- Cupé/Convertible
Prueba de Carretera: 2005 Ford GT vs. 2005 Ferrari F430
El tema retro abunda en la cabina del Ford: la configuración de los botones (hay que acostumbrarse a dónde buscar el velocímetro), y la forma de los interruptores, además de que los controles del aire acondicionado quedan bajo su codo. Pero hay muchos detalles desagradables y la piel parece PVC. El Ferrari también refleja el exterior en la cabina. Las ventilas de aire para la cara son similares a las luces traseras y parecen los ojos saltones de un atleta bajo mucha presión. La cubierta de la bolsa de aire del pasajero semeja la parte trasera del auto, aunque Ferrari utiliza materiales más auténticos en la cabina: fibra de carbono genuina, aluminio sólido, piel que sí huele a piel y la textura suave de un artículo legítimo.
El GT40 original pudo haber sido hecho para vencer al Ferrari, pero desde el inicio del GT renacido, los ingenieros sabían que no tenía caso copiar a Ferrari. El GT tenía que hacer las cosas a su manera, y lo hace. Su torque inmenso y la sutil suspensión lo hacen un mejor compañero en camino a su carretera secreta. Y cuando llegue ahí, su desempeño en línea recta y su agarre total son inmisericordes. Pero espere: el F430 sí es útil para uso diario y tiene mejor visibilidad y espacio.
Claro, la conducción es muy dura, pero el motor es muy dócil para estar tan altamente ajustado, y la transmisión F1 hará sus cambios de manera impecable entre el tránsito.
El Ferrari se siente más especial, como si cada parte de sus órganos mecánicos hubiera sido formado a partir de una sola pieza sin tolerancias ni partes sueltas. Es una máquina de precisión impactante, y eso se nota ya sea que esté paseando o corriendo. Cuando usted esté del lado del piloto, ese electrificante nivel de conexión es compensación más que suficiente, incluso comparado con la potencia sísmica del Ford. El GT vuelve a Michigan con la cabeza en alto, pero sin llevarse la victoria general.


