Comparativas Pruebas

Comparativa: Lexus RX vs. Mercedes-Benz GLC vs. Lincoln MKX 2016

Una probadita de las ofertas populares de crossovers de lujo.

Una probadita de las ofertas populares de crossovers de lujo.

Imagine que sus amigos lo llaman y le dicen: “Tenemos un par de lugares extra en el paseo ‘Wine Wagon’ por los viñedos en Temecula el próximo fin de semana. ¿Quieres conducir desde L.A. y vernos ahí?” ¿Y qué conducir? ¿El mismo sedán antiguo que usa para transportarse de ida y vuelta al trabajo? No, desea algo con mucho estilo y espacio para un fin de semana repleto de equipo de ocio, tal vez un juego de palos de golf, y una caja o dos de su nuevo varietal favorito. Estas son algunas de las razones para elegir un crossover de lujo, ¿pero cuál?

Logramos reunir tres probables candidatos de tamaño mediano, modelo 2016: el Lexus RX 350 F Sport rediseñado, el mismo que dio origen al segmento y primer ganador del premio SUV del año de MT; el Lincoln MKX, finalista de nuestro concurso SUV del año 2016; y un Mercedes-Benz GLC300 totalmente nuevo que sustituye al GLK-Class cuadrado (y más pequeño) con un estilo atractivo y la generosa ayuda del arsenal de instrumentos, tratamiento interior y tecnología del célebre sedán C-Class.

Ordenamos nuestros tres guerreros para el fin de semana vinícola con paquetes Sport y tracción total, en donde fuera posible, sistemas de infotenimiento Premium y un conjunto de equipo de seguridad. Primero los llevamos a la pista para obtener cifras concretas. Luego hicimos el largo viaje conduciendo desde L.A. hasta el nuevo Wine Country del sur de California. Por último, condujimos cada vehículo por un exigente circuito de evaluación de 65 millas, el cual incluía una multitud de superficies, cambios de elevación, caminos sinuosos y una carretera de cuatro carriles. Esto es lo que descubrimos.

Marcha y Comodidad

¿Qué es el lujo, después de todo, si no incluye una buena porción de comodidad? La comodidad empieza en la carretera y termina literalmente en el asiento del conductor. Esto significa que cada elemento intermedio es importante, desde el tamaño de los neumáticos y la construcción, pasando por la suspensión y la calibración de los bujes, hasta la rigidez estructural de la carrocería y, finalmente, la calidad del relleno y el cuero que se utilizan para los asientos. En combinación, esto representa una buena parte del lujo que se percibe. A los diseñadores les encantan las ruedas de 20 y 21 pulgadas porque se ven geniales. Sin embargo, los ingenieros de suspensiones saben que su masa adicional y sus paredes laterales cortas y rígidas dificultan el proceso de ofrecer un andar suave y un manejo ágil. Tanto el Lincoln como el Mereces-Benz contaban con suspensiones autoajustables y seleccionables por el conductor; en nuestras rotaciones entre los tres, solo una cosa fue unánime: el Lexus RX 350 F Sport se equivocó. Sin la opción de una suspensión más inteligente, con muelles suaves y amortiguadores convencionales, el andar del RX-350 osciló entre suave como almohada y discordante cuando los neumáticos pasaban sobre bordes o baches abruptos en el camino. Mientras tanto, el MKX y el GLC300 minimizaron la rudeza del impacto y proporcionaron un andar suave; el Lincoln ofreció una sensación más aislada de la carretera que el Mercedes, que se sintió igual de sofisticado, pero mejor plantado. Además, estos dos podían cambiar a un ajuste más firme con solo oprimir un botón, algo de lo que el Lexus era incapaz.

En cambio, el Lexus RX350 fue sin duda el mejor lugar para descansar el trasero. El suave cuero, su excelente contorno y los asientos delanteros calefaccionados/ventilados como opción estándar tuvieron un desempeño excelente en viajes largos y estables. Los asientos delanteros más firmes del Mercedes-Benz (solo calefaccionados) con sus refuerzos laterales estables fueron los preferidos en caminos sinuosos. El asiento eléctrico del conductor de 22 posiciones opcional de $1500 del Lincoln con masaje parecería ser la elección ideal, pero no fue competencia para los asientos del Lexus o del Mercedes. El asiento del conductor del MKX se sintió en especial como si estuviéramos sentados sobre el asiento, en vez de en él. De hecho, el asiento del Lincoln fue más confortable solo en modo de masaje, aunque gruñía y crujía como una vieja mecedora. Incluso sus ventiladores hacían fuertes sonidos chirriantes. Fue una buena idea, Lincoln, pero una mala ejecución.

Clasificamos la comodidad del asiento trasero de igual forma (Lexus el mejor, Lincoln el peor) por casi las mismas razones. La altura del asiento en el MKX era inusualmente alta y firme, lo que afectaba el espacio para la cabeza, por lo que el ajuste reclinable fue estupendo. Los asientos traseros del Mercedes no se reclinaban, pero el espacio para la cabeza era suficiente. Vale la pena mencionar que los cómodos asientos traseros del Lexus se reclinaban pero también se deslizaban hacia atrás y adelante para expandir el zona de carga si era necesario; sin embargo, sus posiciones exteriores no eran calentadas y no había conector de alimentación de CA como en los otros dos.

Si la paz y la tranquilidad son prioritarias, sería difícil elegir entre el GLC300 y el MKX. Pero para describir el ruido en carretera en el Lexus, Alisa Priddle, editora de Detroit dijo: “hasta el viento se confunde por las superficies del RX 350”; también descubrimos que producía el mayor ruido en los neumáticos, en especial en las superficies de concreto. Si no fuera por el ruido del viento dispersado que emanaba del Lincoln, hubiera llegado al primer lugar. En vez de ello, la combinación del GLC300 de neumáticos y motor silenciosos junto con un resbaladizo exterior nos indicó que había pasado más tiempo de calidad en un túnel de viento.

Calidad y Detalles

Algunas veces es difícil describirlo, pero la calidad y el lujo se pueden distinguir con la vista y el tacto: suave, complaciente y terso en donde se toca con frecuencia y sólido, sustancioso y placenteramente texturizado en todo lo demás. Los pequeños detalles son lo importante. Muestran atención al detalle e indican que alguien trabajó para lograr los toques especiales que los compradores esperan y por los que pagan una buena cantidad de dinero.

Priddle observó que el Lincoln MKX tiene buenas y malas elecciones de material, “con madera y cuero agradables, y algunos plásticos de alta calidad, pero la parte donde el tablero se une con el parabrisas se ve de baja calidad e incompleta”. Los elegantes botones que bajan en cascada por ambos lados de la consola central se ven limpios y ordenados, pero suenan huecos al darles un toque y podrían estar mejor amortiguados al presionarlos. La perilla del volumen parece una tapa de vino hueca de las que se desenroscan, y la maneta de luces direccionales/limpiaparabrisas parece haber salido de un Ford Focus. Evans notó incluso “un par de pequeños cascabeleos y crujidos en la cabina, que persistían sin desaparecer”. Es como si Lincoln estuviera al borde del lujo sin realmente llegar a incorporarlo.

En el Lexus, por otro lado, “El cuero en la puerta, a donde va mi mano cada vez que entro y salgo del vehículo, es excepcionalmente suave y me recuerda constantemente que éste es un vehículo de lujo”. Todos los controles secundarios se sienten bien lubricados y suficientemente amortiguados; el equipamiento interior en general (cubículos del tamaño adecuado, portavasos de profundidad ajustable, contenedores en abundancia) es indudablemente astuto y claramente ha evolucionado a través de años de consideración. El problema aquí es que no hay cohesión en el diseño en general. Es como si cada sistema/componente tuviera un equipo de diseño diferente y luego alguien tuviera la tarea de combinar los elementos. Esperamos un mejor diseño que éste en una SUV de lujo.

Si comparamos este interior con el del Lincoln o especialmente con el Mercedes-Benz, la diferencia en intención y estética es evidente. Seguro, la madera de poros abiertos teñida de negro en el GLC300 es un poco adusta (puede ordenarse en un tono más vivaz), pero la mano de obra, el flujo de la distribución y la funcionalidad intuitiva de su diseño están por encima de los otros. La ejecución también es de alto nivel. Todos los materiales en el GLC300 se sienten auténticos. La madera es madera, el metal es metal e incluso el cuero sintético se siente más convincente que el cuero real del Lincoln. Cada botón, perilla e interruptor están diseñados y fabricados con base en un estándar, en vez de un precio. Mercedes-Benz estableció la referencia con el diseño interior y la ejecución del GLC300.

Características y Tecnología

La presentación es una cosa y la ejecución otra. El RX 350 tiene ahora una impresionante pantalla a colores de 12.3 pulgadas opcional, pero su paquete de gráficos sigue siendo obsoleto. La necesidad de descargar la aplicación Lexus Enform a su smartphone para acceder a toda la funcionalidad y el exasperante controlador de palanca Remote Touch hacen que interactuar con el sistema de infotenimiento sea un ejercicio de paciencia que propicia un manejo inseguro. Hay demasiados elementos dispares compitiendo por la atención del conductor.

Con la pantalla táctil MyLincolnTouch del MKX, navegar entre entretenimiento, navegación, teléfono y clima es algo intuitivo con todo presentado de una forma razonablemente moderna, aunque nos intriga la razón por la cual Lincoln no incorporó el sistema Sync3 más reciente. Hemos conducido Mustang y camionetas F-150 de modelo reciente con el sistema de nueva generación, así que ¿por qué la marca de lujo no obtuvo el nuevo software? ¿Y por qué estaba oculta la toma de 12 voltios detrás de la consola central en un orificio de cubículo prácticamente inaccesible? De nuevo, idea correcta, mala ejecución. Aunque el sistema COMAND de Mercedes tal vez no sea lo último en términos de tecnología y/o tamaño de pantalla, al menos hay varias formas redundantes y es fácil navegar a través de sus funciones mediante los botones físicos en la consola central y el controlador de perilla/tablero táctil. Sus gráficos no son solo sofisticados, sino útiles para acceder de manera intuitiva a todo, desde las preferencias del vehículo hasta la sintonización manual de las estaciones de radio. Sin trucos ni frustraciones, sin “es la forma en que hay que hacerlo y ya”. Simplemente funcionaba a un nivel por encima de los demás.

Performance y Dinámicas

Esta comparación entre Lexus, Lincoln y Mercedes-Benz ilustró los principios rectores de cada fabricante en cuanto a la tecnología del tren motriz. Al hacerlo, también se reveló quién va a la cabeza. A menos que opte por un híbrido, el único tren motriz disponible en el Lexus RX 350 es un motor de aspiración natural. El motor V-6 de aluminio basado en el GR remonta su linaje hasta hace algunos 14 años. Al ser un motor galardonado, la gama del GR da potencia a camionetas, autos, minivans y vehículos SUV. En nuestra conducción de evaluación, el Lexus V-6 de 3.5 litros y 295 caballos de fuerza brindó una entrega de potencia fluida y un ahorro de combustible considerable de 18 mpg en condiciones de conducción demandantes, gracias en gran parte a su nueva transmisión automática de ocho velocidades. Nuestro Lincoln MKX estaba equipado con el V-6 opcional biturbo de 2.7 litros y 335 caballos de fuerza, acoplado a una transmisión automática de seis velocidades. Nuestro favorito en la pista de arrancones fue sin duda el más rápido (por menos de lo que podría imaginar) pero también el menos ahorrador de combustible. Como descubrimos a través de los motores EcoBooth, con mucho torque y sorprendentemente uniformes, se puede obtener Eco o Boost (refuerzo), pero no ambas cosas. En nuestro circuito de 65 millas (que se recorrió tres veces seguidas), el V-6 de bloque de hierro logró 16 mpg. El Mercedes-Benz GLC300 es impulsado por un motor de cuatro cilindros turbocargado, de 2.0 litros y 241 hp. Sin embargo, tiene que desplazar la menor cantidad de peso (ya que es de 450 a 550 libras más ligero que los otros) y cuenta con una sofisticada transmisión automática de nueve velocidades. Solo 0.1 segundos detrás del MKX y medio segundo adelante del RX 350 en la carrera de 0 a 60 mph, el motor turbo de cuatro cilindros en el GLC300 demostró su potencial. En nuestra rigurosa conducción de evaluación, la transmisión demostró ser no solo casi imperceptible en los cambios ascendentes y descendentes, sino que casi nunca trastabilló cuando se le pidió subir por una colina o rebasar tráfico más lento; una hazaña que no todas las transmisiones automáticas pueden lograr. No es de sorprender que el GLC300 haya logrado 20 mpg en nuestro circuito.

Cuando condujimos el trío por las curvas, algunas con depresiones en la parte media, el Lexus RX 350 F Sport demostró ser deportivo solo en el nombre, ya que perdió su compostura por completo. Se balanceó de manera innecesaria, perdió su línea en las curvas que no eran realmente prístinas y la dirección, aunque bien balanceada, se sintió desconectada de los neumáticos delanteros. Por otra parte, el MKX fue prácticamente imperturbable, absorbiendo todo lo que encontraba con confianza y una agilidad sorprendente, en especial en el modo Sport. Lo que no ayudó al Lincoln fue su peso de 4640 libras, que en última instancia limitó su ritmo. El más ligero, “audaz” y capaz fue el Mercedes-Benz. Su suspensión Agility Control también absorbió todo lo difícil, por lo que el ritmo, la precisión y el aplomo del GL300 estuvieron por encima de los otros.

Clasificación

A esta altura, los premios deberían ser obvios.

Primer Lugar: Mercedes-Benz GLC300 4Matic

Segundo Lugar: Lincoln MKX AWD 2.7 EcoBoost Reserve

Tercer Lugar: Lexus RX 350 F Sport

Considerando que fue un finalista en el premio para la mejor SUV de este año, habíamos apostado por que el MKX ganaría. Su elevado precio de $63,695 no ayudaba, pero Evans lo dijo mejor: “Lincoln redujo las diferencias considerablemente; se está acercando mucho y ya no se considera tan rezagado. Ahora es un contendiente que simplemente necesita un poco más de refinamiento”. Y el rediseño de Lexus no considera su diseño interior, que difícilmente puede llamarse “diseño”; más bien es una colección. Además, el nuevo interior es polarizante y se siente como que quedará obsoleto muy pronto. El hecho de que el tratamiento F Sport no mejorara la dinámica de conducción del RX y pueda, de hecho, haberla dificultado, revela la falsa promesa de este paquete de “rendimiento”. Eso permitió al Mercedes-Benz totalmente rediseñado lanzarse a tomar el premio. El GLC es más grande y mejorado en toda medida si se le compara con el GLK; además, su apuesto exterior, su impecable interior y la dinámica y eficiencia líderes en su clase solo sirven para destacar el valor que también contiene. ¿Quién hubiera adivinado que un Mercedes-Benz surgiría como el contendiente menos costoso, más potente y ligero, más sofisticado, más interesante de conducir, más ahorrador de combustible, atractivo y, por ende, el más deseable de este grupo? El GLC300 se lleva la medalla de oro. No pierda de vista este vehículo para el premio a la mejor SUV del próximo año.

¿Qué pasó con el Cadillac XT5 2017?

Se invitó al totalmente nuevo Cadillac XT5 que ahora reemplaza al SRX, respondió que asistiría, se retractó en el último minuto y apareció una semana después de la comparativa. ¿Cómo le hubiera ido? A la mitad del grupo, probablemente en tercer lugar. El interior absolutamente impactante con su sistema de infotenimiento CUE, bastante mejorado, solo hubiera servido para compensar la aceleración, el manejo, el andar, comodidad y eficiencia de nivel medio en comparación con los otros participantes, todo en lo que hubiera sido el vehículo probado con el precio más costoso y una lista de características similares. Y por ese precio, nos sorprendió enterarnos de que, aunque el XT5 Platinum incluye como equipamiento estándar los sistemas de advertencia de colisión delantera, indicador de distancia de seguimiento y frenado automático de baja velocidad, no incluyera el control de velocidad crucero adaptativo que usa los mismos sensores y la misma tecnología. A diferencia de los otros vehículos de esta prueba, eso tiene un costo adicional. El relativamente nuevo motor V-6 de 310 hp abastecido por el ATS/CTS/CT6 no es extraordinario además del hecho de que cuenta con desactivación de cilindros y su nueva transmisión automática de ocho velocidades está programada para el modo “max eco”, lo que significa que corre hasta alcanzar la marcha más alta tan rápido como puede y se resiste a desacelerar, excepto cuando el pedal del acelerador está casi a fondo. Además, la función de parada/arranque automático semiperfecta está bloqueada en modo “activado”, por lo que hay un temblor en cada parada. Tal vez está diseñada para ocultar el brusco ralentí que descubrimos al cambiar la transmisión al modo manual. Es un atractivo paquete que vale la pena explorar, incluso hacer una prueba de manejo si está usted en este mercado de crossovers de nivel de entrada de lujo, pero al igual que el Lincoln, “casi en la cima” no es suficiente para nosotros.