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Ferrari Portofino le dice adiós al California en Frankfurt

El convertible de techo duro encuentra más atención.

El convertible de techo duro encuentra más atención.

Sergio Marchionne, jefe de Ferrari, admitió que no sabía qué hacer con el California, el grand tourer propulsado por un V-8 con techo duro retractable que su predecesor Luca di Montezemolo lanzó con gran fanfarria como el Cavallino Rampante más accesible a un nuevo grupo de clientes, especialmente las mujeres. “Me gusta mucho el auto”, dijo Marchionne en el Salón de Ginebra a principios de este año, “pero es el que, desde el punto de vista de identidad, tiene más dificultades para verse como un verdadero Ferrari”.

¿El California debería de estar más enfocado en su performance? “Creo que no hay un cliente para eso”, contestó abruptamente.

Entonces, ¿qué vamos a hacer con el Ferrari Portofino 2018, que saldrá a la venta en los Estados Unidos en el verano por un precio alrededor de los $211,000 dólares? El Portofino no solo comparte algunas de sus partes básicas con el California, pero también es conceptualmente similar, ya que es un grand tourer con motor delantero V-8 y un techo duro retráctil. Y también está más orientado hacia el performance, con un motor 3.9 litros V-8 bajo el capó que ha sido ajustado para entregar 591 hp a 7,500 rpm – 38 hp más que en el California T.

El Portofino también es 162 libras más ligero que el California T, gracias a una pesada reelaboración de su plataforma básica. El pilar A, por ejemplo, está compuesto de únicamente dos piezas, en lugar de las 21 que se utilizan en el California. Más potencia y menos peso significa más performance, y el Portofino debería de llegar de 0-60 mph en menos de 3.5 segundos y es por lo menos un segundo más rápido que el California T, mientras que su velocidad máxima está por arriba de las 200 mph. Para nosotros, suena como un enfoque hacia el California…

Pero esto no se detiene ahí. Los muelles delanteros son 15.5 por ciento más rígidos, mientras que los traseros son 19 por ciento más rígidos y la última iteración de los amortiguadores Magnaride han sido instalados para ayudar a controlar mejor los movimientos de la carrocería y reducir el balanceo. El Portofino también ha sido equipado con la tercera generación del diferencial E-Diff de Ferrari, que trabaja en conjunto con el control de tracción F1-Trac para mejorar el agarre y se suma al 812 Superfast para tener la dirección eléctrica. La dirección es 7 por ciento más precisa que en el California.

Ferrari confirmó que el Portofino entrega una mejor dinámica del performance que el California, especialmente cuando se conduce en modo Sport, pero Ferrari también asegura que se maneja mejor en modo Comfort. La parte suave del Portofino es apoyada por un interior actualizado, que sigue los pasos establecidos por el GTC4Lusso, ofreciendo más lujo con un enfoque deportivo, desde los asientos opcionales en 18 posiciones hasta la pantalla central de 10.25 pulgadas o la mini pantalla opcional que muestra información sobre la velocidad, revoluciones por minuto, y selector de la palanca de cambios frente al pasajero. Ferrari asegura que el sistema del aire acondicionado ha incrementado un 20 por ciento en su capacidad y que el nuevo deflector de aire corta el flujo del aire hacia los ocupantes cuando el vehículo se encuentra con el techo abajo.

Sin embargo, la mejora más notable sobre el California es su diseño. Hay más elegancia en las superficies del Portofino y con el techo puesto tiene un gran perfil fastback. Los faros y las luces traseras hacen eco a los temas vistos en el California, pero la ejecución es mucho más sofisticada.

Al igual que los Ferraris más modernos, los diseñadores trabajaron estrechamente con los aerodinámicos para asegurarse que la forma tuviera una función. Las dos tomas de aire en cualquier lado de la parrilla están enfocadas hacia los intercoolers, mientras que unas tomas de aire más grandes en el capó ayudan a sacar todo el aire caliente, lo que ahorra tener un radiador más grande. Las tomas de aire sutiles en los bordes de los faros mandan el aire hacia los pasos de las ruedas delanteras para incrementar el flujo del aire y reducir la resistencia causada por las ruedas delanteras

El Ferrari Portofino recibió su nombre gracias a la pintoresca ciudad de color arlequín ubicada en la Riviera italiana. Es el tipo de lugar donde los ricos anclan sus yates en el puerto o se alojan en uno de los hoteles de lujo ubicados en las colinas, disfrutando de el paisaje y viviendo la buena vida. No es como California. Que, para Ferrari, ese es precisamente el punto.