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El Fenómeno: Corvette C5-RUn triunfador que ya es una leyenda
Nunca ha habido un auto de carreras que fuese más obviamente típicamente estadounidense que el Corvette. Uno se pregunta porqué GM esperó casi 45 años después de su creación para correr con él de manera oficial.
Sí, en verdad existieron los grandes y bulliciosos Grand Sports de mediados de los años 1960. Y Chevy proporcionaba por mucho tiempo camiones de carga llenos de asistencia “clandestina” para los equipos privados de corredores con el Vette. Hubo un auto GTP con el motor en medio que también usaba la etiqueta Corvette; pero aparte de su configuración con el motor V-8 de bloque pequeño, no tenía nada que ver con un Corvette verdadero de ninguna clase.
En 1996 sucedió al fin. GM deseaba probar que el nuevo modelo del 97, el Corvette C5 era un auto deportivo de verdad, no sólo un auto muscular estadounidense con dos asientos. ¿Qué mejor forma que poner el auto deportivo Corvette a correr oficialmente? Si se lo configuraba correctamente podriá competir en la que se convertiría en la Serie Le Mans Estadounidense y en la Le Mans misma, la Meca de los escenarios de carreras deportivas. Así nació el C5-R, y el primer prototipo fue construido en 1997.
Pratt & Miller en Michigan fue la empresa escogida para desarrollar el auto de carreras y para servir como equipo inicial. Esto resultó ser una decisión genial de Herb Fischel, el jefe de carreras de GM, y de otros que tomaron esa decisión. P&M opera con una eficiencia y espíritu de cuerpo que iguala al nivel del legendario equipo Penske. El desarrollo del C5-R se ejecutó durante 1997 y en 1998, “preparándose” para la temporada de debut en 1999. Hubo problemas por ser novatos, pero el auto, el equipo, y la tecnología fueron afinados ese año. Esta primera generación continuó corriendo durante la primera parte del año 2000, y de paso ganó varios premios. El C5-R de segunda generación salió a la luz en el mismo año. Tenía casi 8 cm más de ancho, 50 kilos menos y más potencia. El primer triunfo del equipo Corvette llegó en un caluroso día de ese año en Dallas; y desde entonces, ha habido muchos baños en champán.


