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Alpine A110 2018: Primer Manejo

El fruto prohibido

El fruto prohibido

¿Cuál es la fórmula del éxito en el negocio actual de los autos? Copiar a los alemanes. Superar un Clase S. Fabricar un mejor Serie 3. Superar un Porsche. Hacer lo que hacen los ganadores en vez de desperdiciar tiempo y dinero tratando de reinventar la rueda. Es una estrategia que ya está mostrando resultados para fabricantes de autos tan genéticamente diversos como Cadillac y Jaguar, y está a punto de transformar a Hyundai-Kia ya que se basa en los cimientos de autos tales como el Genesis G70, el i30 N Performance y el Stinger GT. Pero cuando todo se conduzca como un auto alemán, ¿entonces qué?

El Alpine A110 2018 asesta un golpe a favor de la biodiversidad automotriz. En papel este cupé compacto se ve como un indudable clon del 718 Cayman. Motor central de cuatro cilindros turbocargado: ¡listo! Transmisión de doble embrague de siete velocidades: ¡listo! De 0 a 60 mph en menos de 4.5 segundos: ¡listo! Incluso cuenta con un botón de selección de modo de conducción que cuelga del volante en el mismo lugar que en el Porsche. Pero las buenas noticias (y estamos totalmente seguros de esto) son que se conduce de manera muy distinta a un Cayman. El Alpine A110 se conduce como un auto francés. De hecho, se desplaza por el camino de una manera más gloriosamente gala que cualquier otro auto francés lo haya hecho en décadas. Y, por eso, es todavía más especial.

Primero, el trasfondo: Alpine fue fundada por el concesionario de Renault y conductor de rally Jean Rédélé en Dieppe, Francia a mediados de la década de 1950, especializada en la fabricación de autos deportivos ligeros y pequeños en torno a la mecánica de Renault. El A110 original hizo su debut en 1962 y logró adjudicarse históricas finales 1-2-3 en las ediciones de 1971 y 1973 del Rally de Monte Carlo, antes de capturar el Campeonato Mundial de Rally. Pero las victorias del domingo no se traducen en ventas para el lunes, así que Renault se hizo cargo de la abatida Alpine en 1973. Aparecieron dos autos deportivos más de Alpine (el A310 y el A610, ambos impulsados por motores V-6 de Renault con el objetivo de competir contra el 911 de Porsche) antes de que Renault sacara efectivamente la marca de producción en 1995.

Los Alpine portaban la insignia de Renault, pero cuando el jefe de Renault-Nissan Carlos Ghosn anunció oficialmente el retorno de Alpine a principios de 2016, dejó muy en claro que sería una marca separada independiente. ¿Por qué? Ghosn sabe que Renault-Nissan necesita marcas premium que puedan exigir precios premium y ofrecer márgenes de ganancias más generosos que, este… Renault o Nissan. También sabe que lanzar una marca premium desde cero es un proceso costoso y que consume mucho tiempo; solo hay que ver cuánto dinero se ha invertido en Infiniti desde 1989, con un retorno de inversión cuestionable. Por lo tanto, el trasfondo de Alpine es imprescindible, un atajo para la autenticidad y credibilidad de la marca. Teniendo en cuenta, desde luego, que ese trasfondo resuene de manera auténtica y creíble a través del nuevo A110…

Y lo hace.

Comienza con el diseño exterior. Cuando el proyecto comenzó en 2012, el jefe de diseño de Alpine, Antony Villain, llevó a su equipo a visitar la colección de Jean Rédélé en París, hogar de 30 autos clásicos Alpine, y les pidió que hicieran un bosquejo rápido de cada auto. “La idea era capturar las principales características de un Alpine”, dijo, “para descubrir el ADN y el tono de la marca”. A partir de esto, la esencia del A110 clásico se destiló hasta obtener un puñado de elementos visuales: los faros, la columna sobre el capó, los lados esculpidos de la carrocería, los paneles traseros amplios fluyendo hacia la parte trasera baja. Todos esos elementos están ahí en el nuevo A110, aunque en términos de revestimiento, detalle y ejecución, es un auto minuciosamente moderno.

Pero el ADN está muy arraigado. El A110 original no solo era compacto sino también ultra ligero (pesaba tan solo 1,322 libras) para aprovechar mejor la potencia disponible de los motores Renault de cuatro cilindros y ofrecer un manejo ágil en caminos de rally estrechos y sinuosos. El nuevo A110 (más largo, alto y ancho que el original, y equipado con parafernalia del siglo XXI, como bolsas de aire, aire acondicionado y sistema de navegación, es sin duda ultra ligero según los estándares modernos. La edición Premiere totalmente equipada que probamos aquí pesa tan solo 2,431 libras, mientras que el modelo base pesa 2,380 libras. Son unas impresionantes 630 libras menos que un Cayman equipado con PDK.

La reducción de peso fue primordial en todos los aspectos del diseño y la ingeniería del A110. La carrocería cuenta con paneles de aluminio que cubren una estructura central de aluminio remachada o pegada con adhesivo. Los componentes de la suspensión de aluminio están atornillados a subestructuras de aluminio en las partes delantera y trasera, y las ruedas de 18 pulgadas son de aleación forjada, fabricadas por Fuchs. En el interior hay respaldos de asiento fijos estilo de carreras por Sabelt, que pesan menos de 29 libras cada uno, y en primicia mundial, se incorpora el freno electrónico a los calipers Brembo en las ruedas traseras, con lo que se logra una reducción de 5.5 libras. Para ahorrar valiosas onzas hasta las barras estabilizadoras son huecas y el sistema de audio desarrollado especialmente, y diseñado por la empresa francesa Focal, cuenta con bocinas que pesan menos de una libra.

Toda esa atención al detalle se resume en un auto con una relación peso-potencia que es un 4 por ciento mejor que la de un 718 Cayman equipado con PDK. El motor turbocargado de cuatro cilindros y 2.5 litros del Cayman base desarrolla 300 hp y 280 libras-pie de torque, mientras que el motor 1.8 litros turbo de cuatro cilindros del A110, una versión optimizada de un motor Renault-Nissan fabricado en Busan, Corea del Sur, desarrolla 248 hp y 236 libras-pie de torque. Pero el pequeño auto francés es cuatro décimas de segundo más rápido que el Porsche de 0 a 60 mph, carrera que completa en 4.3 segundos. Física básica.

Muy bien, el Cayman corre hasta 170 mph mientras que la velocidad máxima del A110 es de 155 pero, como señala el voluble director administrativo adjunto de Alpine, Bernard Ollivier, hay muy pocos caminos en el planeta en donde eso pueda llegar a ser un factor decisivo. “No es necesario conducir a 155 mph para disfrutar”, responde el director de marketing internacional de Alpine, Regis Fricotte. “El A110 brinda placer al conducir en cualquier momento y a cualquier velocidad”. Y los estrechos y sinuosos caminos de montaña que serpentean por el macizo de Luberon en Provenza, al sur de Francia, demostraron este punto. Durante la primera milla quedó claro que este auto es verdaderamente especial.

El pequeño Alpine baila por el camino como una primera bailarina, con pies ligeros y una tranquilidad preternatural. Los ingenieros de chasis de Alpine aprovecharon la baja masa del A110 para dotarlo de una suspensión con un recorrido largo, relativamente suave. Como resultado, absorbe sin problemas los baches y vaivenes en el camino, manteniendo sus neumáticos en contacto con el asfalto en todo momento, mejorando el agarre y la estabilidad. La calidad en el andar es sorprendentemente buena para un auto deportivo ligero de perfil bajo; el Alpine es flexible y sereno en caminos que harían que un Cayman bailara por todos lados.

Entre más conduzca el A110, más consciente se volverá del círculo virtuoso establecido por la obsesión del equipo de ingeniería de Alpine con el peso. Por ejemplo, para que los neumáticos puedan funcionar de una manera más efectiva, tienen que ser más pequeños (el Alpine rueda sobre modestos neumáticos Michelin 204/40 R18 al frente y 235/40 R18 atrás) para reducir la masa no amortiguada y la inercia rotacional. Esto hace que el volante se sienta más comunicativo, los frenos más sensibles y el chasis tanto ágil como sereno a la vez. Además, una menor cantidad de masa requiere menos energía para moverse: Alpine alega que el A110 logra casi un 20 por ciento más de ahorro de combustible que un Cayman en la prueba de ahorro de combustible europea de ciclo combinado.

El A110 tiene un selector de modo de conducción que ofrece los ajustes Sport y Track además de Normal, pero solo alteran la respuesta de aceleración, la velocidad de cambio de la transmisión, la asistencia de la dirección, el umbral de intervención del control de estabilidad y el sonido del escape. Las relaciones de los muelles y amortiguadores son fijas. La suspensión con un recorrido suave y largo no es por lo general la configuración popular en la pista, pero una sesión rápida en un circuito privado estrecho y desafiante escondido en las colinas de Provenza demostró que el A110 es rápido y divertido. Los movimientos de balanceo, deflexión y hundimiento son pronunciados en comparación con la mayoría de los autos deportivos modernos, pero las transiciones se modulan de manera perfecta, y una vez que se acostumbra uno a ellas, comienza a entender los matices de la física en acción.

Si conduce el Alpine en un circuito de carreras recibirá una clase maestra en el arte de la transferencia del peso, en cómo usar el acelerador, los frenos y la dirección para lograr un balance perfecto en una curva. Debido a su ligereza, es muy sensible a las acciones del conductor y proporciona una deliciosa retroalimentación. Con una distribución de peso frontal-trasero del 44/56 por ciento, las caderas del conductor están justo en el centro de gravedad, lo que le permite sentir qué están haciendo los neumáticos delanteros y traseros con una claridad que pocos autos más pueden igualar.

El A110 alienta al conductor a llevarlo hasta sus límites, sin importar qué tan experto sea, y lo cuida al llegar ahí, de una manera uniforme, predecible y controlada. Alpine probó el A110 en Nürbugring Nordschliefe, pero no ha comunicado los tiempos por vuelta. “Este no es un auto dedicado a un circuito, sino a ser divertido de conducir, tanto para el especialista como para el que no lo es”, dijo Ollivier de Alpine. Si esa es la declaración de una misión, Alpine sin duda lo logró.

¿Reproches?  Aunque el motor de 1.8 litros desarrolla una generosa ayuda de torque a medio rango (las 236 libras-pie están disponibles desde 2,000 rpm hasta un poco más de 5,000 rpm), la respuesta de aceleración se siente un poco pastosa, incluso en los modos Sport y Track. La transmisión Getrag de doble embrague y siete velocidades no es tan nítida y precisa como la PDK de Porsche. Y en la actualidad no hay planes de vender el A110 en Estados Unidos; el auto carece de bolsas de aire laterales y una cámara de reversa.

El interior no tiene un acabado tan bueno como el de un Cayman; hay ciertos elementos de plástico duro evidentes y sin duda la caja de cambios se tomó prestada de productos cotidianos de Renault. Pero está bien diseñado y es sorprendentemente espacioso dadas las compactas dimensiones del auto, y hay cuero Alcantara, aluminio y fibra de carbono en todos los lugares en donde espera uno que estén.

El A110 Première Edition que se muestra aquí es uno de una tirada limitada de 1955 autos (el número es una referencia al año en que apareció el primer auto de Alpine), todos los cuales se vendieron en tan solo cinco días a través de una innovadora aplicación móvil. La gama regular del A110 constará del Pure con enfoque deportivo, que difiere del Premiere Edition solo en detalles visuales, y el Legend, que se configurará como un auto más orientado a GT.

Pero un auto no hace que una marca sea premium, y aunque nadie hablará de los detalles específicos, el A110 es el primero de lo que será todo un rango completo de vehículos Alpine. En 2013 el jefe de diseño de Renault, Laurens van den Acker, dijo que el A110 necesitaba ser “el 911 de Alpine”. En otras palabras, un vehículo referente que definiera con claridad a la marca Alpine y su ADN ante una nueva generación de entusiastas de los autos deportivos. “Si lo hacemos [el A110] correctamente”, dijo, “entonces podremos considerar autos como un Panamera”. Y una Cayenne o Macan, también; supuestamente ya se encuentra en desarrollo una SUV de Alpine.

Si tomamos la palabra de van den Acker (junto con las sabias sonrisas de los ejecutivos de Alpine que mantuvieron sus labios sellados durante el lanzamiento), el nuevo A110 sugiere que la futura gama de Alpine en definitiva no va a copiar a los alemanes. Gracias a su ingeniería de peso ligero, su flexible suspensión y su motor con mucho torque, el nuevo Alpine A110 se siente esencialmente francés, al igual que los autos franceses verdaderamente geniales del pasado.

¡Vive la différence!

El Alpine tiene un precio base que equivale a aproximadamente $69,500 dólares.