- Cupé/Convertible
Pedal a Fondo: Dodge Viper SRT-10 2003La palabra omnipotente no alcanza a definir a esta bestia de 8.275 cm3
Como si los anteriores Viper no fuesen suficientes, para el 2003 se halla disponible una versión de máxima fuerza: el SRT-10. Aunque algunas piezas se mantienen, gran parte del nuevo Viper es un rediseño a partir de cero. Los fundamentos del SRT-10 emplean un reformado chasis con estilo de carreras, incluyendo suspensión independiente en cada esquina, junto con gigantescos aros de aleación forjada, de 18x10/19x13 pulgadas. Un nuevo marco espacial de aluminio incrementa la rigidez respecto del anterior, para brindar maniobrabilidad mejorada y reducción del ruido, vibración y aspereza. La distancia entre ejes ha sido aumentada en 6,6 cm, pero en largo total el SRT-10 tiene 2,8 cm menos que el RT/10.
En cuanto al exterior, la carrocería es nueva y atrevida. Los paneles parecen del Stealth Fighter (caza-bombardero invisible) como si hubiesen sido fabricados por la empresa aeronáutica Lockheed Martin; el uso extensivo de la fibra de carbono y los paneles compuestos ayudan a reducir 45 kg del peso global del vehículo. La carrocería, el panel especial de debajo del auto, la bien integrada capota convertible, y la línea de capó más baja, se conjugan para mejor la aerodinámica y conseguir mejor estabilidad a alta velocidad.
La nueva apariencia es impactante, pero las mejores noticias están bajo el capó. Un botón de arranque iluminado da vida a un motor V-10 de 8.3 litros, completamente nuevo, que provee unos 500 CV y 525 libras-pie de furia. A pesar de tener 50 CV y 35 libras-pie más, la curva de potencia es mucho más suave y ancha, lo que produce un motor que se siente menos violento que antes.
Mientras que la potencia aumentada es maravillosa, la mayor mejora del Viper es su modernizado sistema de frenado. Los calibradores fijos con cuatro pistones atenazan a rotores de 14 pulgadas, todo monitoreado por el ABS. Las distancias de parada desde 160 km/h han disminuido en unos 24 metros respecto del anterior RT/10. La cabina rediseñada otorga más espacio para los pasajeros, mejor ergonomía y buen control del golpe del viento aunque es algo estrecha. Tiene un estéreo de 310 vatios con AM/FM/CD y siete parlantes, pero el rugido que emana del escape lateral es toda la música que necesitamos.
El nuevo SRT-10 es una mejora significativa comparado con el modelo anterior; sin embargo, todavía presente (aunque mejorado) está el familiar traqueteo y las sacudidas, aun en caminos lisos y rectos. Todavía aparece el afilado coletazo en las curvas cerradas, pero es más atenuado. Y el calor radiante de la bestia todavía abunda. Pero no lo tome equivocadamente; a pesar de nuestras pequeñas quejas, el Dodge SRT-10 sigue siendo un auto deportivo de clase mundial que con gusto se enfrentará de frente con todos los competidores.




