- Pruebas de un Año
Un Año a Prueba: 2003 BMW Z4 3.0iPura elegancia desde arriba hasta abajo
Cuando tomamos las llaves del BMW Z4 que probaríamos durante un año, estábamos realmente ilusionados. Después de todo, el roadster cuya nariz semeja la de un tiburón causó controversia al remplazar al Z3, además de que se presumía que era un auto más agresivo y avanzado tecnológicamente hablando. Desde luego, ello significaba también que tendríamos en nuestras manos un descapotable color rojo brillante con el cual deleitarnos durante un año. Con un motor seis en línea de 3.0 litros y 225 caballos, ¿qué podría salir mal?
Queríamos evaluar la nueva transmisión manual secuencial (SMG en inglés) ofrecida por primera vez en un BMW estándar (antes sólo estaba disponible en el M3), y elegimos ésta en lugar de la manual de seis velocidades de BMW o la Steptronic manumática de cinco velocidades. La SMG utiliza un embrague eléctricamente activo que no cuenta con tercer pedal y le permite al conductor entusiasta “aprender muchas nuevas y fascinantes cosas”, según afirma BMW. Con la SMG el conductor puede cambiar de velocidades ya sea mediante las palancas montadas en el volante o con la palanca de velocidades convencional. Además, en la modalidad Drive, ofrece cambios totalmente automáticos. El programa Sport agiliza los cambios, pero en general, éstos se ven afectados por largas pausas.
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Nuestro Z4 equipado con la SMG comenzó a activar la modalidad Neutral de manera automática en los momentos más inoportunos, como por ejemplo en un semáforo en rojo durante la hora de mayor tránsito en las calles de Los Ángeles. Lo anterior se repitió con frecuencia y preocupó a nuestro equipo. La concesionaria remplazó la unidad de control de la SMG con una versión actualizada, pero el problema permaneció. Los conductores que utilizaron la SMG en otros modelos de BMW notaron que ésta trabajaba mucho mejor, lo cual nos lleva a pensar que estas fallas desaparecerán en los futuros modelos del Z4.
Por otro lado, aunque la SMG tuvo problemas para subir las velocidades, no sucedió así al contrario al bajar de velocidad, y vimos con agrado que el Z4 otorga una generosa dosis de actitud.
La suspensión deportiva y el sólido chasis hacen de este auto una delicia para conducir entre caminos montañosos. La dirección eléctrica funciona sin problemas, y el Z4 demostró ser el auto ideal para viajes de fin de semana, aunque con tales características de manejo viene un problema: un paseo accidentado. Los editores se quejaron de que la dirección del Z4 era demasiado sensible a los baches e imperfecciones del pavimento y no se comportaba bien en caminos menos que suaves.


