- Cupé/Convertible
Pruebas: Cadillac XLR 2004 vs. Lexus SC 430 2003 vs. Mercedes-Benz SL500 2003
Conclusion
Seguimos impresionados por la inflexible calidad y finura que es evidente en el Lexus SC 430. Muchos “spas” no son tan relajantes. Sin embargo, el auto nos deja deseosos de más sabor y emoción al conducir. Éste no es un automóvil que le inspirará para escaparse al garaje en la noche sólo para sonreír contemplando sus líneas. Ni tampoco sus movimientos ultracompetentes encienden la excitación de sus neuronas. En cambio, el SC es lo máximo en espléndido aislamiento y más de 14.000 compradores anuales no podrían estar más felices.
Es difícil ocultar nuestra admiración por el Mercedes-Benz SL500. Pocos automóviles hacen tantas cosas tan bien... ni se ven tan bien haciéndolas. Desde sus perennes líneas, pasando por su cabina tipo coche-dormitorio, hasta su rendimiento fácil pero estimulante, el SL agita los sentidos incluso cuando calma el ánimo; un logro notable que justifica su elevado precio de admisión. También el status es obviamente una inmensa consideración en la adquisición; para muchos compradores en este nicho imperial de mercado, sólo la estrella con tres puntas es satisfactoria.
Y, sin embargo, aquí viene el Cadillac XLR, un auto rebosante de personalidad, rendimiento y tecnología de punta astutamente integrada. ¿Arrebata la corona del SL500? Respuesta definitiva: no todavía. El SL tiene un ajuste y acabado como de un lingote, e irradia una actitud y sofisticación que francamente esperaríamos de una compañía que ha estado construyendo los SL durante medio siglo. Sin embargo, eso sólo enfatiza el logro de Cadillac. El XLR es un convertible a nivel internacional que, apenas aparece en el mercado, y ya está pisando los talones a uno de los más legendarios biplazas de la industria. Si se incluye la ventaja de más de US$10.000 en el precio del XLR, es seguro pronosticar que Cadillac no debería tener problemas en vender los aproximadamente 5.000 XLR que está proyectando construir en este año.
Por ahora, el Mercedes-Benz SL500 se mantiene al tope. Pero la llegada del Cadillac XLR comprueba un viejo refrán. Puede ser excelente ser rey, pero nunca se está seguro en el trono. Sólo pregúntenle a Elvis.


