm para obtener un tiempo de 1.7 segundos de 0 a 50 km/h. Eso es rápido. Llegamos a los 96.5 km/h sólo en primera velocidad y el tacómetro llegó a su línea roja de 6,500 rpm. Nos dijeron que si cambiábamos a segunda a 99.7 km/h y escuchábamos a la banda del supercargador emitir un chillido, habríamos hecho un cambio correcto. Escuchamos el chillido (y dejamos marcas negras) tres veces en el cuarto de milla, estando la velocidad de los cambios entre 16 y 29 milisegundos. El balance de cambios ocurrió en las siguientes velocidades: de segunda a tercera a 149.6 km/h; de tercera a cuarta a 202.7 y nunca requerimos de la quinta. Hemos probado al GT dos veces antes y, aunque esta prueba arrojó un tiempo ligeramente menor de 0 a 100 km/h, en 3.6 segundos (antes era de 3.7), el tiempo del cuarto de milla para este auto y su velocidad terminal fueron peores. El mejor tiempo anterior se registró en nuestro artículo “Un toque de Le Mans” en octubre de 2004 con 11.2 segundos a 211.14 km/h. En esta ocasión, nuestro GT residente de Reino Unido con 19,312 km en el odómetro dio tiempos consistentes del cuarto de milla de 11.7 segundos a 203 km/h.
Pero la historia no termina aquí. Después de compartir nuestra información con el personal de Ferrari y Ford (quienes estaban muy contentos), el piloto de Ferrari insinuó que su auto podría ser capaz de lograr un “resultado ligeramente mejor” con una técnica de lanzamiento poco conocida. Insistiendo que esta técnica es para pilotos calificados (y me bendijeron con tal estatus) y en que Ferrari no la ha hecho pública, il piloto me mostró el protocolo “no recomendado”. Es igual que el código de trampa para un videojuego: involucra una serie de presiones de botones y manipulaciones de las palancas de cambios que uno no podría realizar accidentalmente bajo conducción normal. Cuando está listo, el auto está en primera velocidad con el embrague aplicado y girando. Manteniendo el auto en su lugar con los frenos, el piloto sube las revoluciones a 4,000 y suelta el freno. En vez de quemar las ruedas traseras, el embrague baja de las 4,000 rpm, hasta que entra la primera velocidad y logra un lanzamiento tan suave y rápido como los que uno ve en la parrilla de salida de la Fórmula 1. Con 1.3 segundos de 0 a 50 km/h, el Ferrari “secreto” elimina entre dos y tres décimas de segundo y termina a 5.4 km/h detrás del GT. En nuestra tabla de especificaciones incluimos las cifras de aceleración de lanzamiento “normal” y las “secretas” entre paréntesis. Para las velocidades de los cambios y las relaciones relativas de aceleración, vea el gráfico de arriba con las mejores corridas de ambos autos.




