Primer Manejo Pruebas

Alfa Romero Stelvio 2.0 AWD 2018: Primer Manejo

Manejando la primera SUV de Alfa.

Manejando la primera SUV de Alfa.

Nombraron a este modelo Stelvio. El Stelvio Pass en la frontera entre Italia y Suiza es uno de los caminos montañosos más altos y visualmente memorables de Europa. En invierno es resbaladizo; en cualquier estación es una cascada de curvas cerradas. Es un buen nombre para un vehículo de tracción total (AWD) con pretensiones deportivas. Probablemente quedará alguna vez atorado detrás de un lento autobús turístico, excepto si conduce la Stelvio. Pero no dejemos que la aburrida realidad oscurezca el extravagante sentido de romance de Alfa Romeo.

No armaremos un alboroto porque Alfa Romero acaba de comenzar con las SUV. Lanzar una SUV es lo que una empresa de autos deportivos de nivel superior debe hacer si desea permanecer en el negocio. (De todas formas, para nuestros fanáticos de las preguntas y respuestas, no es realmente el primer vehículo utilitario de Alfa. Hubo un modelo tipo Jeep Willys conocido como el Matta a principios de la década de 1950.)

Lo más interesante es que Alfa Romeo acaba de comenzar a fabricar autos buenos de cualquier tipo. Antes de la Segunda Guerra Mundial, Alfa era el pináculo de las carreras y del lujo, el equivalente de los vehículos Ferrari y Rolls-Royce de hoy combinados. Pero fue un largo camino hacia abajo y, desde la década de 1990, sus autos han sido ridículamente irregulares. Realmente no hay que sentirnos “desfavorecidos” porque esta marca permaneciera ausente de Estados Unidos durante esos años.

2018 Alfa Romeo Stelvio Q4 front three quarter

Ahora tenemos el Giulia, y sabemos lo bueno que es. ¿Acaso es un fenómeno, o podría Alfa repetir el truco y fabricar una gama de participantes sólidos? La Stelvio y el Giulia siguen la misma pauta, usando la arquitectura de nombre Giorgio, ajena a todo desde un Maserati o a cualquier otra cosa en FCA.

La carrocería es rica en aceros de alta resistencia. Pero el techo, todo el revestimiento y la suspensión son de aluminio. El eje propulsor es nada menos que de fibra de carbono. La suspensión es una configuración de un brazo de control al frente, con múltiples brazos en la parte trasera.

Me encuentro en la fábrica de Alfa bajo Monte Cassino, cerca de Nápoles, Italia. En realidad, no es un nuevo sitio, pero ha sido reconstruido y su interior es totalmente nuevo. Acabo de dar un paseo y sin duda se ve como un lugar capaz de producir autos de alta calidad. Hay una Stelvio afuera y me muero por entrar en ella y conducirla. Solo que me topo con el ingeniero en jefe de Alfa, el ex genio de Ferrari Roberto Fedeli, y le pregunto sobre sus propósitos para la Stelvio.

Se supone que debe sentirse como un auto y no una SUV. (Supuestamente se iba a fabricar una vagoneta Giulia, pero la cancelaron cuando se dieron cuenta de lo parecido que resultó ser la Stelvio a un auto). Analizándolo críticamente, la altura de la posición del asiento relativa al eje de balanceo es igual en la Stelvio que en el Giulia.

Uno se sienta 7.5 pulgadas más alto en la Stelvio que en el Giulia, como resultado de elevar el piso 2.8 pulgadas mediante modificaciones del chasis, neumáticos más altos y al fijar el asiento 4.7 pulgadas más alto que ese piso. El ancho entre las ruedas delanteras es también 2 pulgadas más ancho, gracias a los brazos de la suspensión más largos.

Aunque Alfa obtuvo su revuelo inicial al desempaquetar la edición Quadrofoglio de 510 hp (un imán para Instagram) en el show de L.A., la primera Stelvio en salir a la venta es de cuatro cilindros y 280 hp. Es un motor de 2.0 litros con sincronización y elevación totalmente variable de válvulas Multiair. Detrás del volante motor encontramos la transmisión de ocho velocidades de ZF, bastante popular en la industria.

En el camino es un buen motor. La Stelvio es ligera para su clase, y 280 hp son bastante potencia para un motor de cuatro cilindros. La carrera de los pequeños pistones (es tan solo de dos litros) es tan suave como usted desee, dirigiéndose hacia el límite de 6,000 rpm con gran abandono y un interesante timbre burbujeante. Es evidente que se necesita mucho impulso para sacar esa potencia de un motor tan pequeño, pero está bien calibrada y llega a dicha potencia de modo bien ordenado.

Para reducir la velocidad es igual de fuerte pero no se porta tan bien. Alfa presume de un sistema de frenado innovador que integra más estrechamente los componentes electrónicos con los hidráulicos. Se supone que se deben reducir las distancias de frenado. Lo veremos a la hora de probarlo. Aunque esto también hace que sea exasperantemente difícil mantenerse funcionando suavemente y sin interrupciones a menos de 5 mph, lo que convierte el tráfico de parada y arranque en un tembloroso desorden.

La dirección es de alto engranaje, lo cual es excelente para subir por el camino de montaña sinuoso hasta el espectacular monasterio de Monte Cassino. Moviéndose rápidamente pero sin inquietarse, viaja por la “autostrada” con una tranquila estabilidad. Pero no importa lo que le pida a la dirección, primero es necesario “escurrirlo” a través de una delgada envoltura gomosa. Esto debilita considerablemente la expresión de deportividad de Alfa.

El Stelvio se agarra firmemente en las curvas y resiste tanto el balanceo de la carrocería como el subviraje valientemente. Pero no se tiene la sutil interacción entre aceleración, dirección y trayectoria que caracteriza a una Porsche Macan. El diferencial central envía casi todo el torque a la parte trasera en las rectas y lo divide de manera más equitativa al detectar un derrape. Se siente como si ese proceso comenzara antes de tiempo.

El andar no es tan lujoso como el de una Mercedes GLC. Absorbe las grandes ondulaciones mejor que la mayoría, pero puede transmitir un “shock” hacia arriba durante los cambios abruptos en la superficie, seguido de una agitada turbulencia.

Muy bien, retrocedamos un poco aquí. Si el manejo no es muy distinto al de un Porsche y el andar no es tan inferior al de un Mercedes, tal vez el Alfa sea un compromiso finamente juzgado. Pero no es el chasis atractivo y deportivo que la gente de Alfa dice que es, ni tampoco el que ese motor merece.

2018 Alfa Romeo Stelvio Q4 front three quarter in motion 02

Alfa está jugando muy limpio aquí. Está probando que puede hacer bien las bases, para poder liberar una configuración más comprometida en una calibración posterior. Y las bases están bien dispuestas. La suspensión está bien balanceada, el comportamiento está libre de sorpresas, incluso bajo una fuerte presión, y la carcasa siempre se siente muy rígida.

En el interior también, se trata de hacer bien todo lo subyacente. La calidad es primero: la complicación vendrá después. Casi todo está bien fabricado y se siente sólido. La mayor desviación de la norma del auto de nivel superior es la escasez del menú de equipamiento opcional. El frenado de emergencia semiautónomo es equipamiento estándar; los sistemas de advertencia de punto ciego y control crucero con seguimiento hasta la parada son opcionales, al menos en Europa (aún no hay una especificación final para Estados Unidos). Pero no puede tener ningún sistema que superponga una acción autónoma sobre la dirección; es aviso de salida de carril, no asistente de mantenimiento de carril.

No hay asientos con masaje, pantallas TFT de instrumentación principal, sistemas de conectividad compleja o parasoles eléctricos. Incluso Apple CarPlay y Android Auto permanecen en la lista de cosas por hacer. Se siente como una era más simple. Afortunadamente, una era libre de distracciones, hay que reconocer.

El habitáculo también es bastante hermoso. El estilo interior, al igual que el exterior, es más curvo y finamente elegante que el de la mayoría de los rivales. Es también más espacioso, con bastante espacio en la parte trasera y un maletero más grande de lo que podrían sugerir las dimensiones compactas.

¿Qué tal salió la SUV de un fabricante italiano tras su relanzamiento? Tal vez esperaba una ostentación excesivamente ambiciosa y cierta chifladura. Y en vez de ello, obtiene un minimalismo de bases sólidas. Podría haber un innecesario romanticismo en el nombre Stelvio, pero el vehículo está bien cimentado.