Primer Manejo Pruebas

Ford F-150 diésel 2018: Primer Manejo

El motor Power Stroke llega con un precio adicional

El motor Power Stroke llega con un precio adicional

Cuando Ford presentó la actual generación de la F-150 en 2014, tenía planeado presentar un motor diésel poco después de la actualización de mitad de ciclo que presentaría tres años después. Ese tiempo llegó a principios de este año, cuando Ford anunció en el Auto Show de Detroit que la rediseñada F-150 recibiría por primera vez un motor diésel Power Stroke. Con esto, la marca del óvalo azul espera atraer a clientes que busquen un mejor ahorro de combustible pero sobretodo a quienes remolquen mucho día tras día.

El motor en cuestión es un 3.0 litros turbodiésel que entrega 250 caballos de fuerza y 440 libras-pie de torque, que está asociado a la transmisión automática de 10 velocidades que Ford desarrolló en conjunto con General Motors. El motor está disponible en todas las variantes de la F-150 que incluye XL, XLT, Lariat, King Ranch, Platinum y Limited, aunque las variantes XL y XLT únicamente pueden adquirirse en flotillas (más adelante exploramos más de este tema). Dependiendo de la versión que usted elija, el motor diésel costará más. El costo del motor es de $3,995 dólares adicionales para las variantes XL y XLT, mientras que para la Lariat sube $4,000 dólares más sobre el motor 2.7 litros V-6. Las versiones King Ranch y Platinum que estén equipadas con el motor 5.0 litros V-8 suben $3,000 dólares más si quiere tener el motor diésel.

La F-150 no es una camioneta tan accesible (su precio inicial es de $27,705 dólares), y aumentar $4,000 dólares su precio para obtener un motor diésel es una elección que debe de tomarse con mucho cuidado. En realidad, si usted no tiene por qué remolcar cosas pesadas o sufre con el ahorro de combustible (que en la F-150 con el motor 2.7 litros es muy bueno), no existe una razón por la cuál deba de pagar esos $4,000 dólares adicionales. Aún así, nosotros viajamos a Denver, Colorado para probar la F-150 diésel con diferentes remolques y diferentes artículos de carga en la caja.

El primer modelo que probamos fue la versión XL SuperCab 4×2 que tiene una capacidad de remolque de 10,100 libras y una capacidad de carga de 1,975 libras. Aunque en esta camioneta no remolcamos nada, sí contábamos con una carga de 1,000 libras en forma de madera tratada. El manejo fue suave y placentero y me sorprendió lo callado que es el motor para ser un diésel. El ruido del propulsor no se coló a la cabina, resultando en un manejo callado. Al tener más carga en la batea, la F-150 se sintió bien plantada en la carreteras de Denver. La diferencia más grande fue la cantidad de torque al arranque, ya que se siente más empuje que en la versión a gasolina. Esta versión era la menos equipada, por lo que carecía de una pantalla táctil y tenía ruedas de acero y manijas exteriores de plástico de color negro. Los asientos delanteros eran tipo banca, por lo que técnicamente puede ir una tercera persona sentada adelante. A pesar de este equipamiento tan pobre, su precio era de $40,980 dólares gracias a que contaba con el protector en aerosol para la batea, cristales de privacidad, espejos laterales eléctricos, el paquete XL, el paquete Preferred Equipment Group 101A que agrega sistema de sonido con radio AM, FM y reproductor de CDs, y por supuesto, el motor 3.0 diésel.

La segunda camioneta que probamos llegó al otro lado del espectro, ya que se trataba de una King Ranch 4×4 SuperCrew. Debido a que estaba equipada con el paquete para remolque y el motor diésel, su capacidad de carga y remolque eran las mismas que la variante XL. Con esta versión, arrastré un remolque de 6,240 libras, poco más del 61 por ciento de la capacidad máxima de arrastre. Durante el arranque, el motor 3.0 diésel mostró un buen empuje, pero una vez llegando a una velocidad de 40 o 50 mph, le costaba trabajo acelerar más. Incluso, hubo una vez donde la camioneta perdió la tracción durante unos 7 o 10 segundos aunque las condiciones del clima y la carretera estaban perfectas, y siempre estaba conduciendo con el modo de manejo de Trailer/Tow. Mis impresiones fueron las mismas que Scott Evans, editor asociado de Motor Trend. Aunque Evans no perdió la tracción como yo, tuvo la misma opinión de que el motor no tenía tanto empuje cuando circulaba a 50 mph. Señaló que fue difícil subir de velocidad cuando remolcó un bote de 6,500 libras, poco más del 64 por ciento de su capacidad máxima de carga. Señalo los porcentajes porque es importante recalcar que no estuvimos ni cerca de remolcar lo que técnicamente uno podría con este motor, y siempre es importante saber el peso de lo que usted está remolcando.

Al tratarse de uno de los modelos más equipados, la King Ranch 4×4 SuperCrew que conduje tenía un costo de $70,360 dólares. Además de contar con el motor diésel, la camioneta estaba equipada con las características de seguridad y ayuda al conductor, el paquete off-road FX4, el paquete de tecnología, el protector en aerosol para la batea, tapetes para todo tipo de climas, techo panorámico, el paquete de cromo King Ranch y el paquete Preferred Equipment Group 601A.

Por último, también probé la F-150 diésel King Ranch 4×4 2018 en el todoterreno. Los ingenieros de Ford diseñaron una pista todoterreno a las afueras de Denver en donde pude probar diferentes características de la camioneta. Una de las funciones más entretenidas es el poder ver el ángulo de inclinación de pendiente sobre la que uno está pasando. En la pista todoterreno llegué a ver cifras de 29 grados de inclinación y hasta de 10 grados de inclinación lateral. La mayoría del tiempo manejé con 4 High activado y el diferencial trasero bloqueado, pero hubo algunas instancias en donde tuve que activar 4 Low para contar con una mejor tracción, especialmente cuando pasé sobre unos troncos de madera. Al igual que en las otras versiones, el motor diésel fue muy callado, y su desempeño en el todoterreno fue muy bueno. Con sólo pisar un poco el acelerador en las pendientes, el motor diésel entregaba el torque necesario para avanzar sin problema.

Cabe destacar que este motor también es utilizado en algunos productos de Jaguar-Land Rover. Su aplicación más reciente es en la Land Rover Discovery Diesel, donde produce 254 hp y 443 libras-pie de torque. Sin embargo, por razones lógicas, Ford tuvo que hacer muchos cambios al motor en su aplicación a la F-150. Como mi compañero Frank Markus señaló a principios de año, la marca del óvalo azul hizo modificaciones al cigüeñal, las bielas y los cojinetes de bielas, el sistema de inyección de combustible, el turbocompresor y el sistema de escape. Con la aplicación de la transmisión de 10 velocidades, este motor entrega 22/30/25 mpg en ciudad/carretera/terreno combinado. La F-150 gasolina más económica en cuanto a combustible cuenta con el motor 2.7 litros V-6 EcoBoost, que entrega 20/26/22 mpg en ciudad/carretera/terreno combinado. La diferencia no es significativa, sobretodo cuando uno sabe que tiene que pagar $4,000 dólares en promedio por tener el motor diésel. Y lo repito, en caso de que usted tenga que remolcar artículos muy pesados frecuentemente, entonces el diésel puede ser una buena opción, pero de lo contrario, le recomiendo que haga cuentas y decida si vale la pena pagar $4,000 dólares por querer tener un motor diésel.

Para hacer las cosas todavía un poco más complicadas, las variantes XL y XLT con el motor diésel no se venderán a los clientes – únicamente estarán disponibles como flotillas. Esto quiere decir que la versión más baja que puede comprar como cliente regular es una Lariat, cuyo precio es de $46,410 dólares sin ningún tipo de opción. Lo que es más, la Ford F-250 XL (más básica) con el motor 6.7 litros V-8 diésel y la transmisión automática de seis velocidades tiene un costo de $46,100 dólares. Claro, el tipo de equipamiento entre la variante XL y Lariat es muy diferente, pero si lo que le importa es el motor diésel, entonces tal vez encuentre un mejor valor en la F-250.

Usted es el cliente y es quien tiene la decisión final.