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Porsche 911 Turbo Cabriolet 2017: Primera Prueba

El convertible de Porsche disfruta del sol

El convertible de Porsche disfruta del sol

Mientras me acerco al área de salidas del aeropuerto LAX para dejar a un colega, no puedo evitar notar las persistentes miradas de los transeúntes que uno asociaría con la cultura de celebridades de la costa oeste de Estados Unidos: una interrupción del impaciente letargo de fatigados viajeros del siglo XXI que esperan a sus muy retrasados Uber.

Aquí estamos, deslizándonos deliberadamente en un Porsche 911 Turbo Cabriolet 2017 color gris metálico (Agate Grey Metallic), con el motor ronroneando, el escape murmurando… la capota del convertible cerrada sugiriendo inequívocamente una opulencia oculta, los musculares cuartos traseros presagiando un rápido escape del aburrimiento de la terminal.

Mientras mi colega sale con frescura de la claramente lujosa cabina del 911 y se dirige hacia el mostrador, el conjunto de ojos la siguen hasta el interior y luego ponen su atención en mí, dentro del habitáculo del Porsche. Tal vez esperando ver una estrella, pero probablemente solo se pregunten, “¿Quién da aventones a LAX en estos tiempos?”

Pero en esta era de climas políticos (y socioeconómicos) polarizados, se siente ahora menos indicios de curiosidad en las miradas y más indicios de sospecha. ¿Oligarca que se dedica a lavar dinero? ¿Prodigio de los fondos de inversión? ¿Participante de un Reality Show de MTV? Hace unos años, mi arranque desde el borde de la acera hubiera ocasionado un ajetreo adicional de aceleración en compañerismo automotriz. Ahora, trato de escabullirme con cautela. Es una época diferente.

Los defensores de los automóviles consideran acertadamente que un Porsche 911 Turbo Cabriolet de $181,905 dólares es un festín majestuoso de ingeniería de autos deportivos modernos, pero también debemos reconocer que su etiqueta de precio lo declara como un símbolo de estatus de nuevo rico; uno que se adquiere más que ocasionalmente durante una crisis de la mediana edad por quienes lo pronuncian como “Porsh”. Pero no nos metamos con los estereotipos acerca de los puercoespines y demás.

Los encasillamientos son una verdadera vergüenza, ya que el Turbo Cabriolet es una bestia magnífica, un superauto de 540-hp que de alguna forma sigue logrando una rigidez torsional sorprendente, incluso sin el techo puesto.

Al conducir por la ciudad en modo Normal, el Turbo Cabriolet puede sentirse adormecido, más que cualquier otro 911 en esta configuración. Técnicamente podría no ser así, pero sin duda se siente de esa forma. (Porsche no pudo confirmar si la configuración del Cabriolet es más restringida). Al pasear tranquilamente, el engranaje parece dos marchas demasiado alto y un poco lento para reaccionar. Es como si preguntara, “¿Estás realmente seguro de querer desencadenar toda la furia del turbo?” Pero eso está bien para la mayoría de los desplazamientos entre el hogar y el trabajo en Los Ángeles y para los que se desplazan.

Pero si gira la perilla montada en el volante en sentido contrario a las manecillas del reloj hasta el modo Sport, el sonido del escape cobra vida con un rugido descontrolado. La respuesta bajo los pies es inmediata y completamente atenta, un ingeniero de Stuttgart trabajando hasta tarde, despertando asustado por un supervisor. La suspensión se vuelve más juguetona, más bulliciosa. Al dar un toque al acelerador, el ronroneo metálico de los turbos hace cosquillas en sus receptores del nervio coclear. Al soltar repentinamente el acelerador, el aullido de explosión del escape al sobreacelerar “vale el precio de la admisión”.

Puesto que Porsche tiene más de cuatro décadas refinando el 911 Turbo de una abrumadora tempestad de felicidad a un superauto controlable, girar la perilla hasta el modo Sport Plus no es una invitación al caos y una marcación rápida del número telefónico de un corredor de seguros. Es más contenido y amenazador. Ayuda cuando el sistema de tracción total tiene neumáticos delanteros 245/35ZR20 y traseros 305/30ZR20 para pegarlo al pavimento.

¿Y qué si tiene una transmisión automática? La Porsche PDK de siete velocidades ha evolucionado para convertirse en un instrumento tan sofisticado que incluso los entusiastas asienten deliberadamente y reconocen a regañadientes su excelencia. Solo pise a fondo el ruidoso pedal y confíe en Zuffenhausen. Diga lo que quiera sobre los propietarios de autos Cabriolet que anteponen la vanidad al rendimiento, pero el Turbo Cabriolet de todas formas logra un tiempo de 0 a 60 mph por debajo de los 3 segundos, un tiempo de 0 a 100 mph por debajo de los 7 segundos y un tiempo de cuarto de milla de 11 segundos a 125 mph en nuestras pruebas. Eso es algo imponente.

Como comentó el editor de pruebas de manejo Chris Walton: “La forma en que este auto transfiere la potencia a las ruedas es mágica. Prácticamente podría pisar el acelerador a fondo a mitad de camino alrededor de la pista de derrape, y apenas si se soltaría el extremo trasero al salir”.

¿Cómo se puede transferir mejor la potencia al pavimento? Nuestro editor asistente de pruebas de manejo, Erick Ayapana, tiene algunas sugerencias: “PSM desactivado, modo de conducción en Sport Plus. Pisar fuerte el freno, pisar el acelerador, esperar a que el motor desarrolle su máxima potencia aproximadamente a 5,000 rpm, soltar el acelerador ¡y seguir mirando hacia delante!”

Ayapana probó un truco sugerido por Porsche. Implicaba cambiar el modo de conducción de Sport Plus a Sport inmediatamente después del arranque; esto retrae el alerón delantero y el trasero para reducir el arrastre. Esto dio como resultado un incremento de 1 mph en la velocidad de detención. Son las pequeñas diferencias lo que cuenta, ¿verdad?

Y para detener todo este impulso, el 911 continúa con la tradición de Porsche de contar con excelentes componentes de frenado: calibres delanteros de seis pistones con rotores de 380 por 34 mm y calibres traseros de cuatro pistones con rotores de 380 por 30 mm. Resulta evidente (pero Walton lo dirá de todas formas) que los frenos fueron tremendos y confiables de principio a fin, con una modulación precisa y fácil de aprender. O como Ayapana lo resume para sus contemporáneos millennials: “Desarrolla velocidades de tres dígitos como si nada”. En términos precisos, echa el ancla desde 60 mph hasta 0 mph en 97 pies. Como resultado, el tiempo de 0-100-0 mph del Turbo Cab es de unos abrasadores 10.7 segundos.

Desde luego que, en cierto punto, cualquier auto con un motor así de potente se puede volver descuidado, ya sea en las torpes manos del propietario novato de un 911 o incluso con un conductor experimentado que exceda las habilidades del sistema de tracción total del Turbo.

Walton tiene un consejo para cuando uno entra con una velocidad descomunal a una curva. “La mejor técnica fue el frenado de arrastre al entrar en la curva para girar el auto”, dice. “Me pareció más fácil en este auto que en otros autos deportivos, e incluso puede dirigir un poco con el acelerador; no tanto como con en un auto con tracción trasera, pero más que en otros autos con tracción total. Si realizo todo el frenado en una recta y luego entro a la curva, me encuentro con un subviraje muy tenue”.

El Turbo Cabriolet logró una puntuación de 1.02 g en la pista de derrape, a unos cuantos pasos detrás de los 1.04 g del 911 Turbo S cupé 2017, que es más poderoso. Pero el Turbo S tiene una ventaja más definida en el circuito de figura en ocho, con un circuito de 22.9 segundos a 0.96 g en comparación con los 23.1 segundos del Turbo Cab a 0.89 g. Esas cifras ponen al Cabrio en un empate con el Shelby GT350R, lo cual no estoy seguro si es más elogio para Ford o para Porsche.

Como usted busca comprar un Cabriolet abierto al mundo, debemos examinar el factor llamativo. A diferencia de un Boxster de dos plazas, un 911 Cabriolet de cuatro asientos con la capota abatida tiene más espacio interior para que el aire exterior circule alrededor. Así que, si planea conducir con la capota baja, recuerde agregar un poco más de gel para aplastar su greña deliberadamente despeinada. Y vestirse de manera apropiada para el clima. Con la capota abajo y las ventanas arriba, el sistema de control del clima lucha por compensar las condiciones de frío o calor. Dicho esto, el “calmante de cabina” está al alcance de la mano, con solo tocar un botón. La capota puede subirse o bajarse en 13 segundos a velocidades de hasta 31 mph.

En el interior es un Porsche tradicional. Muchos botones para muchos propósitos. Los necesitará a todos y, eventualmente, averiguará cuál es la función de cada uno. Apple CarPlay se conecta de manera elegante al sistema de infotenimiento, de una manera más fluida que en muchos otros autos. (¿Estás escuchando, BMW?).

Una nota curiosa sobre el vehículo que probamos: hubo mucho rechinar proveniente de las monturas del asiento del conductor al tomar las curvas, lo que nos pareció un control de calidad deficiente para un auto con solo 3,500 millas recorridas.

Los asientos en sí son firmes como los de una carreta, así que asegúrese de posicionarlos correctamente, para que no sienta molestias por los puntos de presión incorrectamente alineados mientras sale incómodamente del auto. Solo recuerde: la forma de salir de un Porsche 911 Turbo Cabriolet es tan importante como la manera en que lo conduce. El público estará observando.

Porsche 911 Turbo (Cabriolet) 2017
PRECIO BASE $172,550 dólares
PRECIO DEL VEHÍCULO A PRUEBA $179,965 dólares
ESQUEMA DEL VEHÍCULO Motor trasero, AWD, 4-pasajeros, convertible de dos puertas
MOTOR 3.8L/540-hp/486-lb-ft doble-turbo DOHC 24-válvulas 6 cilindros en línea
TRANSMISIÓN Doble embrague de 7 velocidades
PESO EN VACÍO (DISTANCIA DELATERA/TRASERA) 3,619 libras (39/61%)
DISTANCIA ENTRE EJES 96.5 pulgadas
LARGO X ANCHO X ALTO 177.4 x 74.0 x 50.9 pulgadas
0-60 MPH 2.9 segundos
CUARTO DE MILLA 11.0 segundos @ 125.0 mph
FRENADO, 60-0 MPH 97 pies
ACELERACIÓN LATERAL 1.02 g (promedio)
PISTA EN FORMA DE OCHO 23.1 sec @ 0.89 g (promedio)
AHORRO DE COMBUSTIBLE SEGÚN EPA 19/24/21 mpg
CONSUMO DE ENERGÍA CIUDAD/CARRETERA 177/140 kW-hrs/100 millas
EMISIONES CO2, COMBINADAS 0.93 lb/milla