- Pruebas de un Año
Prueba a Largo Plazo: 2004 Jaguar XJR
El motor supercargado es una buena pieza. Consumió algunos litros de aceite durante nuestra tenencia, pero nada de qué preocuparse. Algunos conductores hicieron comentarios acerca de lo que a ellos les parecía era un pequeño sonido emitido por el supercargador, pero nuestro agente concesionario lo revisó y no reportó ningún problema. Por lo regular, la economía de combustible no es algo de lo cual uno se preocupe cuando adquiere un auto de éstos, pero el promedio que obtuvimos en nuestra prueba se puede comparar razonablemente con el promedio oficial de 7.2/10.2 km/L. La ZF de seis velocidades es una joya, pero notamos que subía y bajaba de velocidades con demasiada frecuencia en la modalidad normal; basta con presionar la modalidad “Sport” para minimizar este problema. Aunque, en realidad, el botón que desearíamos presionar es uno que se deshiciera de la palanca de cambios J-Gate; los sistemas con transmisión manumática utilizados por BMW y Mercedes son mucho más modernos, lo que permite hacer los cambios con facilidad. Ésta es algo vieja y cansada, y es momento de deshacerse de ella.
La mayoría de los miembros de nuestro equipo estuvieron de acuerdo en que Jaguar debió haber ido más allá con el nuevo diseño del interior XJ. La compañía intentó darle una apariencia avant-garde a la cabina del primer S-Type —y lo hizo tan mal, que debió rediseñarlo para darle una apariencia más formal y tradicional—. Así que tal vez en esta ocasión quiso ir a lo seguro. Dicho lo anterior, hay que señalar que la cabina es cómoda y bien ejecutada. La madera, la piel, el cromo y el plástico son de buena calidad y su desgaste es adecuado —aunque quizá no al nivel establecido por el Audi A8, pero sí similar al del resto de su clase—. Hubo comentarios acerca del reducido tamaño de la pantalla de navegación y su ubicación (muy por debajo de la consola central), pero el resto de los elementos ergonómicos funcionó adecuadamente.
| La Realidad | ||||||||||||||||
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A todos nos gustaron las pantallas duales de DVD en el descansacabezas, aunque encenderlas requiere de un poco de entrenamiento.
El control de crucero es sofisticado y no hubo quién se quejara de él. Mantuvo las distancias programadas como se le pedía. Conforme rebasaba, reducía poco a poco la aceleración para mantener la distancia. Si alguien llegaba a meterse en nuestro carril súbitamente, emitía una alarma y aplicaba los frenos. El sistema de asistencia trasera para estacionarse también funcionó bien, aunque el que se encuentra en el BMW Serie 7 tiene alarmas con mayor volumen y las complementa con una señal en la pantalla de navegación.
Otra sorpresa agradable fueron las llantas. Generalmente, las de alto desempeño se vuelven ruidosas conforme se desgastan, y nosotros habíamos anticipado que eso sucedería con las Pirelli de nuestro auto. Pero no fue así; luego de 30,000 kilómetros, el desgaste promedio fue mínimo y eran casi tan silenciosas como el día en que el auto llegó.


