Primer Manejo Pruebas

Mercedes-AMG GLC43 Cupé 2017: Primer Manejo

¿Es menos necesaria que la GLC Cupé regular?

¿Es menos necesaria que la GLC Cupé regular?

La Mercedes-Benz GLC cupé se encuentra, sin duda, casi en el primer lugar de la lista de cosas innecesarias; no es realmente un todoterreno, no es una vagoneta ni un auto deportivo. Por ende, la Mercedes-AMG GLC43 cupé 2017 plantea una interesante pregunta: ¿es más o menos innecesaria que la GLC cupé regular?

La GLC43 cupé es la más reciente adición a la creciente gama de Mercedes-AMG y sigue la fórmula AMG-lite establecida por los sedanes C43 y E43. Bajo el capó hay una versión del V-6 biturbo de 3.0 litros con “maquillaje” de AMG, que desarrolla 362 hp y 384 libras-pie de torque. El motor está acoplado a una transmisión automática de nueve velocidades 9G-Tronic mejorada por AMG, con tracción en las cuatro ruedas con sistema Performance 4Matic de AMG que distribuye el 69 por ciento del torque hacia las ruedas traseras.

La GLC43 cupé incluye también la suspensión deportiva de AMG, que usa la configuración de suspensión neumática multicámara y amortiguador adaptivo de Daimler, recalibrada para reducir el balanceo y mejorar el control de la carrocería. El extremo delantero también se reacondicionó y ahora cuenta con muñones de la dirección y juntas de rodamiento de carga especiales para mejorar la rigidez, además de un ángulo de caída cada vez más negativo para un mejor agarre en las curvas. La suspensión trasera tipo multilane también cuenta con un ángulo de caída más negativo.

2017 Mercedes AMG GLC43 Coupe rear three quarter in motion 01

Aunque la GLC43 cupé anda sobre ruedas de 20 pulgadas y neumáticos de bajo perfil para carretera (255/45 R20 al frente y 285/40 R20 en la parte trasera), la suspensión neumática con ajuste de altura le ayuda a conservar cierta capacidad todoterreno. AMG alega que la GLC43 tiene ángulos de aproximación y de salida de 21.2 y 21.8 grados, respectivamente, y puede atravesar por agua de 11.8 pulgadas de profundidad. Sin duda no es material para el Rubicon Trail, pero es mejor que la vagoneta promedio.

Excepto que, al igual que la GLC cupé regular, la GLC43 tiene poca de la funcionalidad de carga que hace de la SUV una alternativa a la vagoneta para la mayoría de los consumidores estadounidenses. Ese techo aerodinámico significa que tres o cuatro pequeñas bolsas no rígidas sea todo lo que pueda meter en la zona de carga si desea mantener oculto su equipaje bajo la cubierta de carga.

Las ruedas y neumáticos más grandes de AMG, las facias de los parachoques delantero y trasero diferentes, y un alerón discreto sobre el borde de la parte trasera dan a la GLC43 cupé una presencia en calle más musculosa que la de su versión regular. Y la buena noticia es que las calibraciones mecánicas de AMG ofrecen el rendimiento y el manejo que su estilo promete. Aunque la velocidad máxima tiene un límite de 130 mph debido a que en Estados Unidos se prefieren los neumáticos para las cuatro temporadas, AMG afirma que la GLC43 cupé acelera de 0 a 60 mph en 4.8 segundos, aproximadamente 1.5 segundos más rápido que la GLC cupé con motor de cuatro cilindros.

Sin duda se siente más veloz que su hermano de cuatro cilindros. El V-6 biturbo ofrece una gran cantidad de torque de medio rango, que la transmisión automática de nueve velocidades con cambios fluidos aprovecha hábilmente. Y debido a que es una AMG, se escucha un gruñido agradablemente silenciado del escape, con solo una pizca de chasquidos al rebasar mientras la transmisión incrementa el régimen de giro del motor durante las reducciones de marcha en los modos Sport, Sport + y Manual.

El tiempo que pasamos detrás del volante de la GLC43 cupé fue breve y estuvo confinado a las autopistas en Portugal y las rutas de dos carriles, mientras nos dirigíamos a conducir el monstruoso AMG GT R cupé. No podemos sacar conclusiones muy definitivas sobre el andar, aparte de decir que no se siente tan rígido a pesar de los movimientos más rigurosamente controlados de la carrocería. No hay mucha sensación a través de la dirección, pero los neumáticos más voluminosos dan a la GLC43 un mayor agarre al entrar a las curvas y también durante éstas.

Aunque es un poco más rápido en una recta y ligeramente más ágil en las partes sinuosas, la Mercedes-AMG GLC43 cupé no solamente da la talla; tiene sin duda un manejo mucho más deportivo que la GLC cupé. Lo que quizás sea todo lo que… hmmm…tiene sentido.