- Pruebas de un Año
Auto del Año 2005 de Motor Trend: Chrysler 300
Por ahora hay tres motores disponibles para el 300. No podemos recomendar el motor básico, un V-6 2.7L de 24 válvulas que, con sus 200 hp, parece apenas adecuado para los 1,678 kg del 300. Pero los otros dos son estelares. El 300 Touring (US$27,720) y el Limited (US$30,530) cuentan con un V-6 3.5L de 24 válvulas y 250 hp con caja automática de cuatro velocidades. Para muchos conductores, proporciona todo el desempeño que probablemente necesitarán.
¿Pero por qué conformarse con “suficiente” cuando unos dólares más le proporcionarán un Hemi? El V-8 añade verdadera ligereza de pies al 300C, con tiempos de 0 a 100 km/h en sólo 6.2 segundos. Una buena porción de torque, 390 libras-pie a 4,000 rpm, le da al 300C un empuje sin esfuerzo para el uso citadino o para caminos montañosos. El Hemi también es responsable: cuenta con tecnología Multi-Displacement System, la cual desactiva cuatro de los ocho cilindros cuando no son necesarios, mejorando la economía de combustible —según Chrysler— entre 10 y 20 por ciento. No es de sorprender que más de la mitad de los compradores del 300 estén optando por el motor Hemi.
Siendo como un home run en importancia y estando lleno de valor, el 300 selló su victoria como Auto del Año por su plena superioridad. Aunque tiende hacia el lujo —dirección ligera, llantas de perfil alto y conducción sutil— el 300 es rudo cuando se desea. “Es fácil definir los límites de manejo”, dice Frank Markus. “Puede presionarlo y ponerlo al borde de la intervención del control de estabilidad”. La plataforma de tracción trasera mejora el balance y elimina los tirones de torque en el volante (para los conductores en climas nevados, la tracción total —esencialmente el sistema 4MATIC de Mercedes— es opcional). El tren motriz baila con gusto. La automática de cinco velocidades hace trabajo brillante al mantener una relación más baja cuando siente que usted está utilizando el acelerador para obtener más adrenalina.
Sobre todo, el 300 impresiona por su gracia y sofisticación. Las ranuras en la carrocería son angostas y parejas. La estructura elimina las imperfecciones del camino sin rechinar o quejarse. La cabina es cómoda, espaciosa y tranquila. Claro, tiene sus compromisos. La bandeja para monedas en la consola central y la bolsa para mapas, por ejemplo, son piezas de plástico barato que tienden a salirse de su lugar. Pero ello no le importará una vez que pise el acelerador del Hemi.
Quizá el 300 sea el inicio del renacimiento de los sedanes grandes y glamorosos de otras marcas. Pero todos los demás ya llegaron con retraso. Con el nuevo 300, Chrysler demuestra que los viejos buenos tiempos están de vuelta, ahora mismo.




