Primer Manejo Pruebas

Volkswagen Atlas 2018: Primer Manejo

La Atlas, por fin.

La Atlas, por fin.

Lo primero que notará sobre la primera SUV de tres filas de Volkswagen es su nombre extendido en la gran tira cromada en el portón trasero. Y le falta la T.

AtLast (por fin). Debería llamarse “AtLast” puesto que su lanzamiento se atrasó por una década y media. Por otro lado, dados los nombres tipo trabalenguas de los otros crossovers de VW (Touraeg, Tiguan), tal vez no deberíamos quejarnos.

Por desgracia, la Atlas es la nueva incorporación en el atestado segmento de SUV medianas de tres filas y siete asientos. Compite directamente con la Ford Explorer, Honda Pilot, Toyota Highlander, Mazda CX-9 y, en cierto grado, con la Jeep Grand Cherokee de cinco pasajeros.

Y también se parece a muchos de esos vehículos. O a la mayoría, de hecho; la Atlas se parece a todo y nada, justo igual que una de esas ilustraciones que se utilizan en los anuncios de las compañías de seguros. Su estilo es inofensivo pero también carece de un parecido familiar definido con respecto a otros productos VW.

2018 Volkswagen Atlas front three quarter 05

Y es enorme según los estándares de VW. La Atlas es 9.5 pulgadas más larga que la Touareg, y su asiento trasero hace algo que pocos de sus competidores pueden hacer: aloja seres humanos adultos de tamaño normal. Este no es un vehículo de siete asientos solamente en el diseño en papel, y es bastante sencillo acceder a los dos asientos de más atrás, gracias a una fila intermedia que se desliza e inclina hacia delante.

Además, la Atlas es mucho menos costosa que la Touareg (y muchas de sus competidoras), con un precio inicial de solamente $31,425 dólares. Aunque es un precio teórico, ya que es de un modelo base que no estará disponible al momento de su lanzamiento y tiene unas especificaciones que pocos querrán. La Atlas base usa el motor turbo de cuatro cilindros y 2.0 litros de VW, que transmite 235 hp y 258 libras-pie a las ruedas delanteras únicamente.

La mayoría de los clientes de la Atlas terminarán con un VR6 de 3.6 litros (V-6 de ángulo estrecho) bajo el capó. Excluyendo un modelo de lanzamiento de disponibilidad limitada, el verdadero precio inicial de la Atlas es de $35,915 dólares con tracción delantera y de $37,715 dólares con tracción total. Esto la coloca en el mismo nivel que las competidoras consolidadas, aunque con una pequeña prima sobre la Honda Pilot con equipamiento similar.

Con un supuesto peso en vacío de 4,502 libras, la Atlas es de peso pesado. El gran motor de seis cilindros tiene mucho trabajo por hacer; sus 276 hp y sus 266 libras-pie bastan para desplazar a la gran VW hasta 60 mph en poco menos de 8.0 segundos. Por fortuna, el VR6 suena mejor que cualquiera de los V-6 de esta clase, además de tener una operación loablemente fluida y silenciosa. La única transmisión, una versión automática de ocho velocidades suministrada por Aisin, realiza los cambios de manera fluida, aunque un enorme vacío entre segunda y tercera marchas deja a la Atlas sin una marcha ideal para rebasar cuando más se necesita: en el rango de las 45 a 65 mph. Además, el ahorro de combustible no es su fuerte, con estimaciones de millas preliminares de la EPA de solo 17/23 mpg en ciudad/carretera para la Atlas de seis cilindros y tracción total.

A velocidades de carretera, la cabina de la VW es adecuadamente silenciosa con un ruido del viento ocasional como la única molestia verdadera. La calidad en el andar es excelente (gracias a su extensa distancia entre ejes de 117.3 pulgadas), aunque los grandes topes pueden provocar sacudidas estructurales por toda la cabina. El agarre en las curvas es bueno, y la Atlas usa sus cuatro neumáticos a medida que se aproxima a su límite de manejo. ¿Será prueba, en cierta forma distante, de que usa la misma arquitectura básica que un GTI? Algo así.

2018 Volkswagen Atlas cabin 02

El GTI está lleno de personalidad; la Atlas simplemente no lo está. El interior de nuestro vehículo de prueba era un mar de plástico y vinilo en color negro, con el característico diseño interior sensato de Volkswagen. Los aspectos ergonómicos primarios son excelentes, los puntos de contacto (volante, descansabrazos) están acolchados y los asientos en sí son cómodos durante todo el día, pero muchas piezas de revestimiento son de plástico duro de grano grueso, lo que da una sensación de bajo costo. Y aunque la nueva pantalla de infotenimiento está ingeniosamente integrada detrás de un cristal sensible al tacto, el sistema de navegación es, al estilo típico de VW, “nicht gut”.

El nivel de equipamiento más alto (SEL Premium de $49,415 dólares) es la única forma de obtener asientos de cuero, un sistema de audio Fender, luces traseras LED y un panel de instrumentos digital que reproduce algunas de las funciones del habitáculo virtual de Audi. No vale la pena; los asientos de vinilo están bien, las luces traseras son para el disfrute de los que viajen detrás de usted, y el tablero digital no ofrece mucho beneficio real. Los modelos con un nivel de equipamiento inferior son suficientes; todas las Atlas incluyen iluminación frontal totalmente LED, por ejemplo. Hay una suite completa de asistentes de conducción semiautónoma disponible, incluyendo control de velocidad crucero activo con funcionalidad de parada y avance.

El único error importante de la Atlas es que no tiene una sola característica distintiva. Sin la calidad interior y el estilo exterior de la Mazda CX-9, la garantía de 100,000 millas de la Hyundai Santa Fe, la potencia EcoBoost disponible en la Ford Explorer y la fiabilidad percibida tanto de la Honda Pilot como de la Toyota Highlander, nos preguntamos cómo es que Volkswagen piensa atraer clientes exactamente. Ese viejo eslogan de “ingeniería alemana” es un trago difícil de digerir en los días posteriores al Dieselgate, y especialmente en una SUV diseñada específicamente para, y fabricada en, Estados Unidos.

Este es un atestado segmento lleno de competidoras consolidadas, y la Atlas es una excelente participante, pero una “recién llegada” que se suma tarde a la fiesta tendrá muchas dificultades para hacerse notar. Esperemos que VW idee alguna forma inteligente de comercializar su SUV más grande y reciente. Tal vez deberían haberla llamado AtLast (que significa, “por fin”) después de todo.