- Cupé/Convertible
Prueba a largo plazo Veredicto: 2003 Mini Cooper SDiversión instantánea - añada un conductor y combustible premium
Después de más de 40 años en producción, el Mini Cooper se ha convertido en sinónimo de desamparadas victorias en el mundo deportivo automovilístico, de los trayectos cotidianos de los europeos y de atrevidas maniobras en la carretera. El Cooper original tenía una silueta, personalidad y herencia similares a las del Volkswagen Beetle, y cuando llegó el momento de que BMW lanzara la segunda generación del Mini del nuevo siglo, las expectativas fueron las mismas que las que vivió el nuevo Beetle: las alteraciones a la fórmula original pueden acabar con el legado.
La receta del nuevo modelo fue tomar la esencia básica del Mini, añadirle lo último en comodidad y seguridad, infundir desempeño característico de BMW y completarlo con delicados detalles de ingeniería. Para los miembros de nuestro equipo fue amor a la primera velocidad. Sus compactas dimensiones, el comunicativo chasis, audaz motor supercargado y el irreverente factor diversión hicieron del Mini un óptimo candidato a nuestra prueba anual. ¿Podría el tirante y ligero Mini con los caminos de asfalto que rodean la ciudad de Los Ángeles? ¿Podrían sus 365 centímetros soportar un paseo a campo traviesa? ¿Podríamos algún día arrebatarles las llaves de las manos a los miembros del equipo?
Para la evaluación de un año, el equipo optó por el Cooper S de US$19,975. En un mundo dominado por camiones y SUV de dos y hasta tres toneladas, pensamos que lo mejor sería elegir el paquete que ayudara a que el exterior del auto más pequeño que existe en EE UU luciera más agresivo: pintura color Dark Silver Metallic con toldo negro. El interior se aderezó con estilo por US$1250 con acabados y tapicería en piel azul marino. Del menú elegimos el Combo #1 (US$1250) con un volante multifuncional, quemacocos panorámico de paneles duales, aire acondicionado automático y computadora. También pedimos el Combo #2 por US$1250 con Control Dinámico de Estabilidad, asiento deportivos, luces de niebla, espóiler trasero, faros de xenón, rines de 17 pulgadas y llantas de desempeño. Por US$300 ordenamos el paquete Cold Weather con calefacción en espejos, limpiaparabrisas y asientos delanteros. Finalmente, elegimos como postre un sistema de audio Harman/Kardon, para así terminar con un precio total de US$24,975.
Al igual que su predecesor, el más reciente Mini es una maravilla en cuanto a equipamiento, logrando que un auto pequeño parezca cómodo y espacioso. BMW movió los rines lo más lejos posible para maximizar el espacio de la cabina y permitir así que personas muy altas puedan sentarse y encontrar un amplio espacio para las piernas y hombros, e incluso un sorprendente amplio espacio para la cabeza a pesar del quemacocos. Los comentarios de la bitácora se dividieron entre halagos a los materiales del interior por su agradable apariencia y calidad, y comentarios acerca de las idiosincrasias que le dan a esta joya británica un encanto semejante al del Continental.
Lo que causó más controversia fue el velocímetro montado al centro, el cual es más grande debido a su poca tradicional posición. Los controles de audio también resultaron algo molestos, aunque fueron redimidos gracias a los redundantes botones e interruptores montados en el volante. El gigantesco panel de cristal del toldo cuenta con un panel polarizado retráctil, el cual funcionó bien, excepto entre las 11 a.m. y 1 p.m., cuando el sol golpeaba más duro y calentaba el auto como si se tratara de un insecto pereciendo bajo un rayo de luz filtrado a través de una lupa.





