- Pruebas de un Año
Un Año A Prueba Veredicto: 2001 Mercedes-Benz S500 Sport
La meta que el resto continúa persiguiendo

Digan lo que digan los demás fabricantes de autos de lujo, el Clase S sigue siendo su pesadilla. Aunque BMW, Audi, Lexus, Jaguar y el resto trabajan duro buscando establecer una reputación de excelencia y valores de marca para sus sedanes insignia, la mayoría de los compradores aspiran al Big Benz, o al menos se identifican fuertemente con él. La versión previa, sin embargo, había envejecido al final de su ciclo de producción, en 1999: laterales demasiado rígidos, no muy deportivo, y algo exagerado. El Clase S totalmente nuevo para el 2000 cambió todo eso, y sus ventas han ido desde entonces a paso arrollador.

Antes de solicitar nuestro vehículo para una prueba por doce meses, esperamos hasta el segundo año, cuando Mercedes ofertó su paquete deportivo diseñado por AMG: una respetable hibridación entre un Clase S regular y el S55 AMG edición limitada de 5,4 litros y 354 caballos. Este S500 plateado brillante sobre cuero Nappa color carbón (con el motor V-8 de 5,0 L y 302 CV) se vendía por US$78.950. Como el dinero no era nuestro, seleccionamos la mayoría de los juguetes que pudiéramos obtener: control de velocidad de crucero Distronic (US$2.800), asientos activos ventilados delante y detrás (US$1.460), sistema telefónico integrado Timeport con activación por voz (US$2.190), y el paquete deportivo (una ganga, incluso por US$4.900). Males inevitables, bajo las formas de los cargos de entrega y destino (US$645) y el impuesto traga gasolina (US$1.000), elevaron el total a 91.945 dólares.

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2001 Mercedes-Benz S500 Sport rear badge view

¿Qué recibe por esos cinco mil adicionales que cuesta el paquete deportivo? Aunque no hay cambios en la suspensión, hay una enorme ganancia en maniobrabilidad aportada por el tren de rodaje estándar de 16 pulgadas, con opción a esos serpentinos rines de aleación AMG Monoblock de 18 pulgadas y neumáticos Michelin de mejor calidad. Las fascias frontal y trasera revisadas hacen la apariencia del auto más deportiva y moderna. Aunque el Clase S había estado por un tiempo en el mercado antes que llegara el nuestro, nunca dejó de provocar miradas y comentarios de admiración.

La llave -multifuncional, codificada, infrarroja- de esta cosa no estuvo ociosa ni un minuto. Ya fuera como transporte diario, en salidas nocturnas o largos viajes de vacaciones, el Clase S se portó como un gran sedán deportivo de lujo de primera magnitud y gran demanda. Aunque el objetivo aquí no es reconstruir una evalua ción convencional, debe decirse que este auto ofreció un balance soberbio entre comodidad de viaje y maniobrabilidad, que parecía rendir más de los 302 caballos en que está calculado, y que en general lo hizo hizo todo (1) bien, (2) realmente bien, o (3) más que realmente bien.

2001 Mercedes-Benz S500 Sport AMG wheel engraving

Otros puntos sobresalientes son la amortiguación ajustable a tres posiciones, que registra notables diferencias entre las modalidades suave, firme y deportiva, además de una transmisión automática de cinco marchas que parece estar siempre en la velocidad correcta en el momento exacto, algo que no siempre puede decirse de un Mercedes. La estabilidad sólida como roca a alta velocidad sí es, sin embargo, algo que generalmente se encuentra en un Mercedes, y el S500 S no es la excepción. Chris Walton, editor jefe de pruebas de carretera habló a nombre de todos nosotros: “Este automóvil es tan bueno en tantos niveles, que me veo reducido a buscarle nimiedades”.

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