Car of the Year Premios

Alfa Romeo Giulia es el Auto del Año de Motor Trend 2018

Il Campione: En una industria orientada a la comercialización, esta sensación italiana nos recuerda que conducir ciertamente puede hacernos felices

Il Campione: En una industria orientada a la comercialización, esta sensación italiana nos recuerda que conducir ciertamente puede hacernos felices

Se ha vuelto de moda declarar que la conducción es cosa del pasado. Si el futuro es el transporte autónomo, habría que preguntar a los expertos: ¿para qué preocuparse por divertirse detrás del volante? Solo entre a su desalmado transporte de personas, seleccione “Tedio ambiental embrutecedor” en su lista de reproducción de Pandora y desconéctese.

En Motor Trend, querido lector, no estamos listos para renunciar a la pelea, incluso aunque el viaje matutino de la casa al trabajo sea más difícil y tortuoso que rápido y divertido. Sostenemos que un viaje cansado y tedioso por el tráfico costero no debe extinguir la individualidad.

Conducir grandes distancias simplemente por que puede uno hacerlo es una tradición estadounidense arraigada. Es la declaración de independencia de la revolución industrial. Es nuestro destino automotriz. Recibimos con los brazos abiertos la curva con radio decreciente, la ondulación inesperada del camino secundario, la curva cerrada con espolvoreo de grava en el ápice.

En una época en que la mercantilización formulista de los autos no solo se espera, sino que además es una característica estándar, nos revelamos. No estamos listos para relegar nuestros autos al status quo de un anacronismo de transporte del punto A al B. Creemos en la necesidad de la pasión y en que obtenga todo lo que desea. Aún hay tiempo; tiempo para infundir gozo, deseo, rivalidad y buen ánimo.

Para quienes no se conforman con la ubicuidad, les presentamos el Auto del Año de Motor Trend 2018: el Alfa Romeo Giulia.

Henry Ford, el inventor del automóvil de producción en masa y una figura importante en el campo, dijo una vez: “Cuando veo un Alfa Romeo pasar, me quito el sombrero”.

El Sr. Ford sabía que había algo especial sobre el auto que porta la insignia de la cruz y la serpiente, la compañía en donde Enzo Ferrari comenzó orgullosamente en las carreras antes de abrir su propio negocio.

Nuestro director de la oficina internacional, Angus MacKenzie, una eminencia experimentada de la industria automotriz, conoce su historial con Alfa. En su garaje en Londres se encuentra un cupé GTV 1967: símbolo sobre ruedas de los años gloriosos de Alfa Romeo. “A principios de la década de 1960, Alfa ocupaba un excelente nicho que BMW posteriormente llegó a dominar: la fabricación de sedanes, vagonetas y cupés rápidos y carismáticos que se veían bien, no eran estúpidamente costosos y, lo mejor de todo, eran una delicia absoluta de conducir”, dijo. “Este nuevo Giulia recaptura el espíritu de esos Alfa de 1960, solo que de una manera totalmente moderna”.

El errático legado de Alfa Romeo en este país podría significar que los estadounidenses tienen un conocimiento limitado de esta marca y su patrimonio. Considere el Giulia como su introducción.

“Hay magia en este auto”, dice el editor de pruebas de manejo Chris Walton. “El Giulia llena el espacio que dejó BMW. Aún así en el ápice de su reino, un Serie 3, nunca tuvo un andar tan bueno ni tomó las curvas con tanto aplomo y precisión a la vez”.

Al ver la solidez del campo de competidores de Auto del Año 2018, algunos lectores tal vez piensen que nuestra elección del Alfa Romeo es extraña. El Honda Accord, el Kia Stinger y el Tesla Model 3 tienen un sólido desempeño como para obtener altos honores (y recibieron votos individuales para el primer lugar entre nuestro panel de jueces).

Pero Alfa Romeo se salió con la suya gracias al precio (la primera vez que una marca italiana ha ganado Auto del Año o nuestro descontinuado premio al Auto Importado del Año), y cualquiera que haya estado leyendo Motor Trend este último año no debería sorprenderse.

A principios de este año, el Giulia base superó a todos los demás en nuestra Gran Prueba de sedanes de lujo compactos de 2.0 litros: un campo que incluye al Audi, BMW, Jaguar, Lexus y Mercedes-Benz, entre otros.

Después la versión Quadrifoglio destrozó a sus rivales, los súper sedanes BMW M3, Cadillac ATS-V y Mercedes C63 S en una comparación de cuatro aspectos en las calles y la pista de carreras.

Y en la prueba Best Driver’s Car contra 11 superautos, autos deportivos y vehículos gran turismo de seis cifras, el Quadrifoglio (el sedán solitario) terminó en un respetable sexto lugar.

Cada vez sucesiva que conducíamos el Giulia, por la cálida brisa del verano, nuestro entusiasmo aumentaba.

“La mejor dirección, el mejor chasis: este auto salva al mercado de los sedanes deportivos”, dijo el juez invitado Chris Theodore, que anteriormente se desempeñaba como ejecutivo de desarrollo de productos para Ford y Chrysler, y que sabe cómo crear autos que conmuevan el alma.

“Fue el único auto que dijo, ‘Tú estás a cargo. Quieres que sea recatado y ordenado, puedo serlo. Quieres alocarte y hacerme derrapar salvajemente, estaré justo ahí contigo”, añadió Theodore. “El conductor se enamorará del auto”.

El Quadrifoglio con el nivel de equipamiento más alto con sus 505 corceles llenos de furia bajo el capó, es despiadadamente rápido, especialmente en el modo Race. Su 2.9 litros V-6 es un motor Ferrari con dos cilindros eliminados, ¡por el amor de Dios! Además de lograr un tiempo de 3.8 segundos de 0 a 60 y de 12.1 segundos en el cuarto de milla, este pazzo Alfa también desarrolla un agarre lateral como para levantar el asfalto. Además, la actitud del auto puede ajustarse también mediante el acelerador. En resumen, incita un mal comportamiento al punto de gritar palabrotas, al tiempo que ofrece un andar ideal para transportarse entre la casa y el trabajo.

Lo que aseguró el premio del año fue el Giulia base. Muchas marcas fabrican sedanes de alto rendimiento impetuosamente rápidos, pero cuando el ejercicio se reduce por las presiones del mercado en masa, la versión de menos potencia a menudo resulta insuficiente. Pero este no es el caso. El Giulia base de $38,990 dólares logra algo que los Acura, Lexus, Infiniti y Jaguar han intentado infructuosamente durante décadas: fabricar un sedán deportivo compacto que sea mejor que el de los alemanes.

El ávido motor 2.0 litros turbo de cuatro cilindros del Giulia no es débil para nada. Desarrolla unos impresionantes (pero dóciles) 280 hp y 306 libras-pie de torque.  En las pruebas admitimos encontrar una pizca de rezago y azote, pero cuando la banda de potencia se acciona en segunda marcha y el sonido del escape despierta, sus sentidos se regodearán de júbilo.

“Este es un auto que resopla, eructa y gorgotea”, dijo la editora de Detroit, Alisa Priddle. “Hay algo visceral a la hora de escuchar el auto. Es verdaderamente divertido conducir un auto así”.

Llamémoslo finura italiana; Alfa entiende el matiz que algunos conductores podrían desear, una respuesta atrevida del motor sin convertir la suspensión en un suplicio para los riñones; de ahí viene la opción de un ajuste más suave de la suspensión estando en modo Dynamic. Markus comentó que algunos caminos sinuosos benefician a un auto con un ajuste más suave en los amortiguadores. Ed Loh añadió: “Los alemanes siempre dicen, ‘hacemos todo duro’. ¡No! Suavidad. Suavidad”.

Para transmitir la potencia al pavimento está la confiable transmisión ZF de ocho velocidades con tiempos de cambio de 100 milisegundos y la habilidad de saltar cambios desde octava marcha directamente hasta segunda, en caso de necesitar potencia instantánea adicional. Si está cansado del típico gruñido matutino, un cambio al modo “A” modifica la lógica de los cambios para que sean fluidos y tranquilos. ¿Y qué si los estadounidenses no disponen de una versión manual? Un toque de las frías paletas de cambio de aluminio hará que usted deje de anhelar la transmisión manual. Pero los frenos Brembo, que por lo general son una apuesta segura, y el sistema de frenado por cable recibieron algunas críticas por sentirse pastosos bajo presión.

“Se conduce absolutamente bello, con una dirección similar a la de un auto deportivo – suave y lineal”, dijo el editor de crónicas, Christian Seabaugh. “Su marcha es parecida a un auto de lujo sin impactos duros en la cabina y es profundamente rápido. Este es un auto que le entrega una sonrisa. No importa si está parado en un semáforo, conduciendo en un camino sinuoso o está manejando por la carretera. Únicamente lo quiere complacer”.

Muchos sedanes de lujo han imitado el marcado estilo alemán. Pero Alfa conservó su legado de lo que debería ser el exterior y el interior de un auto italiano. Es inconfundible y sensual, e impregna de un glamur cosmopolita al conductor.

“El diseño, el espacio y los diversos elementos visuales parecen juntarse para complementarse entre sí”, dijo el anterior jefe de diseño de Chrysler Tom Gayle, señalando la parrilla de protección, el panel de instrumentos forrados y los insertos de madera inspirados en la década de 1960 como puntos de estilo emblemáticos de Alfa.

Alfa Romeo podría haber optado por la vía económica, basándose en piezas rezagadas de legado de imitación. Pero no, todo el auto es un legado: aerodinámico, sexy y más que un pequeño sinvergüenza. Los suaves topes de los botones, los chasquidos reostáticos de las perillas y el vaivén de las palancas ostentan una elegancia táctil. La tipografía en cursivas en los medidores de instrumentación connota velocidad. Los asientos traseros, aunque un poco estrechos en cuanto al espacio para las piernas, están tapizados en el mismo cuero lujoso que los de la parte delantera.

Esta elegante estética se extiende hasta lugares que la mayoría de las personas no ven (pero Theodore sí), como la atención a los detalles en el diseño del chasis, con corpulentas perchas en los resortes, refuerzos de torretas de amortiguador y el recubrimiento del sistema de enfriamiento.

Ahora hablemos de valor. Este segmento es feroz, y Alfa no ha vacilado en cuanto a lo que se espera.  Después de seguir el trato de arrendamiento estándar en la industria de 36 meses por $399 mensuales, lanzó una oferta de arrendamiento de 24 meses por $299 mensuales que debería llamar la atención de cualquier persona al la que les gustan los Maserati pero tienen presupuesto para un Mazda.

Portar un motor tan desafiante podría estropear el ahorro de combustible. Pero el Alfa es un avaro. La versión con tracción trasera del Giulia de 2.0 litros logra 21.7/37.9/26.8 mpg en ciudad/carretera/combinadas en nuestras pruebas Real MPG, mientras que el Quadrifoglio obtuvo 15.8/28.5/19.8 mpg; en ambos casos, el rendimiento fue ligeramente bajo en comparación con las clasificaciones de la EPA en ciudad y combinadas, y las excedió de manera considerable en la autopista.

En cuanto a seguridad, el Giulia recibió la clasificación Top Safety Pick+ por parte del IIHS, su clasificación más alta, y obtuvo altas calificaciones por sus sistemas de frenado automático de emergencia y faros. El Giulia ostenta una clasificación de cinco estrellas en la evaluación NCAP europea. Ofrece control de crucero inteligente (hasta un alto total), advertencia de colisión delantera, detección de peatones, monitoreo de punto ciego, alerta de cruce de tráfico y muchos otros sistemas. Y aunque otros autos hacen sonar fuertes cláxones para advertir sobre un desvío de carril, el Giulia emite una línea de bajo más al estilo de un ritmo de Deadmau5.

En cuanto al elefante en la sala: algunos lectores con memorias perdurables recordarán a los Alfa de antaño como temperamentales y poco confiables: la principal razón de su partida de este mercado en 1993. Y para cuando regresó Alfa Romeo a Estados Unidos, algunos de los primeros Giulias 2017 fabricados tenían problemas con los gremlins eléctricos. Pero en la acelerada prueba de desgaste de tres Giulia para el premio Auto del Año 2018, no encontramos ningún tipo de queja, mientras que varios autos de otros fabricantes automotrices de lujo tuvieron considerables problemas.

¿Es el Giulia perfecto? No, pero tampoco sus rivales. La irritable modulación de los frenos hace que detener una limusina deslizante sea un desafío. Los fantásticos asientos deportivos opcionales muy bien reforzados cuentan con imponentes apoyos laterales que requieren la figura de un modelo de pasarela de Milán. Habría que limar algunas asperezas con respecto a los espacios para los pies en los asientos traseros.  Los neumáticos para las cuatro temporadas en la versión Q4 con tracción total se sentían un poco grasosos. A la pantalla de infotenimiento le vendría bien una experiencia más completa para el usuario (Apple CarPlay es uno de los cambios progresivos que se anticipan) y una cámara de visión trasera con mayor resolución.  Y para la elegancia del interior, la palanca de cambios de plástico evoca una palanca de mando de PlayStation.

Pero esos puntos son insignificantes. Nuestro irritado panel de jueces tuvo objeciones similares con todos los autos en la competencia de este año. El Giulia fue el único vehículo cuya esencia fascinó al jurado con su encanto y su desenfrenado afán por conducirlo. Casi todos los jueces enunciaron la palabra “amor” al describir este auto. “Sería tan feliz si pudiera estar en este auto todos los días”, dijo Jonny Lieberman, editor senior de crónicas.

El Romeo de William Shakespeare nos dijo que su resplandeciente Julieta “¡enseña a brillar a las antorchas!”. Y así comparamos el bello y apasionado Alfa Romeo Giulia: su estilo, el comportamiento en el camino y la simple sensualidad de conducir.

Después de haber evaluado a todos los finalistas, deliberamos sobre sus atributos. MacKenzie comentó, incluso para quienes tal vez no votarían por el Giulia en primer lugar: “Miren las sonrisas. Este auto te hace sonreír”.

Un Auto del Año debería evocar emociones así de fuertes. Para quienes sienten que el viaje es tan importante como el destino, su carroza espera.