- Cupé/Convertible
Hermanos del alma: Chevy Corvette y Porsche 911
Hay de mentiras a mentiras, pero también hay estadísticas. En términos de éstas, el nuevo Corvette C6 es también un rediseño completo de un auto ya existente. El ingeniero en jefe, Dave Hill, ha sido citado diciendo que 85 por ciento de la masa del C6, y 70 por ciento de sus números de parte son nuevos. Sea lo que sea que ello signifique, no cuenta mucho cuando conducimos por Santa Monica Boulevard durante un cálido día de Los Angeles. Estamos en el nuevo Corvette, pero nadie se ha dado cuenta. El C6 podrá ser 12.7 cm más corto que el C5 y llevar paneles más firmes, pero gráficamente son casi idénticos: la misma parte trasera ancha con luces y escapes cuádruples en el mismo sitio, la misma toma de aire lateral atrás de la rueda delantera. De acuerdo, el C6 tiene —¡gulp!— faros fijos. Pero las minúsculas unidades proyectoras yacen en nichos del color de la carrocería en vez de nichos cromados, por lo que, a cierta distancia, son casi invisibles.
Bajo la piel, nuestro Vette rojo metálico tiene la mejoría de suspensión Z51, lo que le da resortes y amortiguadores más firmes, barras estabilizadoras más fuertes y discos de freno perforados más grandes adelante y atrás por US$1,495. También tiene radiadores de aceite para el motor, transmisión y dirección asistida, además de relaciones distintas —primera, segunda, tercera y sexta más cortas, más una quinta un poco más larga— para la transmisión Tremec T56 de seis velocidades. El V-8 LS2 es igual al del C6 regular, pero con 400 hp y 400 libras-pie no nos podemos quejar. Otras opciones incluyen OnStar de GM, XM Satellite Radio y rines de aleación pulidos. Con todo, gastamos menos de US$50,000. Como siempre, Corvette le da mucho valor por su dinero.
Junto a la actitud de Tommy Hilfiger del Corvette, el 911 Carrera S tiene el caro brillo gris de un traje Hugo Boss… y un precio acorde. El S aumenta los 3.6L y 325 hp del motor regular del Carrera de US$69,300 a 3.8L y 355 hp. Por cierto, le cuesta US$9,800 más. Pero esos dólares extra también incluyen rines de 19 pulgadas en las cuatro ruedas, pequeños ajustes cosméticos como las carátulas blancas en los instrumentos y el sistema Porsche Active Suspensión Management, el cual combina una altura de conducción 10 mm menor con resortes más firmes y amortiguadores ajustables electrónicamente. Nuestro auto también tiene un cronómetro en el tablero: actívelo y tendrá una mejor respuesta en el acelerador, revoluciones más altas y un umbral más alto en los sistemas de estabilidad y control de tracción.
Gire la llave y el Carrera S cobra vida instantáneamente, con truenos en el escape antes de ajustarse al típico ralentí de los motores Porsche de altos hp. Gire la… bueno, no… sólo acérquese a la puerta del Corvette con la llave en su bolsillo y el auto despertará de su sueño electrónico. Deslícese tras el volante, abróchese el cinturón, pise el embrague, presione el botón en el tablero y el LS2 retumba como un trueno en la pradera.




